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Arpas para la paz en Suchitoto

Hace más de tres años se comenzó a conformar en el Centro de Arte para la Paz un grupo de jóvenes arpistas. Ahora, el talento de los integrantes los llevará a Canadá en agosto, donde se presentarán en un festival de música.
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Las cuerdas vibran. El sonido que crea cada una de ellas es armonioso, suave y agradable. El instrumento del que proviene su melodía es poco común en El Salvador, pero es tan antiguo que el primero que se conoce data de hace más de 4,600 años. Se trata del arpa.

Pero no suena solo una, sino siete. Sus intérpretes son siete jóvenes de Suchitoto y sus alrededores quienes, en su mayoría, comenzaron a tocar este instrumento hace tres años y medio. Ellos forman parte del grupo avanzado de arpistas del Centro de Arte para la Paz en Suchitoto, que en agosto viajará a Canadá para participar en un festival de música celta.

“Hemos empezado desde cero y salir del país es un gran orgullo, para el centro, para nosotros y para nuestros padres”, afirma Raquel García, una de las nueve arpistas que realizarán el viaje. “Ir nos abre puertas de esperanza, porque ahora creemos que podemos ir más lejos”, agrega Cristian Aquino, otra integrante.

Según explicó la directora del Centro de Arte para la Paz, Peggy O’Neill, los jóvenes, cuya miembro más pequeña tiene ocho años, no solo participarán en el festival que se desarrollará el 10 y 11 de agosto y al que asistirán aproximadamente 10,000 personas, sino que van a tocar para salvadoreños en Toronto y también irán a algunas iglesias en su visita.

“En las iglesias hay ángeles con arpas. Y estos angelitos se unirán a esas imágenes y les darán vida con su talento”, expresa O’Neill, quien explica que el arpa “es un instrumento que da paz, del cielo. Nos pone en una mentalidad de escuchar la belleza”.

Los miembros de “Otra dirección (para la paz)”, nombre seleccionado por los jóvenes para su orquesta de arpas, también tienen su opinión sobre este instrumento de cuerdas. Los tranquiliza, afirman. “La música de arpa es de paz”, apunta Maritza Ayala.

Pero ellos no son los únicos arpistas del Centro de Arte para la Paz. En total son 17 personas divididas en dos grupos, que ensayan cada domingo. El grupo más reciente trabaja con José Acosta, quien coordina el proceso y la parte introductoria de los arpistas.

Mientras, el segundo grupo recibe clases vía Skype con maestros de diferentes países, como Wendy O’Connor, de Canadá. Este grupo avanzado ha aprendido a tocar música de compositores como Mozart y Vivaldi, así como música irlandesa. Asimismo, interpreta temas más actuales como “My Heart Will Go On”, el principal tema de la cinta “Titanic”.

“La evolución del grupo parte de la primera base que se les dio, luego del esfuerzo que han hecho. En el país muchos salvadoreños, sobre todo los jóvenes, no tienen disciplina, pero ellos (los arpistas) van desarrollando esa capacidad. Han logrado superar esa apatía a la música y abrirse a nueva música, incluida la clásica”, señala Acosta, quien afirma que ese primer grupo que comenzó con él ya lo superó. Secundando estas palabras, O'Neill asegura que son “excepcionales”.

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