Lo más visto

El realismo de Edward Hopper sigue vivo

Aunque Hopper también le dedicó tiempo al dibujo y a la acuarela, son sus óleos los que lo hicieron pasar a la historia por su realismo.
Enlace copiado
El realismo de Edward Hopper sigue vivo

El realismo de Edward Hopper sigue vivo

Enlace copiado
Edward Hopper, considerado el pintor realista de Estados Unidos más importante del siglo XX, sigue presente en la esfera del arte 50 años después de su muerte (15 de mayo) gracias a sus obras que consiguen plasmar momentos de quietud en un mundo acelerado.

Recientemente, sus óleos cobraron vida con un proyecto de una agencia digital británica, Verve Search, que desarrolló una serie de GIF con sus obras más famosas llevándolos a ser todavía más reales.

Cientos de personas recuerdan en las redes sociales sus particulares obras, aplaudidas por su capacidad de provocar momentos de profundo análisis de lo que rodea al ser humano.

“En contraposición a todo el ruido del siglo XXI, quizá este mensaje resuena más que nunca“, explicó hace poco el director de arte del Royal Academy del Reino Unido, Tim Marlow.

Por su parte, la Casa Museo de Edward Hopper abrió estos días las puertas de la que fue la habitación del artista hasta sus 28 años, donde el diseñador Ernest de la Torre y el arquitecto Walter Cain han tratado de recrear el aspecto original de la sala.

Aunque también le dedicó tiempo al dibujo y a la acuarela, son sus óleos los que lo hicieron pasar a la historia por su realismo, quietud y reflexión, y por su retrato de paisajes y ambientes estadounidenses.

El pintor empezó a producir algunas de sus mejores obras después de la gran depresión económica estadounidense de 1929, cuando el país se vio inmerso en una sensación global de ansiedad.

Sus cuadros, sin embargo, invitaban a detenerse, observar y contemplar lo que estaba a su alrededor al plasmar paisajes serenos y solitarios o escenas de la vida cotidiana en los que solía incluir a un número muy limitado de personas. En sus paisajes más destacados se encuentran gasolineras desiertas, vías de tren, puentes, paisajes bucólicos de la costa de Nueva Inglaterra o cafeterías y cines frecuentados por personajes pensativos.

Lee también

Comentarios