Bombas en el cuello

El jueves, helicópteros argelinos abrieron fuego contra un convoy que transportaba a los secuestradores y a sus rehenes, lo que derivó en un número indeterminado de muertes, según testigos.
Enlace copiado
Enlace copiado
En sus últimas comunicaciones, los milicianos dijeron que retenían a siete rehenes: tres belgas, dos estadounidenses, un japonés y un británico. Habían amenazado con matarlos si el ejército argelino atacaba.

Rubén Andrada, de 49 años, un ingeniero civil filipino que trabaja para la empresa japonesa JGC Corp, contó a la AP el ataque de los helicópteros.

El jueves, unos 35 rehenes fueron metidos en siete vehículos utilitarios en un convoy en el que viajaban siete insurgentes, expresó Andrada.

Los rebeldes colocaron un cordón detonante en sus cuellos y les advirtieron que estallarían si intentaban escapar, agregó.

Posteriormente, iban a una planta de gas cuando fueron atacados por el helicóptero que disparó a los vehículos, agregó.

“Cuando salimos del recinto las balas zumbaban por doquier”, contó Andrada.

“Cerré mis ojos: Viajábamos por el desierto. Confié todo a mi suerte”, dijo el hombre con voz entrecortada.

“Cuando el insurgente que iba tras mi disparó contra el helicóptero artillado, el ruido era ensordecedor. Giramos súbitamente a la izquierda y nuestro Land Cruiser volcó en el costado derecho, donde me encontraba”, relató el contratista.

“Estaba inmovilizado por la persona junto a mí. Podía escuchar un helicóptero y solo aguardaba a que me alcanzara un balazo desde el aire”.

Posteriormente, vio los restos calcinados de otro vehículo y una pierna cercenada de uno de los insurgentes.

Otro rehén, un irlandés, dijo haber visto una cabeza de una de las personas que viajaban en el vehículo.

Andrada dijo que su vehículo se separó del convoy y volcó, lo que le permitió huir junto con el resto de los ocupantes.

Lee también

Comentarios