Lo más visto

Más de Internacionales

El problema fiscal crece en el istmo

Centroamérica concluirá este año con saldos en rojo, los gastos siguen superando a los ingresos. Lea la nota completa en El Economista.
Enlace copiado
El problema fiscal crece en el istmo

El problema fiscal crece en el istmo

El problema fiscal crece en el istmo

El problema fiscal crece en el istmo

Enlace copiado
En la región el dinero de los gobiernos nunca alcanza para cubrir las necesidades, y al contrario, en la mayoría de los casos las deudas sociales son enormes.

Como los datos oficiales lo revelan, el sexteto centroamericano nunca ha sido superavitario, es decir, las finanzas públicas nunca han cubierto con sus ingresos la totalidad de sus gastos.

Ese hueco fiscal cubierto con deuda, por lo general, se incrementó desde 2009 en respuesta a la crisis internacional.

En ese momento de choque financiero todos los países aplicaron medidas anticíclicas, incluso avaladas por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), en las que incrementar el gasto en lo social, por ejemplo, para disminuir el impacto se perfiló predilecta.

Y así fue, los países aumentaron subsidios, transferencias condicionadas, incrementaron sus niveles de endeudamiento, el número de contrataciones creció entre otras medidas.

Esas decisiones, más la contracción económica y la baja recaudación tributaria, llevaron a crear una bomba fiscal, llegando a duplicar el déficit registrado.

El Salvador, Honduras y Costa Rica fueron los países más afectados y con el mayor crecimiento del déficit fiscal una vez la crisis tocó tierra. En el caso salvadoreño este llegó a un 5.7 % con relación al Producto Interno Bruto (PIB), cuando un año antes había registrado un 2.8 %. Costa Rica había alcanzado un leve respiro con un superávit de 0.2 % en 2008 para caer a un déficit de 3.4 % en 2009. Honduras pasó de un faltante de 2.4 % a un 6 %.

Guatemala tenía 1.6 % de déficit fiscal previo a la crisis y este llegó a un 3.1 %; Panamá de un superávit de 0.4 % pasó a tener un déficit de un 1 %. Finalmente, Nicaragua pasó de un déficit de 0.7 % a un 1.7 % del PIB.

Los siguientes años no fueron mejores, de hecho, algunos gobiernos tuvieron que seguir aumentando su déficit hasta que la economía mundial dio visos de recuperación y el comercio internacional mostró dinamismo.

Así llegó 2013 y la recuperación económica aún no se hacía presente para casi todo el istmo, a excepción de Nicaragua que aunque poco perceptible comenzó a registrar saldos positivos (aunque no alcanzaban un punto porcentual).

La recuperación económica llegó poco a poco y Estados Unidos, el principal socio comercial de la región, ha mejorado, pero las finanzas públicas de varias naciones centroamericanas siguen deprimidas.

En 2014, de hecho el FMI en su reunión anual llamó a los países centroamericanos a hacer una contención en el gasto y a poner orden en las finanzas para frenar los saldos negativos.

El llamado incluía una mejor focalización de los subsidios y reformas fiscales estructurales.

Jonathan Menkos, director ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), señala que el problema del déficit no es un reto nuevo con el que los ministerios de Hacienda deban lidiar, la historia ha demostrado que la sanidad de las finanzas públicas siempre ha estado ausente en Centroamérica.

“El déficit fiscal no debemos satanizarlo; como todo en la vida no hay blancos y negros, sino términos intermedios. Yo creo que un déficit es comprensible en momentos de crisis económica, es comprensible cuando sabemos que ese déficit se va a convertir en crecimiento y en bienestar. También cuando tenemos un acuerdo político para ese déficit no termine convirtiéndose en un lastre para la propia sociedad”, dice Menkos.

Este ha sido uno de los problemas tras aumentar el gasto social y haber hecho crecer el déficit, los países no han calculado los resultados y si estos tendrán un impacto positivo en la economía. El Salvador es un buen ejemplo de dicha falla. Guatemala ha caminado al contrario al mantenerse en un estado macrofiscal estable, más que todos, pero tiene la mayor deuda social y de bienestar de la región.

Mientras que Costa Rica y Panamá han llevado en ocasiones al límite a sus finanzas públicas no solo por el lado del déficit, sino de la deuda también, pero son economías que han identificado claramente sus motores de desarrollo y crecimiento, la educación y el canal, respectivamente. Por ello para el economista del ICEFI, el déficit estará justificado siempre y cuando este derive en resultados claros que hagan crecer la economía y mejoren el bienestar de la población.

