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Chaplin: El corazón de la comedia

Bajo el personaje de Charlot, con el que apareció en 33 películas, Chaplin retaba a la autoridad y protegía a los más débiles. El británico enriqueció la comedia y dejó un legado cargado de buenas cintas.
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“No quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos si fuera posible”, decía Charles Chaplin, el hombre que hoy estaría cumpliendo años, en la película “El gran dictador” (1940) y que dio vida a Charlot, la gran estrella del cine universal. Ese genio británico, que fue considerado el corazón de la comedia en el siglo XX y que actualmente sigue teniendo mucha vigencia, se caracterizó por aparecer en cada una de sus producciones con un bastón, pantalones y zapatos grandes, un sombrero en forma de hongo y un bigote bien pronunciado que resultaría imposible pasar por alto.

Sus obras resultaron, además de divertidas y críticas, excepcionales. Multitudes de personas han reído con “Tiempos modernos”, una cinta que puso en manifiesto que detrás del cine mudo y en blanco y negro, había un genio inagotable y sumamente brillante en todo lo que hacía. Como indicaba Álex de la Iglesia, un reconocido director de cine originario de España, el talento de Chaplin terminó superando sus propias películas y lo convirtió en un ícono de la comedia, ya que definió la risa ante la adversidad (era una especie de arma contra la dura y terrible realidad que se vivía en ese momento de la historia).

Chaplin creó un mundo, desde que apareció en 1914 en la pantalla grande (año de la finalización de la Segunda Revolución Industrial y el inicio de la Primera Guerra Mundial), en el que el humor se volvió un reflejo de la sociedad y los avances industriales que experimentaba Gran Bretaña.

Desde el primer momento el británico se caracterizó por cumplir el papel de un antihéroe marginado (cuestionaba la autoridad, su burlaba de los poderosos y protegía a los más débiles), incorporando una gran cantidad de gesticulaciones que vinieron a enriquecer el lenguaje corporal y dejaron de sobra el habla.

En total fueron 33 las películas en las que apareció Chaplin, las cuales le valieron para conseguir dos Óscar (uno honorífico y otro por “Candilejas”) y ser considerado una de las máximas estrellas de la historia del cine. Por si fuera poco, su trabajo rompió barreras y lo llevó a ser guionista, compositor de melodías e, incluso, supervisor de fotografía. Dicho en otras palabras, Chaplin estaba en todo y se aseguraba que sus cintas fueran toda una obra de arte.

“Pensamos demasiados y sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos humanidad, más que inteligencia tener bondad y dulzura”, decía Chaplin, un completo profeta.

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