luto literario

Ayer, la literatura mundial perdió a dos de sus escritores más prolíficos e influyentes: el autor de “Las venas abiertas de América Latina”, el uruguayo Eduardo Galeano, y el ganador del Premio Nobel de Literatura en 1999, el alemán Günter Grass. Sus obras son un legado inigualable para el mundo de las letras y de la humanidad.
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El lunes fue un día oscuro para el mundo literario. Dos grandes autores fallecieron. Uno de ellos fue el potente escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien tenía 74 años; y el otro, el incómodo poeta alemán Günter Grass, quien tenía 87 años.

Galeano tuvo muchas pasiones en su vida, pero entre ellas destacaron dos: sembrar palabras a través de la literatura y “limosnear fantasía” en los estadios de fútbol, deporte al que dedicó numerosos escritos.

Intelectual comprometido, Galeano se convirtió en un referente para varias generaciones, gracias a su aclamado ensayo “Las venas abiertas de América Latina”, en el que denuncia la explotación a la que fueron sometidos los países de la región desde la llegada de los colonos españoles.

“La independencia es todavía una tarea por hacer. Así fue en toda América, de norte a sur. Todas nuestras naciones nacieron mentidas. La independencia renegó de quienes peleando por ella se habían jugado la vida. Y las mujeres, los jóvenes, los indios y los negros no fueron invitados a la fiesta”, dijo en 2011, con motivo del bicentenario de la independencia de algunas de las naciones sudamericanas.

Nacido en Montevideo, el 3 de septiembre de 1940, Galeano dio sus primeros pasos como periodista en el desaparecido semanario Marcha.

Su generación se destacó por su fuerte compromiso político. Muchos participaron en el proceso que condujo a la unidad de la izquierda y la formación del Frente Amplio (FA) en 1971, lo que significó para algunos la prisión, la clandestinidad o el exilio. Ese fue el caso del propio Galeano, que tras el golpe de Estado en su país, en 1973, se exilió primero en Argentina y después en la costa de Cataluña, hasta con el retorno de la democracia pudo volver a Uruguay.

El escritor uruguayo era fanático del fútbol, una pasión compartida con su colega Mario Benedetti (1920-2009), e hincha del club Nacional de Montevideo, uno de los clubes más populares de Uruguay junto con Peñarol. Reflejo de esa pasión fueron los libros “Su majestad el fútbol” y “El fútbol a sol y sombra”.

Pero entre sus libros imprescindibles se encuentra su trilogía “Memorias del fuego” o “El libro de los abrazos”, una colección de relatos breves en la que pone de manifiesto su amor por las palabras.

Mientras tanto, Grass encarnó como nadie la historia moderna de su país y su compleja encrucijada de aciertos, polémicas, tabúes, iluminaciones y fracasos.

Provocador y comprometido hasta el final, el ganador del Premio Nobel de Literatura en 1999 polarizó con un estilo sin concesiones y una larga sucesión de controversias sobre los temas centrales de la Alemania nacida tras la guerra. “Un poema, un apunte biográfico de Grass hace temblar el país y las redacciones”, definió el escritor Moritz Rinke.

La vergüenza de haber pertenecido a las fuerzas nazis en su adolescencia lo torturó hasta sus últimos días. En una conversación con Grass, el experto en literatura Hanjo Kesting consideró que toda la obra literaria, artística y política del autor debía entenderse como “un ejercicio de penitencia de toda una vida”.

Nacido un 16 de octubre de 1927, en la ciudad polaca de Gdansk, Grass recibió una educación católica y vivió la infancia “entre el Espíritu Santo y Hitler”, según su biógrafo Michael Jürgs. La novela más conocida de Grass es “El tambor de hojalata”.

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