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Tres idas y vueltas con LEANDRO

El actor argentino, radicado en El Salvador desde hace 22 años, se encuentra celebrando sus tres décadas sobre las tablas.
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Tres idas y vueltas con LEANDRO

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La vida de Leandro Sánchez Araúz parece girar actualmente alrededor del número tres. No solo está celebrando tres décadas de trayectoria artista, sino que, en un principio, solo se iba a quedar tres meses en El Salvador (y ya lleva casi 22 años).

Además, él se considera un “argenicaguanaco” porque siente que pertenece a los tres países: Argentina, el lugar donde nació; Nicaragua, donde siguió creciendo; y El Salvador, donde vive actualmente.

Desde pequeño su vida ha estado entre “idas y vueltas”. De hecho, su interés por el teatro empieza en Chile. A los 5 años, apreció una obra al aire libre y quedó impactado.

“Siempre pensé que esos personajes eran seres de otro planeta que, al terminar la función, tomaban la investidura de humanos. Para mí, su verdadero mundo era el teatro”, relató Leandro.

A esa impresión y manera de ver el teatro, se sumó su trabajo como acomodador en un cine de Argentina de pequeño. “Esa fusión entre el teatro y cine, caló en mí”, expresó.

Uno

La trayectoria artística de Leandro comenzó en 1987. Tenía 19 años cuando se presentó en una muestra de teatro aficionado en Nicaragua. Participó en “Como Greenwich”.

Estuvo en otras presentaciones de la obra entre 1987 y 1988, hasta que pasó a formar parte del Grupo Roque Dalton. Entonces vino su debut profesional con “Ñaque o de piojos y actores”, de José Sanchis Sinisterra.

“Me marcó porque es la historia de actores en el devenir del tiempo. Ellos son de la edad media y vienen al aquí y ahora”, dijo. La pieza del español es tan importante para Leandro que la volvió a retomar con el tiempo. “La hago de vez en cuando para renovar mis votos en el teatro”, afirmó.

Su vida da un giro por el salvadoreño Baltazar López, quien fue su maestro. López estuvo refugiado en Nicaragua pero, tras los Acuerdos de Paz, regresó a El Salvador e invitó a Leandro al Teatro Circulante.

Dos

Leandro solo iba a estar tres meses en el país, pero al final se quedó. “Esos meses terminaron en años”, comentó. En esta segunda década de su trayectoria, Leandro hace un descubrimiento.

Corría 2005 y participó en “La gata sobre el tejado ardiente”. “A partir de entonces descubro mi propio camino. Me interesó que se caracterizara por la beligerancia y durabilidad en el tiempo”, afirmó.

Tres

Con esta idea de hacer un teatro “que no fuera descartable”, nace el grupo Los Sin Vergüenza. En esta etapa, también Leandro comenzó a presentar una de sus obras más emblemáticas: “Marx ha vuelto”, del que ya lleva más de 200 funciones.

Pero Los Sin Vergüenza sigue creciendo. Este año montaron, ya con la integración de Gerardo Campos y Melissa Cordova, “La viuda y la bestia”, comedia que adapta al Santa Ana de 1931 la trama de “El Oso” de Anton Chéjov.

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