El papa pide perdonar sin olvidarse de hacer justicia

Colombia vivió ayer una tercera y emotiva jornada de visita papal en la que el obispo de Roma pidió verdad, justicia y reconciliación. Hoy oficiará su tercera misa campal antes de partir.
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Calidez. El papa Francisco tuvo un recibimiento indígena, con saludos y 
regalos de las diferentes tribus de Colombia, a su llegada al recinto de 
Catama, en Villavicencio, para celebrar la misa de reconciliación

Calidez. El papa Francisco tuvo un recibimiento indígena, con saludos y regalos de las diferentes tribus de Colombia, a su llegada al recinto de Catama, en Villavicencio, para celebrar la misa de reconciliación

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El papa Francisco presidió ayer el acto en la ciudad de Villavicencio para la reconciliación en Colombia tras la firma de la paz con las FARC y desde allí pidió perdonar a los agresores, pero también que se sepa la verdad de lo que ocurrió durante el conflicto armado en ese país.

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En el acto, ante las 6,000 víctimas de los 53 años de conflicto, Francisco reconoció que desde que llegó a Colombia el pasado miércoles, deseó que llegara pronto este momento.

Primero se escucharon los testimonios de dos excombatientes de la guerrilla de las FARC arrepentidos y de dos víctimas de la violencia y sus palabras inspiraron el discurso del pontífice.

“Estoy conmovido. Son historias de sufrimiento y amargura, pero también y, sobre todo, son historias de amor y perdón que nos hablan de vida y esperanza; de no dejar que el odio, la venganza o el dolor se apoderen de nuestro corazón”, dijo el papa.

Francisco aseguró que con este acto ha querido estar cerca de las víctimas, “mirarlos a los ojos, para escucharlos y abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe”.

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“Y si me lo permiten, desearía también abrazarlos y llorar con ustedes, quisiera que recemos juntos”, agregó.

A este espacio cubierto situado en el parque de Las Malocas, en Villavicencio, se trajo el Cristo de Bojayá, testigo y superviviente de una de las peores masacres de Colombia en la que murieron al menos 79 personas a manos de las FARC en 2002.

“Al mirarlo contemplamos no solo lo que ocurrió aquel día, sino también tanto dolor, tanta muerte, tantas vidas rotas y tanta sangre derramada en la Colombia de los últimos decenios”, dijo el papa sobre la imagen del Cristo mutilado, como es conocido popularmente.

Al responder al testimonio de una víctima, Francisco subrayó que “la violencia engendra más violencia, el odio más odio y la muerte más muerte”, y que “hay que romper esa cadena que se presenta como ineludible, y eso solo es posible con el perdón y la reconciliación”.

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Jorge Bergolio, que tampoco ayer se refirió a las FARC, quiso destacar al referirse a los testimonios de los guerrilleros “que todos, al final, de un modo u otro, también somos víctimas, inocentes o culpables, pero todos víctimas”.

El papa Francisco, en su alocución, reconoció que para muchas víctimas es difícil “aceptar el cambio de quienes apelaron a la violencia cruel para promover sus fines”.

A pesar de ello, pidió “acoger a todo ser humano que cometió delitos, los reconoce, se arrepiente y se compromete a reparar, contribuyendo a la construcción del orden nuevo donde brille la justicia y la paz”.

Aunque subrayó que en este proceso de reconciliación “resulta indispensable también asumir la verdad”.

“La verdad no debe, de hecho, conducir a la venganza, sino más bien a la reconciliación y al perdón”, observó.

Pero dijo que la “verdad es contar a las familias desgarradas por el dolor lo que ha ocurrido con sus parientes desaparecidos. Verdad es confesar qué pasó con los menores de edad reclutados por los actores violentos. Verdad es reconocer el dolor de las mujeres víctimas de violencia y de abusos”, manifestó.

Francisco concluyó pidiendo a los colombianos que “no se resistan a la reconciliación para acercarse, reencontrarse como hermanos y superar las enemistades”.

“Es hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias, la hora para desactivar los odios, renunciar a las venganzas y abrirse a la convivencia basada en la justicia, en la verdad y en la creación de una verdadera cultura del encuentro fraterno”, les exhortó.

Las calles de Medellín, a la que llegará hoy el papa Francisco están convertidas en un mercado persa que gira en torno del obispo de Roma.

Llaveros, frascos de agua bendita, rosarios, camisetas, gorras, gafas, cuadros con fotos de Francisco y otros productos son exhibidos por comerciantes formales e informales que aprovechan la visita del papa para ganarse unos pesos adicionales.

Medellín es, después de Bogotá, la segunda ciudad de Colombia, es reconocida por su pujanza y se prepara para recibir al papa Francisco.
 

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