Lo más visto

Más de Farándula

Fábrica de sonrisas alegrías que alivian

Más de 900 voluntarios, entre jóvenes y adultos, forman parte de Fábrica de Sonrisas, organización sin fines de lucro que se dedica a implementar la risoterapia como un proceso terapéutico.
Enlace copiado
Fábrica de sonrisas alegrías que alivian

Fábrica de sonrisas alegrías que alivian

Enlace copiado

Con batas de doctor y narices rojas, los voluntarios de Fábrica de Sonrisas transmiten en cada visita en hospitales, asilos de ancianos y orfanatos que el poder de un abrazo y el buen humor sí alivian. Pueden cambiar el entorno de estas personas quienes sufren una enfermedad o viven en situaciones difíciles.

“Lo que le damos a la gente es tiempo, acompañamiento y que ellos sientan que no están solos. Es un trabajo que va más allá de donar algo en físico”, expresó la voluntaria conocida como “doctora Rumycornio”.

Para formar parte del voluntariado, los jóvenes deben asistir a un proceso de formación denominado “Paya-escuela”, que tiene una duración de cinco meses. Un proceso que indican es intensivo, en el cual cada persona reconoce sus cualidades para utilizarlas en cualquiera de los ambientes que visiten.

“Nosotros implementamos la risoterapia de diversas formas. Las personas piensan que se trata de reírse todos los días o llegar a contar chistes, pero lo que busca es liberar tensiones a través de ejercicios o momentos compartidos. Un ejemplo de ello es la catarsis. La risoterapia es el arte de mantener la alegría, tener una actitud positiva a pesar de las situaciones que atraviesen todas estas personas”, indicó el doctor “Menta-lista”, quien es estudiante de psicología.

Expresan que la risoterapia tiene la capacidad de cambiar el estado emocional. La percepción se transforma gracias a la estimulación de la risa, dado que cada vez que reímos el cerebro produce endorfinas que causan un estado de bienestar. Por ello, afirman que la risa es un analgésico natural que libera adrenalina y los transforma en personas más activas.

Por otra parte, los jóvenes comentaron que a lo largo de sus años de voluntariado han permitido importantes cambios en las personas que visitan cada fin de semana.

“Nuestros mismos pacientes han cambiado su actitud, han crecido y han sido más abiertos a nosotros. Incluso, de repente llegábamos a un asilo y los ancianos no se conocían entre ellos, pero nosotros les ayudamos a que se conozcan y exista mayor armonía en lugar”, detalló la voluntaria.

Son alrededor de 900 voluntarios de todas las edades que colaboran en el proyecto. Están divididos en nueve clanes que cuentan con horarios de visitas los días viernes, sábado y domingo.

“Esto nos permite crear un cambio no solo en la gente, sino que uno mismo. Comenzamos a tener choques de realidad”, finalizó el voluntario.

Lee también

Comentarios