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“WALL-E”:Una década con el robot ecologista

El 21 de junio se cumplirán 10 años de la premier de “WALL-E”, película ganadora del Óscar a mejor cinta de animación en 2009.
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“WALL-E”:Una década con el robot ecologista

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Cada fan tiene su película preferida de Pixar. Puede ser la explosión emocional de “Inside Out”, la nostalgia infantil de “Toy Story” o las odiseas culinarias de “Ratatouille”, pero en este listado de honor merece un hueco “WALL-E”, un gran poema ecologista y vital que ahora cumple 10 años.

Obra maestra de la animación y toda una cumbre artística dentro de la de por sí sobresaliente trayectoria de Pixar, “WALL-E” celebró su premier mundial el 21 de junio de 2008 en el Greek Theater, de Los Ángeles, un estreno que marcó el inicio de una exitosa andadura en los cines de todo el mundo en la que recaudaría $533 millones.

Ganadora del Óscar y del Globo de Oro a la mejor película animada, “WALL-E” hechizó al público especialmente por sus cuarenta minutos iniciales, un prodigio de expresividad fílmica prácticamente sin diálogos que rendía tributo a la época dorada del cine mudo.

Y eso que el comienzo de la película no era, precisamente, un cuento de hadas, ya que presentaba un futuro con una Tierra abandonada, sepultada bajo toneladas de basura y con tormentas de polvo y altísimos niveles de contaminación que hacían imposible la vida.

El último guardián de ese planeta inerte y nada azul es WALL-E, un pequeño robot que nadie apagó al dejar la Tierra y que se ocupa de almacenar y comprimir los residuos.

Sin embargo, su curiosidad y inquietud, como la de un niño con los ojos como platos, le llevan a la fascinación por cualquier cosa que encuentra: una cinta de VHS, una tostadora, un sujetador o un mechero.

Acompañado por una cucaracha, que es su única amiga en la enorme soledad, WALL-E tiene un gran parecido físico con el protagonista de “Short Circuit” (1986) y es, en esos primeros y brillantes minutos de la cinta, el perfecto heredero de la chistosa torpeza de Chaplin, el mejor espejo de la tierna melancolía de Buster Keaton.

Pero este robot también es un enamoradizo sin remedio, puesto que de tanto ver escenas del musical “Hello, Dolly!” (1964) halla al amor de su vida cuando aparece EVE, una moderna y avanzada máquina enviada para encontrar restos de vida en la Tierra.

El robot seguirá a EVE por toda la galaxia hasta una nave espacial donde viven unos humanos que casi han olvidado su condición.

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