Bergoglio critica pasividad ante el narcotráfico

En su segundo día de visita a México, el papa Francisco enfocó buena parte de su discurso a pedir un cambio de actitud ante el problema del narcotráfico de funcionarios y miembros de la curia.
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Basílica.  El papa Francisco ofició una misa ayer en la Basílica de la Virgen de Gudalupe, en México.

Basílica. El papa Francisco ofició una misa ayer en la Basílica de la Virgen de Gudalupe, en México.

Seguridad.  Toda la visita del papa Francisco ha estado acompañada de vigilancia constante por tierra y por aire, y cierres de varias calles.

Seguridad. Toda la visita del papa Francisco ha estado acompañada de vigilancia constante por tierra y por aire, y cierres de varias calles.

Recorrido.  El religioso recorrió en el papamóvil varios kilómetros en las principales calles de la Ciudad de México, como la avenida La Reforma.

Recorrido. El religioso recorrió en el papamóvil varios kilómetros en las principales calles de la Ciudad de México, como la avenida La Reforma.

Presidencia. El presidente de méxico, enrique peña nieto; y su esposa, angélica rivera, recibieron al papa en el palacio de gobierno.

Presidencia. El presidente de méxico, enrique peña nieto; y su esposa, angélica rivera, recibieron al papa en el palacio de gobierno.

Bergoglio critica pasividad ante el narcotráfico

Bergoglio critica pasividad ante el narcotráfico

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Jorge Mario Bergoglio, papa Francisco, no quitó el dedo del renglón sobre un tema, en dos discursos públicos ayer en la Ciudad de México, donde culminó su segundo día de visita oficial a ese país: el narcotráfico y el abordaje que autoridades y miembros del clero han hecho acerca de ese tema.

El pontífice tuvo en su agenda la visita al Palacio Nacional de México, con el recibimiento oficial del presidente de México, Enrique Peña Nieto, y la primera dama, Angélica Rivera, y una posterior reunión privada con el presidente; un acto en el que recibió las llaves de la ciudad de manos del jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera; y el paso por la plaza de El Zócalo, entre otras actividades. El jerarca católico de origen argentino dirigió un largo discurso, minutos después, en la reunión con obispos en la catedral de México.

En ambos lugares, el tema en común en el discurso papal fue el narcotráfico.

“La experiencia nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”, manifestó Bergoglio en su alocución en el Palacio Nacional.

Minutos antes, paradójicamente, el presidente Peña Nieto había expresado puntos de coincidencia en su discurso de bienvenida al papa Francisco, “las causas del papa son también las causas de México”. La de ayer es la primera vez que un papa católico pone pie en el Palacio Nacional de México.

La guerra contra el narcotráfico, declarada por el predecesor de Peña Nieto en 2006, Felipe Calderón, le ha acarreado a México más de 70,000 muertos desde entonces; y el incremento de críticas y exigencias de la sociedad civil al gobierno de turno. Uno de los casos más reclamados directamente a Peña Nieto ha sido la desaparición de 43 estudiantes normalistas en Ayotzinapa (2014, Guerrero).

El discurso del religioso no bajó de tónica en su encuentro con los obispos de México en la catedral. Al contrario, el tono incrementó su exigencia.

“Les ruego no minusvalorar el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa para la juventud y para la entera sociedad mexicana, comprendida la iglesia”, dijo el pontífice y agregó que ante ello, la curia no puede solo asumir “condenas genéricas”.

El jerarca de la Iglesia católica incluso calificó como “metástasis que devora” al narcotráfico.

Para Bergoglio, el rol que deben asumir los párrocos debe ser “comenzando por las familias; acercándonos y abrazando la periferia humana y existencial de los territorios desolados de nuestras ciudades; involucrando las comunidades parroquiales, las escuelas, las instituciones comunitarias, la comunidades políticas, las estructuras de seguridad”.

Parte del discurso del papa también exhortó a los religiosos a mantener la unidad, pero “si tienen que pelearse, peléense. Si tienen que decirse cosas, díganlas. Pero como hombres, en la cara”, manifestó.

La agenda del pontífice prosiguió con una reunión privada en la Nunciatura Apostólica de México. Francisco ofició, posteriormente, una misa desde el santuario por antonomasia de México: la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México.

Algunos medios de comunicación mexicanos y de otros países destacaron, sin embargo, algunas críticas en el contexto de la visita papal. Una de ellas fue la reducción de la feligresía católica, que fue patente en la poca afluencia en la plaza El Zócalo ayer por la mañana, según destacó la revista Proceso.

El periódico El País de España, por su parte, analizó “la incómoda relación” entre el papa Francisco y el arzobispo primado de México, Norberto Rivera, acusado de proteger al cura Marcial Maciel Degollado, fundador de la poderosa congregación de los Legionarios de Cristo, y fallecido entre múltiples acusaciones y procesos por pederastia y otros delitos.

En la Basílica de Guadalupe, la homilía del papa Francisco se focalizó en la Virgen de Guadalupe y el indio Juan Diego, para reflexionar acerca del dolor de padres y madres por la pérdida de sus hijos.

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