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Ecosexualidad: ¿“Hacerle el amor” a la naturaleza para salvarla?

El movimiento nació originalmente en 2008, pero es hasta estos últimos años que ha logrado mayor impacto como una nueva medida para proteger el medio ambiente.
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Ecosexualidad: ¿“Hacerle el amor” a la naturaleza para salvarla?

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¿Se imaginan si para poder comprometernos a proteger el Medio Ambiente tuviéramos que enamorarnos de él, a tal punto de “hacerle el amor” para sentirnos “uno mismo” con la naturaleza? Pues, aunque suene descabellado y excéntrico, eso es lo que las artistas estadounidenses Elizabeth Stephens y Annie Sprinkle han propuesto desde hace varios años, pero que hasta hoy ha tomado mayor impacto en todo el mundo.

Se trata de la corriente de “Ecosexualidad” o “Ecosex”, la cual nació en 2008 gracias a la iniciativa de Stephens y Sprinkle, quienes acuñaron el término, escribieron el manifiesto del mismo y lo difundieron en los grupos ecologistas más importantes del mundo.

Sin embargo, según Univisión Noticias y otras agencias internacionales, es hasta estos últimos años, específicamente desde el 2016, que este movimiento ha ido reuniendo a más de 100,000 personas que creen en su manifiesto en todo el mundo.

Pero, ¿en qué consiste el manifiesto del “Ecosex”? Simple. Se trata de abrazar árboles, masajear plantas, hablarles de forma romántica o erótica a los arbustos y vincularse de forma íntima con toda la flora del planeta Tierra.

“La Tierra es nuestro amante. Estamos loca, pasional y ferozmente enamorados y agradecemos esta relación todos y cada uno de nuestros días”, declara el inicio del manifiesto escrito por las artistas estadounidenses en 2008. “Somos acuófilos, terrófilos, pirófilos y aerófilos”, continúa el manifiesto.

Además, señala que “No aprobamos el uso de la violencia, aunque reconocemos que algunos ecosexuales pueden optar por luchar contra los más culpables de destruir la Tierra mediante desobediencia pública, anarquismo y estrategias radicales de activismo ambiental. Nos adherimos a las tácticas revolucionarias del arte, la música, la poesía, el humor y el sexo. Trabajamos y jugamos sin descanso por una justicia planetaria y por la paz mundial”.

En los últimos años, el movimiento ha ganado fuerza en varios países en todo el mundo, como en Australia, donde se encuentra el “Ecosexual Bathouse”, una instalación montada en el “Real Jardín Botánico de Melbourne”, donde, según la agencia internacional Reuters, los visitantes son invitados a sumergirse en “fantasías ecológicas”, como reza el slogan de las instalaciones.

Según Univisión Planet, Stephens y Sprinkle viajan por el mundo dando charlas a ecologistas de todas partes, para explicarles que no se trata de una “aberración sexual”, sino de un “vínculo armonioso con la naturaleza, uno que ofrece la posibilidad de protegerla por amor y no solo por la necesidad que tenemos de ella”.
 

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  • ecosexualidad

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