Caso por caso

Con datos cerrados a 2015 y con las proyecciones de 2016, el caso más complicado es el salvadoreño.

Así en promedio el déficit fiscal de este país ronda el 4 % en el último lustro lo que se traduce en un faltante de nada menos que $1,000 millones.

Carlos Pérez, investigador del área fiscal de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo (Funde), explica que el problema salvadoreño en los siete años no ha empeorado ni mejorado, porque aunque los gastos siempre exceden a los ingresos siempre, los problemas de liquidez han hecho que Hacienda priorice el pago de sus proveedores por sobre otros y por lo tanto tenga una contención obligatoria.

Pero es preocupante no solo por el lado del hueco que no alcanza a cubrir el presupuesto, sino que tiene una deuda previsional que honrar y ello superará el 60 % del PIB. A eso hay que agregar que esta economía es la que más reformas tributarias ha hecho aplicando nuevos impuestos y ampliando las bases de otros. Lamentablemente el rendimiento de estas reformas ha sido mínimo para el saldo financiero.

Para este año el déficit se estima nuevamente por el orden del 4 % para El Salvador.

Costa Rica es otra economía que no ha sabido llevar de la mejor manera el déficit y su deuda.

Helio Fallas, ministro de Hacienda de este país celebró, a dos meses de cerrar el año, que los ingresos hayan crecido más que los gastos y advirtió un déficit de 3.9 % a octubre. El estimado que había hecho el Banco Central de Reserva de Costa Rica para este año según el presupuesto sería de 6.2 %.

Los costarricenses desde la crisis traen a cuestas una reforma fiscal, y en su haber hay varios intentos fallidos; sin embargo, esta mejora en los ingresos viene por el lado de la administración tributaria.

“Solo con medidas administrativas cumplimos nuestro compromiso de aumentar ingresos y bajar gasto, pero para que estos esfuerzos sean sostenibles en el tiempo es urgente la aprobación de los proyectos para el Fortalecimiento de la Hacienda Pública que se encuentran en la Asamblea Legislativa”, declaró Fallas.

Por otro lado, en Honduras el déficit ha venido disminuyendo desde 2003 cuando alcanzó un 7.9 %. La estimación para 2016 es de un faltante de 3.1 % del PIB. Este país ha implementado varias acciones encaminadas a corregir su rumbo fiscal, varias de ellas están contenidas en el acuerdo stand-by que el país suscribió con el FMI en 2014. De hecho, el secretario de finanzas, William Cerrato, anunció que el país había aprobado la cuarta revisión del acuerdo en noviembre pasado sobre todo por la contención del gasto corriente para enfocarlo en gasto social y de inversión en infraestructura. Además, en mayo pasado el congreso hondureño aprobó una Ley de Responsabilidad Fiscal con la que se pretende poner más orden en las finanzas públicas.

Para el caso de Guatemala, sus finanzas son de las más estables en la región, pero su cobertura social en educación y salud, por ejemplo, son de las bajas. Menkos, del Icefi, señala que el 60 % de la población está en pobreza y hay un 50 % de niños desnutridos, así que de muy poco ayuda contar con finanzas sanas a costa del bienestar de la población.

La proyección para 2016 era de un déficit del 1.7 % del PIB, siendo el más bajo de la región.

Panamá es la economía más saludable de todas, con el dinamismo que genera el canal este país ha incrementado su deuda pero para inversión pública lo que se traducirá en grandes ingresos en el mediano plazo. El déficit de este país se estimó en un 5.3 % del PIB. Panamá, al igual que Costa Rica, posee coberturas sociales en salud y educación superiores al resto de Centroamérica.

Nicaragua lleva años siendo un cuadro curioso, ya que la credibilidad de la información pública está en duda. Si los datos fueran totalmente precisos, esta nación habría cumplido en 2016 seis años de saldos verdes.

“Es bien comprometedor, pero ya lo hemos dicho, tenemos dudas sobre los datos oficiales de Nicaragua dado que en los últimos años hemos visto un aumento de la opacidad de la información pública que no nos permite hablar con certeza”, comenta Menkos.

Pero sí reconoce que las finanzas públicas nicaragüenses pueden estar mucho mejor que el resto de la región gracias a los datos de crecimiento e inversión. •

Lee también

Comentarios