El pacto de Jimmy Morales

El nuevo presidente de Guatemala asume retos en contra de la corrupción, mejorar el sistema de salud, la educación y combatir la desnutrición infantil.
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Asistentes.  Presidentes latinoamericanos asistieron a la investidura del excomediante Jimmy Morales. Además, el rey emérito de España, Juan Carlos.

Asistentes. Presidentes latinoamericanos asistieron a la investidura del excomediante Jimmy Morales. Además, el rey emérito de España, Juan Carlos.

Compromiso.  Jimmy Morales se comprometió con todos los guatemaltecos a combatir la corrupción que abate a su país.

Compromiso. Jimmy Morales se comprometió con todos los guatemaltecos a combatir la corrupción que abate a su país.

El pacto de Jimmy Morales

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Una grave crisis en el sistema de salud, honrar sus compromisos en contra de la corrupción llenar las expectativas de los guatemaltecos que votaron por él, así como de los miles que en las calles exigieron la salida de la presidencia de Otto Pérez Molina son los grandes desafíos del nuevo mandatario guatemalteco.

Para no perder la costumbre, en los alrededores del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, donde se llevó a cabo la sesión solemne del Congreso para el traspaso de mando, decenas de personas exigían a Morales trabajar para resolver la crisis de escasez de medicinas e insumos en los hospitales públicos.

Adentro del teatro, la guatemalteca Norma Torres, congresista federal demócrata en Estados Unidos, pedía a sus compatriotas no abandonar la exigencia de sus demandas en las calles.

Luego del ceremonial de todo acto legislativo, finalmente Morales tuvo la oportunidad de dirigirse a la nación y al mundo ya como presidente de Guatemala para el período 2016-2020.

“Gracias pueblo de Guatemala por haber depositado su fe en mí, un ciudadano común”, fueron sus primeras palabras, antes de cumplir con la cortesía de saludar en orden de precedencia a los invitados al acto.

De inmediato, mencionó a los guatemaltecos que luego de destapado el escándalo de corrupción que, meses después llevaría a la salida de Pérez Molina y su vicepresidenta, Roxana Baldetti, salieron a diario a las calles.

En seguida vino el compromiso público que, más adelante, también pidió hicieran los diputados y todos los guatemaltecos.

“Quiero hacer un compromiso público como presidente de Guatemala, un nuevo pacto, un pacto con Guatemala. Me comprometo a dar lo mejor de mí, a vivir una vida de honor, sacrificio y esperanza, a hacer el bien siempre, en público y privado”, recitó con capacidad histriónica.

Su alocución avanzaba, mientras el mandatario transitaba por temas como la corrupción –citando el ejemplo dado al mundo por su país al rechazarla– y la unidad que se necesita para salir adelante.

Al minuto 13 del discurso, su voz subió al hablar de uno de los temas que afectan al país y al cual le dedicó buena parte de la alocución. “No tolerar el robo ni la corrupción, eso es algo que sí podemos cumplir y lo vamos a hacer desde el primer día”, dijo en tono enérgico, que arrancó aplausos entre la concurrencia, mientras afuera varios se manifestaban.

Para abordar la crisis en el sistema de salud, dijo que este fin de semana recibirán un donativo en medicina e insumos, de 100 millones de quetzales ($133,000), que comenzará a ser distribuido a partir del lunes. Sin embargo, aseguró que su país no puede “vivir siempre de la caridad”.

Otro de los aspectos abordados por Morales fue mandar un dardo a sus críticos por dudas de que tiene la capacidad para resolver los problemas de Guatemala. “Algunos hablan y pronostican mi fracaso, no pierdas el tiempo, haz lo que te corresponde para que alcancemos el éxito”, fue su llamado.

La educación, a su juicio, es también importante, así como aceptar el reto de disminuir en un 10 % la desnutrición infantil, un problema que afecta a uno de cada dos niños guatemaltecos, según las cifras que citó.

Los aspectos regionales, como la inseguridad, narcotráfico, cambio climático y desigualdad, pasaron de puntillas en el discurso que duró, redondeando, 36 minutos.

El reloj avanzaba pasando de la media hora del mensaje presidencial, cuando Morales hizo gala de su capacidad de convencimiento para retomar un aspecto que ya había abordado al inicio. Pidió a los diputados ponerse de pie, así como a los guatemaltecos que seguían su discurso por radio o televisión en cualquier parte que hicieran lo mismo.

“¿Por qué juramentar solo al presidente o al gabinete cuando la tarea es de todos? Pongan su mano derecha en el corazón y hagan conmigo este compromiso: ‘Por nuestra patria que vuelve a nacer, me comprometo a dar lo mejor de mí, a vivir una vida de honor, sacrificio y esperanza, a hacer el bien siempre en público y en privado, a defender lo que hemos logrado y no dar un paso atrás. Me comprometo a hacer esto cada día para lograr la Guatemala feliz, la Guatemala inmortal’”, acotó.

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