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Los Emmy superaron al covid-19

Las series Schitt’s Creek y Succession arrasaron en los Emmy del confinamiento, entregados de forma virtual. HBO se impuso en una ceremonia por videoconferencia en la que las estrellas animaron a acudir a las urnas en el complicado momento político de Estados Unidos.

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La gala de los Emmy más rara de la historia, y no es una hipérbole, se celebró el domingo con un presentador en Los Ángeles y los nominados en más de un centenar de localizaciones distintas. Los premios de la televisión lograron parecerse al trabajo de casi todo el mundo desde marzo con una emisión virtual en la que conectaron por videoconferencia con los premiados y les entregaron las estatuillas en sus casas. Fue "como montar una videoconferencia con tu familia e intentar que tu abuela mire a la cámara, pero multiplicado por cien", bromeó Jimmy Kimmel, el presentador. Así fue, pero también tuvo la parte entrañable y personal. Y, más importante, se recordará por los premios. Schitt’s Creek, Succession y Watchmen fueron las series del año, en una pseudogala que no eludió el momento de máxima tensión política que vive Estados Unidos.

Había pasado una hora de programa y solo se había nombrado una serie: Schitt’s Creek. La sexta temporada de esta producción canadiense creada por Daniel Levy y protagonizada por su padre, Eugene Levy, y Catherine O’Hara hizo historia en estos premios. Durante toda esa hora de ceremonia, la serie se llevó los siete premios de comedia (mejor comedia, director, guion y los cuatro intérpretes). Nunca había pasado antes.

La serie arrasó sobre La maravillosa Sra. Maisel (que tenía 20 nominaciones este año y ha ganado 54 Emmys en total), Insecure o El método Kominsky. Nunca había ganado un emmy en sus cinco temporadas anteriores. Después de una hora dándole premios, la situación dio para un chiste de Kimmel: "No sé vosotros, pero me estoy cansando de tanto canadiense".

La televisión estadounidense lleva tres años buscando al nuevo "Veep". La serie de HBO acabó el año pasado después de dominar durante una década. Ya en esa ceremonia se cerró capítulo, con la irrupción de Fleabag, la pequeña serie británica que llegó, triunfó con cuatro premios y se despidió para siempre, pues ya había terminado. Dio la impresión de que la industria de la televisión estadounidense la había descubierto porque apareció en Amazon. Algo parecido pasa este año con Schitt’s Creek. Q

ueda en los récords para siempre su extraordinario triunfo, pero no es el futuro de nada. La sexta temporada, emitida este año, era la última.

Watchmen se quedó corto

En la categoría de miniserie, Watchmen ganó como mejor producción del año como se esperaba. El trabajo de David Lindeloff basado en el legendario comic ha causado un gran impacto en Estados Unidos, por la calidad con la que reinventa el cómic y por la presencia de Regina King, una actriz que el público está acostumbrado a ver en grandes dramas, en un papel de acción. Watchmen era el programa más nominado de este año y fue también el más premiado, con 11 emmys.

Después de una década, finalmente Hollywood estaba obligado a elegir una serie dramática que no fuera Juego de Tronos. No para salir del paso, sino para, de verdad, indicar cómo tienen que ser los grandes dramas en la próxima década. La ganadora fue Succession, una intriga de unos hijos que conspiran para sustituir al padre en lo más alto de un imperio mediático familiar. Succession, producción de HBO, ya era para muchos la mejor serie del año pasado.

La categoría de drama también dio para dos momentos para los libros de los emmys. AppleTV+ ganó su primer premio grande, el mejor actor secundario en drama, con Billy Crudup, el inquietante ejecutivo de noticias de The Morning Show.

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  • Premios EMMY

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