“El arte está siendo estrangulado por falta de fondos”: director musical tras su renuncia de Sinfónica Juvenil

Eduardo de la Fuente Guillén, director residente de la OSJ, señaló que hay un fervor por la música en la juventud salvadoreña, pero que la situación económica y los recortes presupuestarios que sufren las instituciones artísticas ahogan ese espíritu en el país.

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Foto: Cortesía

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Su pasión por la música es casi tan grande como su fervor por la enseñanza y el adiestramiento de jóvenes en el camino del arte de los acordes y las escalas. Se trata de Eduardo de la Fuente Guillén, nacido en Salamanca (España) y que, desde 2013, trabajaba con la fundación PRO ARTE en El Salvador como profesor de violín y director residente de la Orquesta Sinfónica Juvenil (OSJ).

Pero, en estos días se conoció que De la Fuente renunció a su cargo en la OSJ, debido a los recortes y ajustes presupuestarios que las instituciones artísticas han tenido que hacer, a raíz de la resolución de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), en la cual se inhabilitó al Ejecutivo y Legislativo de realizar transferencias de recursos públicos a entes privados, por considerarlo un factor en el desequilibrio presupuestario del Estado.

Sin embargo, el músico externó a LA PRENSA GRÁFICA su experiencia de trabajar con la juventud salvadoreña y su preocupación por la forma en cómo las instituciones artísticas del país son “estranguladas y ahogadas” por la falta de fondos y financiamiento por parte de las carteras gubernamentales.

Más que un problema de pagos

De la Fuente dejó en claro que su renuncia “no es solo por la falta de pago”. “No solo es la falta de pago para mí sino de las limitaciones económicas que tiene el proyecto y considero que mi trabajo se puede aprovechar más en otras circunstancias”, declaró.

“Siempre fui consciente que existía la posibilidad de que hubiera atrasos en el pago, pero no imaginé que el problema llegara hasta el final de año"

De la Fuente aseguró que “la deuda es desde el principio (de año)”, momento en que se le extendió la oportunidad de convertirse en director residente de la OSJ. “Por contrato como director estoy desde marzo, aunque, por amor al arte y hacer funcionar un poco las cosas, no tuve problemas con iniciar antes y darle impulso a los proyectos desde febrero”, apuntó.

Pero el español aclaró que desde un principio fue consciente de las dificultades económicas que atraviesan las iniciativas artísticas en el país. “Siempre fui consciente que existía la posibilidad de que hubiera atrasos en el pago, pero no imaginé que el problema llegara hasta el final de año, donde no se me ha cancelado nada”, detalló, aunque también enfatizó que “se me ha asegurado que la deuda quedará saldada esta semana, antes que yo me vaya, pero eso solo son palabras”.

El arte, la “víctima” en este problema

Sin embargo, para el violinista y director musical, “PRO ARTE hace un gran esfuerzo por recoger fondos; eso lo agradezco y lo reconozco”, por lo que, desde su perspectiva, “PRO ARTE ha sido una víctima”, ya que “es muy difícil poder afrontar todos los problemas que derivan de la falta de fondos, provocada por culpa del ahogamiento y estrangulamiento económico que estamos sufriendo”. “El arte y todos los proyectos relacionados al arte en El Salvador son la víctima de ese estrangulamiento. PRO ARTE es una víctima”, enfatizó de forma concreta.

"Cada vez es más habitual ver niños con instrumentos por la calle”

“El apoyo al arte por parte de los organismos oficiales está siendo mermado”, aseguró. “Hay muchas iniciativas particulares y hay cada vez un mayor interés de la población en la música. Cada vez es más habitual ver niños con instrumentos por la calle”, señaló con entusiasmo.

“Cuando llegué había prácticamente dos orquestas juveniles y ahora hay muchas más. Hay muchos artistas y gente que por cuenta propia y rebuscándose va abriéndose camino. Es algo esperanzador, es algo que al final va a eclosionar y está en plena subida. Pero, por otro lado, muchas veces hay mucha palabra por parte de las autoridades y pocas acciones. Hay esfuerzos, hay cosas concretas, pero con una falta de apoyo evidente”, dijo.

Guiado por una pasión por la música

De la Fuente es claro en su decisión: “Es hora de buscar nuevos horizontes musicales. Creo que mis habilidades y conocimientos deben reorientar tras este tiempo que he vivido y trabajado acá en El Salvador”, expresó.

“Trabajar con jóvenes es una experiencia que me ha transformado muchísimo. Quisiera continuar en proyectos de orquestas infantiles y juveniles”

Sin embargo, de la Fuente señala que, a pesar de que “El Salvador es un país que puede resultar un poco hostil para un extranjero, por todas las situaciones de violencia y otras más que resultan incómodas para uno”, agradece todo el apoyo y el crecimiento profesional y personal que ha experimentado en estos cuatro años en territorio cuscatleco. “No me arrepiento de haber estado acá. Estoy agradecido con la experiencia y ha sido una cosa genial. Yo venía inicialmente para diez meses pero al estar aquí sentí un crecimiento exponencial y profesional y eso hacía que cada año decidiera quedarme”.

Para el músico, “trabajar con jóvenes es una experiencia que me ha transformado muchísimo”. “Quisiera continuar en proyectos de orquestas infantiles y juveniles”, dijo, pero dejó en claro que “ya ha llegado el momento de crecer y de buscar otros horizontes profesionales”. “Siempre he tenido un espíritu aventurero, de querer conocer el mundo y hay que continuar creciendo”, finalizó.

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