“Si sientes la chispa, da el salto”

Nelly Valle, integrante de la Orquesta Sinfónica Juvenil (OSJ), ha destacado por su talento. Además, a sus 24 años ya ha compartido lo que sabe con niños y jóvenes.
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Nelly Valle forma parte también del Quinteto Belver, un grupo de cámara conformado solo por músicos de viento madera.

Nelly Valle forma parte también del Quinteto Belver, un grupo de cámara conformado solo por músicos de viento madera.

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Nelly Valle descubrió su interés por la música cuando iba a tercer grado. En su colegio daban clases de flauta dulce. Quedó fascinada con las melodías y le pidió a su mamá que la llevara a clases. Ella la inscribió en una escuela de arte. “Soplaba y soplaba y me mareaba”, recordó. Eso no la detuvo y, cuando tenía 14 años, comenzó a tocar la flauta transversal.

Sin embargo, también Nelly puso algunos peros en su adolescencia. “A esa edad era medio rebelde, no quería estudiar”, confesó. Pero eso fue cambiando con el tiempo. También se interesó por la guitarra durante un tiempo y esto la obligó a decidir entre este instrumento o la flauta. Escogió esta última, al final.

En 2009, audicionó para ingresar en la Asociación ProArte de El Salvador, institución que dirige la Orquesta Sinfónica Juvenil (OSJ). Tras ingresar en su programa, fue desarrollando su talento. Tanto ha crecido que ya tuvo varias experiencias como solista; la primera fue con la Filarmónica Juvenil de El Salvador, y luego con la OSJ y con Jóvenes Talentos.

Este año fue seleccionada por la Asociación Filarmónica Coral de Honduras para recibir una beca como flautista de la orquesta en el encuentro centroamericano EFCA 2017.

Tan involucrada está Nelly en el mundo de la música que ha llegado a compartir sus conocimientos con otros. Primero dio clases a niños y jóvenes del Polígono Industrial Don Bosco. “No solo es tocar, sino interactuar con ellos. Uno se va formando también”, expresó Nelly, quien posteriormente comenzó a dar clases en ProArte. Además, ha enseñado en la Fundación Azteca El Salvador.

“Enseñar a otros me ha hecho crecer como persona y madurar. Me he hecho más responsable y a pensar en los demás”, dijo. Agregó que, para ella, la enseñanza es un proceso recíproco. “A mis alumnos les digo: ‘necesito esto, pero yo les voy a dar esto’”, explicó. Para ella, es clave que el proceso de aprendizaje también fomente valores y hábitos positivos. “Uno debe aprender a ser disciplinado, dinámico, puntual y social. Porque en una orquesta uno no está solo, sino que comparte con otros; también debe estar muy atento a quién dirige”, expresó Nelly.

Pero también sabe que, en el país, la juventud tiene que enfrentar diferentes retos. “Con el tema de la violencia que vive el país es difícil pensar en lo que uno quiere hacer. Pero mi consejo a aquellos que sienten curiosidad por la música es que lo intenten. Si tienen la chispa, que den el salto. Si uno nunca lo intenta, no sabe si va a fracasar”, afirmó.

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