El papa vive fervor por la Virgen como un peregrino más

A su llegada a Fátima, el papa, fiel devoto de la Virgen, llamó a todo el mundo a “derribar los muros” y a ser mensajeros de paz, como lo fueron Jacinta y Francisco.
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Peregrinaje.  Miles de peregrinos llegaron a pie a Fátima, algunos para cumplir con una penitencia en honor de la Virgen. Muchos llevaron banderas de sus países.

Peregrinaje. Miles de peregrinos llegaron a pie a Fátima, algunos para cumplir con una penitencia en honor de la Virgen. Muchos llevaron banderas de sus países.

Mensajero de paz.  El pontífice se presentó ayer como un mensajero de paz ante los fieles que lo recibieron.

Mensajero de paz. El pontífice se presentó ayer como un mensajero de paz ante los fieles que lo recibieron.

Cercanía.  Francisco volvió a demostrar ayer que es un papa sumamente humano y accesible.

Cercanía. Francisco volvió a demostrar ayer que es un papa sumamente humano y accesible.

El papa vive fervor por la Virgen como un peregrino más

El papa vive fervor por la Virgen como un peregrino más

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Cientos de miles de peregrinos de decenas de nacionalidades recibieron ayer con aplausos, lágrimas y una enorme emoción al papa Francisco a su llegada al Santuario de Fátima, con motivo de la conmemoración del centenario de las apariciones de la Virgen.

Una vez más, el pontífice ha dado muestra de su cercanía con el pueblo ante la explosión de júbilo de los fieles que le aguardaban desde hacía horas en la explanada principal del recinto, en la pequeña localidad lusa de Fátima, poco más de 100 kilómetros al norte de Lisboa.

Ante ellos se presentó como “un peregrino por la paz” en el primer acto de oración en el santuario portugués.

El papa “sigue siendo el mismo que cuando era arzobispo de Buenos Aires”, aseguraba a Efe la misionera argentina Alejandra Longo, quien trabaja en un internado de niños con riesgo de exclusión social de Badajoz, mientras esperaba la llegada del pontífice.

La basílica ha sido un constante reguero de personas desde este jueves, muchas con banderas de sus respectivos países y con mensajes de paz para toda la humanidad.

La primera muestra de gratitud hacia Francisco se pudo escuchar con un aplauso ensordecedor de todos los que se agolpaban en la Basílica de Fátima, justo en el momento en el que el pontífice pisaba suelo portugués en la base aérea de Monte Real, a unos 50 kilómetros del santuario.

Tanto en Monte Real como en el trayecto que recorrió en el “papamóvil” hasta el santuario, miles de devotos se agolpaban por las calles del recorrido para verle pasar.

Dada la relevancia mundial del evento, Portugal se ha volcado con la celebración del centenario de las apariciones marianas, vigilado por 6,000 agentes encargados de que todo discurra con normalidad.

El centro de peregrinación más importante de Portugal ha dado la bienvenida a cientos de devotos de la Virgen llegados de toda España, pero también de países latinoamericanos como Colombia, México, Paraguay, Argentina, Chile, Venezuela y Brasil.

Es el caso de Shekia María, brasileña integrante de un grupo de peregrinos que viajó a Fátima para “vivir con especial fervor el centenario” de las apariciones de la Virgen.

Entre los mensajes más significativos están las peticiones de paz para Venezuela, tanto de ciudadanos que abandonaron el país como de fieles de otras nacionalidades que se han querido solidarizar con ellos.

Íconos de la visita

Uno de los lugares más frecuentados del santuario, el de la quema de las velas, ha sido escenario del desfile de cientos de personas para arrojar al fuego alguna vela con la petición que se cumplan sus promesas, la mayoría relacionadas con la salud.

Los peregrinos también se sorprendieron en esta primera jornada de la visita papal con el nuevo rosario gigante de 26 metros colocado ante la basílica, obra de la artista portuguesa Joana Vasconcelos.

Otro de los monumentos más fotografiados ha sido la estatua del Corazón de Francisco, levantado en el entorno del santuario con motivo de la llegada del papa a Fátima.

En la noche, el papa participó en el acto de bendición de las velas y antes del rezo del rosario dedicó unas palabras a los fieles.

Hoy mantendrá a primera hora un encuentro con el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, y acto seguido visitará la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, antes de oficiar una misa en la que serán canonizados dos de los tres pastores que fueron testigos de las apariciones: los hermanos Jacinta y Francisco.

Celebrará un almuerzo con todos los obispos de Portugal, antes de emprender viaje de vuelta a Roma desde la Base Aérea de Monte Real.

Ayer el papa exhortó a los católicos a “derribar todos los muros” y difundir la paz como parte de su viaje.

Se escucharon vítores de “¡Viva el papa!” cuando él ingresó a la plaza principal de Fátima, que había sido empapada por fuertes aguaceros pero estaba iluminada por un sol brillante a su llegada.

No se emitió un estimado oficial del número de asistentes, pero la plaza principal tiene una capacidad de 600,000 personas y estaba atestada.

Las autoridades dijeron que esperaban a 1 millón de personas.

“Es una gran emoción porque es la primera vez que él viene aquí, y siempre tenemos la esperanza de que algo pueda mejorar”, dijo Laurindo Pereira, un carpintero de 55 años. “Es la fe. En todo, es acerca de la fe y es algo bello”.

Francisco pasará menos de 24 horas en Fátima para conmemorar el centenario de las apariciones.

Espera que el mensaje de paz que reportaron hace 100 años, cuando Europa estaba sumida en la angustia de la Primera Guerra Mundial, resuene entre los fieles católicos.

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