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Saunders y la fuerza de las almas

El gran especialista del relato corto publicó su primera novela, “Lincoln en el Bardo”, una historia sobre el duelo contada por los espíritus.
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George Saunders, escritor.

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En febrero de 1862, Estados Unidos llevaba casi un año sumido en una guerra civil. Abraham Lincoln es un presidente denostado, con un país desmoronándose a su alrededor. Tiene 53 años. Hay un peligro real de que pase a la historia como el irresponsable que destruyó la república. En este contexto, su hijo pequeño, Willie, de 11 años, muere tras agonizar durante días en su cuarto de la Casa Blanca por fiebre tifoidea. La tarde del entierro, Lincoln es un hombre destruido. Ahí, en ese momento, es donde George Saunders quiere que lo veamos, acompañado de todos los espíritus del cementerio de Oak Hill mientras abraza el cuerpo de su hijo.

“No tengo ninguna prueba, pero yo creo que ese momento amplió su compasión”, dice Saunders en una entrevista en Santa Cruz, California, cerca de su casa. “Hay veces que la vida te golpea tan duro desde todas partes que te rindes, que dices: ‘vale, basta’. Yo creo que él llegó a ese punto y se quedó ahí mucho tiempo, porque también era depresivo. Pero cuando eso pasa, yo creo que también da lugar a algo de sabiduría. Cuando ya no puedes aparentar nada, como que eres un buen padre o un buen marido, nada tapa la verdad”.

Saunders publicó en español “Lincoln en el Bardo” (Seix Barral). Es su primera novela después de una larga carrera de relatos cortos que le ha dado fama, sobre todo en las páginas de The New Yorker. Había tenido la historia en la cabeza durante 24 años, cuenta en la conversación con El País. Lo intentó escribir como una obra de teatro y no funcionó. Al final, el relato creció más de lo habitual y se convirtió en un libro-diálogo que le valió el Man Booker Prize el año pasado.

En el libro, Saunders renuncia por completo al papel de narrador. “No lo quiero”, explica. “Encaja con mi visión del mundo. Puedes contar la historia desde la autoridad, pero, para mí, la mejor versión es la que tiene en cuenta todas las voces. Me he ido hacia un estilo narrativo que tiene eso en cuenta. No quiero ser el que pontifica. Quiero ser todas las voces, y la verdad es todo lo que se pone en la olla. Es lo que me gusta y también mi filosofía, no sé cuál es la verdad. Vamos a preguntarles a todos, incluyendo a los muertos”.

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