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Católicos ya veneran a Santa Teresa

El papa Francisco elogió durante la canonización de la Madre Teresa de Calcuta su labor en defensa de la vida humana y su disposición al servicio de los necesitados.
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Imagen  Papa Francisco pasa frente a una imagen de la nueva santa, en su recorrido por la plaza de San Pedro al finalizar la ceremonia.

Imagen Papa Francisco pasa frente a una imagen de la nueva santa, en su recorrido por la plaza de San Pedro al finalizar la ceremonia.

Multitud  La Plaza de San Pedro se llenó de fieles que asistieron a la canonización.

Multitud La Plaza de San Pedro se llenó de fieles que asistieron a la canonización.

Misioneras  Procedentes de Calcuta, India, llegaron monjas Misioneras de la Caridad.

Misioneras Procedentes de Calcuta, India, llegaron monjas Misioneras de la Caridad.

Santa  Una imagen de madre Teresa colgó del balcón central del edificio del Vaticano.

Santa Una imagen de madre Teresa colgó del balcón central del edificio del Vaticano.

Relicario  Un sacerdote besa las reliquias de madre Teresa antes de la ceremonia.

Relicario Un sacerdote besa las reliquias de madre Teresa antes de la ceremonia.

Católicos ya veneran a  Santa Teresa

Católicos ya veneran a Santa Teresa

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Oficialmente los católicos ya pueden venerar a Santa Teresa de Calcuta, luego de ser canonizada ayer por el papa Francisco en una multitudinaria ceremonia que se realizó en la plaza de San Pedro en el Vaticano, a 19 años de su muerte y a la que asistieron unas 100,000 personas.

El pontífice argentino utilizó como es habitual la formula en latín para proclamar la santidad de la religiosa y pedir que fuese inscrita en los libros de los santos de la Iglesia Católica.

El prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, acompañado del postulador de la causa, Brian Kolodiejchuck, presentaron a Francisco la petición de canonización de la madre Teresa. A lo que el papa pronunció la fórmula en latín: “En honor de la Santísima Trinidad, por la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo y de los santos apóstoles Pedro y Pablo, después de haber reflexionado largamente e invocado la ayuda divina y escuchando el parecer de muchos de nuestros hermanos obispos declaramos santa a la beata Teresa de Calcuta”.

Y continuó: “Y la inscribimos en el Catálogo de los Santos y establecemos que en toda la Iglesia sea devotamente honrada entre los santos”. Tras la proclamación se oyó un fuerte aplauso en la plaza.

Después se llevó hacia el altar una reliquia de la santa, unas gotas de sangre contenidas en un especial relicario tallado en madera con forma de cruz.

La Madre Teresa de Calcuta se convierte en santa 19 años después de su muerte, el 5 de septiembre, y tras un rápido proceso de canonización ya que fue proclamada beata el 19 de octubre de 2003 en otra ceremonia multitudinaria en el Vaticano.

Un proceso para el que se han necesitado dos milagros aprobados –uno para la beatificación y otro para la canonización– y que han sido la “curación inexplicable” de una mujer india de religión animista, Mónica Bersa, de 34 años, que padecía un tumor en el abdomen del que sanó en 1998 y del brasileño Marcilio Andrino, que se curó de una grave infección cerebral en 2008. El 5 de septiembre se mantiene como la fecha en que la Iglesia celebrará a Santa Teresa, en el que ya se celebraba como beata.

Se hizo oír ante los poderosos

El papa Francisco elogió la labor de la Madre Teresa “en defensa de la vida humana”, al asegurar que hizo “sentir su voz a los poderosos de la tierra para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos”.

El papa argentino destacó de la Madre Teresa que durante toda su vida estuvo “a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada”. Valoró, además, su lucha contra el aborto y recordó que siempre decía que “el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre”.

Francisco quiso que la Madre Teresa fuese canonizada en el Jubileo de la Misericordia que el instituyó y explicó que para ella la misericordia fue “la sal que daba sabor a cada obra suya, y la luz que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento”.

“Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres”, señaló.

Explicó también que se la llamará “con dificultad Santa Teresa”, porque “su santidad fue tan cercana a nosotros, tan tierna y espontánea que se le seguirá llamando Madre Teresa”.

Tras el acto y antes de rezar el ángelus dominical, agradeció la asistencia sobre todo de las misioneras y los misioneros de la Caridad, “la familia espiritual de la Madre Teresa” y deseó que “vigile siempre vuestro camino para ser fieles a Dios, a la Iglesia y a los pobres”. También saludó a las autoridades presentes, “especialmente a las de los países más unidos a la figura de la nueva santa” y a las delegaciones oficiales y numerosos peregrinos procedentes de varios países.

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