La mirada es imprescindible”

De ojos inocentes y grandes, con tez cobriza y una leve sonrisa. Así son los niños que pinta Miguel Ángel Ramírez. Criticado y admirado por estas obras, el artista ahonda en esta entrevista sobre el niño que fue, y sobre los infantes que plasma.
Enlace copiado
La mirada es imprescindible”

La mirada es imprescindible”

Enlace copiado
M

iguel Ángel Ramírez se ha establecido con sus niños en Panchimalco. Es director de la Casa Taller Encuentros, en la cual desarrolla actividades y expone obras de niños, jóvenes y artistas; hay desde dibujos, esculturas, fotografías. Además, fue uno de los artistas participantes en el I Simposio Escultórico Internacional “La puerta”, en febrero del año pasado. El trabajo que realiza está cambiando Panchimalco, lugar donde hace más de medio siglo residió José Mejía Vides.

“Hoy más que nunca sé que el arte afecta lo cotidiano”, expresó el artista, quien es reconocido por pintar niños de tez morena y lisa, de grandes y tiernos ojos. En esta entrevista, el pintor habla del niño que fue, de su infancia y de los pequeños que plasma.

¿Qué querías ser de pequeño?

Yo pasé por una búsqueda. Creo que todos pasamos por una. En mi caso, por venir de una zona rural, lo primero que tenía era el taller, la fábrica. Pasé por búsquedas económicas. Yo soy el número 10, el último hijo. Debería haber sido un buen mecánico porque mis hermanos lo fueron en algún momento. Pero eso no llenaba mis expectativas. Me quedé con el arte.

¿Cómo descubres al artista que llevabas dentro?

Mis recuerdos están en la niñez. Vengo de una familia que no sabía que el arte es arte. Sin embargo creo que con el tiempo y amistades entendí que el tema arte está en la vida cotidiana. Y empecé a hacer mi aprendizaje formal en el CENAR. Pero yo creo que todos los niños tienen esas habilidades creativas... Mi temática ha sido la imagen infantil.

¿Qué pintabas de pequeño?

Para mí la lectura fue imprescindible. Me gustaba leer. Hubo libros que me dieron panoramas diferentes. Mi realidad no era tan generosa. Si no tenés educación, ¿a dónde vas a ir? Si no hay espacios, ¿a dónde vas a ir? Mis primeros dibujos fueron de reflexión al tema familiar. Yo siempre tuve la manía de escribir y dibujar.

¿Y cómo surge esta temática de los niños?

Empieza por la familia. Cuando no tenías nada que ofrecer en la casa, el retrato de tu hijo era lo más lindo. No te costaba nada, solo lo hacías. Pero hay una pieza que me encantaba mucho. Cuando uno de mis hijos iba a nacer pasaron dos cosas: una es que casi me llevan perdido, la otra es que como no se podían hacer ultras yo dibujaba a Miguel.

¿Cuando estás frente al lienzo por dónde inicias tu trabajo?

Yo siempre me imagino que me está viendo un niño. A un niño no le podes mentir. Y para mí la mirada es imprescindible. Muy poca gente te ve a los ojos. A mí me interesa que la mirada provoque. Sea bondad, ternura, inocencia, las lecturas que se quieran dar. Yo siempre digo que el trabajo pictórico que hago es tan ligero que o te gusta o no. No es la pieza que te va a exigir una reflexión teórica.

¿Por qué niños?

Los niños me han dado una lectura más objetiva a la labor que hacemos, y más honesta... El niño y la niña es importante que sean la razón de nuestras labores. En todo caso vas a ser papá o mamá, y ese ser te va a hacer más noble la vida, más importante.

¿Has tenido que pintar alguna obra que te haya sido difícil de plasmar, o haya significado un reto mayor?

Me impactó conocer a algunas personas que han tenido choques con su infancia. Hice una serie a blanco y negro, y fue más por una persona que aprecia mucho mi trabajo y estaba en una crisis. Esas piezas tienen que ver con esos periodos grises. Usualmente cuando le preguntas a alguien cómo fue su infancia, te dirá que feliz, pero cuando la pinta descubre una variedad de colores. A veces son tantos, que incluso no sabe cuáles pertenecen a los momentos de felicidad y cuáles a los de tristeza.

Actualmente, ¿en qué te encuentras trabajando?

Me gusta el arte contemporáneo. Respeto y admiro a muchos colegas que lo desarrollan. También trato de hacer mis pininos en esa ruta. Por ejemplo, estoy trabajando una propuesta llamada “No todo lo que brilla es arte”. Y esto puede leerse incluso como una autocrítica.

Tags:

  • miguel ángel ramírez
  • pintor
  • niños
  • mirada
  • obra

Lee también

Comentarios

Newsletter