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Un ciclista en Los Planes

Un viaje corto en bicicleta hasta los Planes de Renderos nos muestra el atractivo natural y gastronómico que existe cerca de la ciudad.
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El Parque Nacional Balboa, en los Planes de Renderos, en el municipio de Panchimalco, es uno de los lugares turísticos cerca de San Salvador al que se puede llegar en bicicleta. Desde el Kilómetro Cero hay una distancia aproximada de 10 km, y hasta la Puerta del Diablo, 12 km. La carretera que lleva hasta los Planes de Renderos es de dos carriles sin hombros y con tráfico moderado con vehículos livianos y autobuses; aunque la calle no es estrecha, da poco espacio para que los ciclistas puedan desplazarse sin complicaciones. Todo el trayecto es de subida desde los 600 m hasta los 1,070 m, con pendientes con una inclinación de entre 5 a 12 grados. No es una cuesta muy empinada, pero sí es larga. Ármate de paciencia, mantén la respiración y la cadencia y llegarás a la cima. El esfuerzo vale la pena, ya que si buscas un lugar alejado del bullicio de la ciudad, con clima fresco, agradable y rodeado de la naturaleza, es el lugar ideal. Puedes hacer un picnic o simplemente relajarte, caminar o andar en bicicleta y encontrar una variada oferta gastronómica. Este es un parque que lo reúne todo.

LUGAR DE LEYENDAS

A 1.5 km del Parque Balboa se encuentra uno de los sitios más visitados: la Puerta del Diablo. Se llama así por una leyenda que dice que en los tiempos de la Colonia existía un terrateniente español de nombre Rosendo Renderos; en su finca se plantaban naranjas de Sevilla que eran tan dulces que daban un jugo sinigual. Asegura la leyenda que su hija mayor, María de la Paz, era hermosa y de dulce trato con los trabajadores del lugar. Esta hermosa mujer era cortejada por los nativos y españoles que vivían en la Villa de Panchimalco. Un día, por la noche, subió desde más abajo de Panchimalco hasta el rancho de la familia Renderos un extraño jinete en un corcel negro azabache a cortejar a María de la Paz.

Todos los días, por las noches, solo se escuchaba afuera de la casa el relinchar del caballo y los cascos golpeando en el empedrado de las calles, luego desaparecía sin dejar rastro. Cada vez se propagó más el rumor de que el oscuro jinete era el mismísimo Satanás que quería secuestrar a la muchacha.

Una noche, Don Rosendo junto a un cura y varios españoles e indígenas salieron en persecución para atraparlo. El jinete huyó a todo galope hacia la montaña, tal era la velocidad a la que cabalgaba que hizo que el caballo perdiera el control y se estrellara contra una roca ubicada en la parte superior de la montaña y la partiera en dos, para finalmente caer al vacío. Nunca más supieron de él o volvió a aparecer.

Al día siguiente, Don Rosendo y sus acompañantes quedaron sorprendidos al ver que la piedra con la que había chocado el extraño jinete había quedado partida en dos. La mitología popular dice que, desde entonces y debido al golpe, talló en la cordillera un agujero en  forma de arco, por lo que fue denominada Puerta del Diablo.

En los últimos años grupos religiosos han querido cambiar sin éxito el nombre de este lugar por “La Puerta de Dios” o “La Puerta de Los Ángeles”, ya que para ellos el nombre actual no connota lo mejor de nuestro país. Independientemente de su nombre, es un lugar muy popular por su ambiente de alegría y el desafío que ofrece a los turistas el poder subir a la cima de las tres rocas que se encuentran en ahí.

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