“Hago música con sonrisas”

Juanjo Gómez lanzó esta semana con su proyecto musical XUC Trío su primer disco, titulado “Semillas de copinol”, un trabajo que con sus melodías jazz-funk representa la esencia y personalidad de un talento salvadoreño que sigue abriendo puertas importantes desde México.
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“Semillas de copinol” es una producción de 11 canciones que encierra su esencia. El disco suena a Juanjo Gómez, y quien lo ha escuchado tocar en directo puede comprobarlo desde el primer corte. Es el primer álbum de jazz-funk con su proyecto XUC Trío, elaborado en México y con talento salvadoreño.

En cada tema escuchamos su sonido y personalidad transmitidos a través de su fiel compañera: la guitarra Fender Andy Summers Telecaster; pero también gracias a la ejecución de Miguel “Chuck” Rodríguez en el bajo y Jorge Servín en la batería, quienes completan la formación de XUC Trío.

Juanjo Gómez radica en México desde 2005, país al que llegó para estudiar una carrera musical. Destacó en escenarios de distintas escenas, entre ellas el jazz, hasta tocar con artistas pop reconocidos como Cristian Castro, Franco De Vita, La Quinta Estación y otros. En este momento es director musical de Alejandra Guzmán y representa a Fender.

Después de tu trayectoria en El Salvador y México, ¿lanzar tu primer disco podría ser el cierre de un ciclo?

Más bien es el comienzo porque siempre quise tener una carta de presentación. Yo empecé a tocar mi música con mi proyecto en México desde hace tres o cuatro años, pero siempre uno tiene la inquietud de grabar para mostrar tus temas de una manera formal. La música jazz e instrumental madura y se va puliendo conforme se va tocando, por ese motivo tardé unos tres años en publicar el disco.

¿Por qué el título “Semillas de copinol?

Cuando estaba viviendo en El Salvador, nos fuimos con El Gruve, grupo donde tocaba, unos dos o tres días a la casa de Fernando Llort (artista visual salvadoreño), en La Palma (Chalatenango), para componer un disco, y recuerdo que cada uno se inspiró en el ambiente del lugar. Yo tuve un acercamiento con las semillas de copinol, con el trabajo de Fernando Llort y el café. Me gustó mucho cómo a partir de las semillas, además de crecer y nacer un árbol, se podían hacer muchas cosas creativas, como las artesanías, y así comencé a crear melodías en ese momento. Las ideas se fueron madurando y así nació el tema “Semillas de copinol”. Luego me llamó la atención que la palabra copinol no la conocen en otros países, a algunos les parecía curiosa o chistosa, y eso me gustó. Además, me gustó porque cada canción puede ser como una semilla, como cuando nace una melodía y se multiplica.

¿Cómo surge la idea de crear XUC Trío?

Primero le puse Juanjo Gómez Trío, eran mis temas y llamé a “Chuck” (bajista) y a Jorge (batería)...

Pero después de tocar con varios músicos de jazz en México, ¿por qué elegiste a “Chuck” y Jorge?

Jorge Servín es un baterista joven, muy musical, muy creativo y muy original. Jorge tiene su sello y cuando lo escuchas tocar se siente que es él. Y yo quería hacer mi música pero no ponerla solo en la categoría del jazz, funk o rock, mis temas solo iban saliendo. Jorge tiene esa facilidad de tocar sin encasillarse en un género. Lo mismo pasa con “Chuck”, quien tiene su propio sonido y además ellos dos ya tocaban juntos. Me gustaron ellos dos como sección y me gustó cómo iban quedando los temas. No trato de ser pionero en crear algo, pero luego decidí incluir algo de xuc (un tipo de música tradicional salvadoreña). De pronto empecé a pensar en un nombre para el trío y finalmente le puse Juanjo Gómez y XUC Trío.

¿Cómo reaccionaron en México con el xuc?

Sí, llamó la atención, y es que es un ritmo muy parecido al huapango y a otros ritmos mexicanos. Yo siempre explico que se trata de ritmos tradicionales de El Salvador y hablo de Paquito Palaviccini (creador del xuc), quien además fue mi primer maestro, es curioso porque nunca lo planeé, pero así se fueron dando las cosas. Pero aclaro que no hay pretensiones de tratar de crear algo fusionando el xuc con jazz o funk, las toco con mucho respeto y la gente en El Salvador y México las celebra. Es música para compartir, yo digo que es música con sonrisas porque se trata de divertirnos y que exista buena onda en el escenario y en el público. Sí, eso es lo que hago yo: música con sonrisas.

Cada tema debe tener una historia, ¿cuál de ellos fue el elegido como primer sencillo y qué hay detrás?

A raíz de las peticiones de la gente se ha escogido “Little Tikes”, que es el primer tema del disco. Empieza con un tecladito de juguete con el que hice la melodía. Es un tema dedicado a las cosas sencillas y no sofisticadas, porque a veces buscamos la felicidad en algo muy raro, siempre buscamos lo más exótico y en este tema pasa todo lo contrario. El tema nació de un tecladito que tiene cuatro notas de mi hijo Nicolás, y fue algo muy fluido y sencillo. Luego lo llevé al ensayo y le encantó a todos.

¿Cuál será el siguiente?

Presenté en redes sociales “Chiltiupán”. Mi mamá vive en ese pueblo (en La Libertad) desde hace 15 años, es como una misionera sin religión, digo yo, porque trabaja en la escuela y ayuda a la gente en muchas cosas sin predicar una religión en específico. Yo así conocí ese pueblo que solo tiene dos calles y hay unos jóvenes en ese lugar con ganas de hacer muchas cosas. Mi mamá me dijo que ellos me querían conocer y fui encantado. Pero la sorpresa es que uno aprende más de ellos de lo que uno puede llegar a compartir. Yo llevo mi guitarra Fender y ellos tienen guitarras con brazo gordo, incómodas, pero tocan y disfrutan a pesar de sus posibilidades. Yo voy al menos una vez al año y disfruto de la energía de ellos que me encanta y el paisaje impresionante de Chiltiupán. Así que está dedicada a mi mamá, al lugar y al esfuerzo de hacer las cosas y salir adelante.

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