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"Esos días en la UCI perdí la noción del tiempo": Jorge Escobar, salvadoreño en España

Jorge Escobar, un sonsonateco de 40 años, contó desde España la odisea de 22 días que pasó desde que sufrió sus primeros síntomas hasta lograr superar el covid-19 y contar su historia.

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Español. Jorge tiene 16 años de vivir en España, allí ha desarrollado su vida y ya es ciudadano español.

Español. Jorge tiene 16 años de vivir en España, allí ha desarrollado su vida y ya es ciudadano español.

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Jorge Escobar libró por tres semanas una batalla contra el covid-19, a pesar de que es salvadoreño, esta dura experiencia la tuvo que librar a miles de kilómetros de su tierra, en España. Desde allá contó que estuvo más de tres semanas ingresado en el Hospital de Móstoles, un centro médico situado en un amplio complejo de nosocomios que comparte con otros hospitales públicos como el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, Hospital Universitario HM Puerta del Sur, Hospital Universitario de Móstoles y otras unidades médicas del barrio del mismo nombre de la Comunidad de Madrid, muy cerca de las municipalidades de Alcorcón y Leganés.

Desde su lugar de residencia en el barrio de Móstoles en Madrid, la capital de España, contó sobre su experiencia, cuando tan solo había pasado un día después de recibir el alta médica y pese a estar aún convaleciente.

"Nací en Santa Ana. Allí viví mis primeros cuatro años de vida y me crié hasta los 24 años en Sonsonate", explicó este salvadoreño que dejó el país y su trabajo de motorista para seguir un sueño de superación personal hasta Europa.

Tiene más de 16 años de vivir en España y cuenta que no ha sido fácil. "Lo que más extraño del país es mi familia, mi papá y hermanas que viven allá en Sonsonate, lastimosamente mi madre falleció hace una década, extraño a mis amistades, la gastronomía salvadoreña", admite este salvadoreño ya con nacionalidad española. La última vez que visitó El Salvador fue para despedir a su progenitora.

 
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PRIMEROS SÍNTOMAS

Jorge Escobar no sabe exactamente cómo adquirió el virus y conforme llegaron los síntomas fue tomando conciencia de que podía estar infectado.

"Nunca supe dónde me contagie ya que cualquier persona puede portar el virus sin saberlo. Mi esposa, Sandra, parece que también se contagió, ella tuvo algunos síntomas similares a los míos como dolor de cuerpo y fiebre. Una característica de esta enfermedad es que se pierden los sentidos del gusto y del olfato, no podés saborear nada ni oler cosas porque no lo percibía, pero a ella no le desarrolló a Dios gracias", afirmó.

Según explica, tomó consciencia pronto de sus síntomas. Si la memoria no le falla, el 10 de abril comenzó con dolor de cuerpo y fiebre de 39 grados. También perdió el sentido del olfato y el gusto. Esos síntomas le duraron alrededor de tres días.

Español. Jorge tiene 16 años de vivir en España, allí ha desarrollado su vida y ya es ciudadano español.

"Luego te provoca una tos seca que no te deja respirar, es una tos seca, así literalmente y que te empieza a coger hasta no permitirte respirar", aseguró el compatriota.

"En casa estuve así con todos esos síntomas por dos días. Te puedes confundir de tener otra enfermedad respiratoria porque tiene los mismos síntomas de una gripe, pero lo que lo diferencia es la constante fiebre alta y la tos seca", explicó.

El 12 de abril, decidió ir al hospital de Móstoles. Sin embargo, ese día no lo reciben, no lo evalúan y tampoco le hacen la prueba para confirmar o descartar el covid-19. A Escobar le dijeron que era muy pronto para hacerle la prueba y le pidieron que se regresara a su casa.

Sin embargo, no mejoró. Así que el 15 de abril decidió regresar al hospital. "Miro que no era normal lo que sentía en casa y allí sí me hacen las pruebas del covid-19 y me ponen oxígeno y me medican. La verdad es que ya allí cuando te atienden no le dicen a uno qué medicina te ponen, solo te dicen que son pruebas las que están realizando con esos medicamentos y no te dicen qué es lo que te meten, y te obligan a firmar un papel, y uno no tiene opción más que firmar esos documentos para quedar ingresado con suero, y uno ya se pone a las órdenes de la Sanidad porque es un servicio público", relata con detalle el salvadoreño.

"Me hospitalizan el miércoles 15 de abril, si la memoria no me falla, ya que soy por desgracia muy despistado y estuve en tratamiento los siguientes dos días (hasta el 17 de abril) en lo que acá se le conoce como planta. El fin de semana (18 de abril) me pasaron a cuidados intensivos pero no me entubaron", explica. En esa unidad estuvo en observación hasta el 20 de abril.

ODISEA

Jorge recuerda bien ese fecha porque ese lunes 20 de abril a media noche, los enfermeros que habían estado al tanto de su situación médica le indicaron que era necesario entubarlo. Le dijeron que sus pulmones ya habían colapsado.

Jorge dice que la noticia la recibió a media noche y que fue entubado la madrugada de ese 21 de abril. "Ya con más personal sanitario me durmieron y me pusieron muchos tubos por la boca, por la nariz y me colocaron como tubitos en las arterias de la ingle y en el pecho, a fin de sacarme sangre de esas arterias principales del cuerpo", recordó con dolor Escobar.

Español. Jorge tiene 16 años de vivir en España, allí ha desarrollado su vida y ya es ciudadano español.

El ahora ciudadano español aseguró que estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos entubado toda la semana, hasta el lunes 27 de abril al mediodía. Estaba solo en una habitación, donde solo veía a los médicos y a las enfermeras que llegaban. No podía recibir la visita de ningún familiar, debido al nivel de contagio que tiene el virus que produce la enfermedad. "El personal médico solo llama a los familiares de los pacientes ingresados diciéndoles cómo va uno evolucionando", indicó.

"El lunes 27 al mediodía fue un enorme día para mí ya que me quitaron los tubos de mi cuerpo, pero me dejaron siempre en cuidados intensivos porque ya te despiertas con mucho malestar por los tubos que tuviste en la nariz y por la boca, y ese mismo día me quitaron por la tarde las sondas", explicó Escobar, quien recuerda lo incómodo que resultó despertar y no poder hablar por el daño que los tubos habían dejado en la garganta.

"Ese tubo te roza las cuerdas vocales; y la voz, aunque deseas, no te sale", explicó.

El 29 de abril recibió la noticia de que lo sacarían ya de Cuidados intensivos. Fue llevado a cuidados intermedios, donde estuvo dos días más, en observación. Seguía recibiendo oxígeno a través de una máquina. Se sentía ya en la recta final para recibir el alta médica.

"Pasé dos días desde mi salida de cuidados intensivos con el aparato de oxígeno conectado hasta que mis pulmones comenzaron a funcionar por sus propios medios y me quedé desde el 29 de abril hasta el 2 de mayo en planta hasta que me dan el alta médica", rememoró Escobar con emoción.

LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

Ahora admite que cada paso que tuvo que dar ha sido una experiencia que le ha marcado su vida y externó los últimos pasos que debió dar para estar en casa con su esposa y comunicarse con su único hijo, quien vive en Zaragoza, y que es producto de una relación sentimental previa.

"Me dieron de alta el sábado 2 de mayo al mediodía, lo que sentí fue una enorme alegría porque sabía que lo que había pasado no era fácil y lo logré gracias a Dios, sin Dios no lo habría superado", aseguró Escobar, quien reiteró que su fe por curarse fue enorme.

"Soy cristiano y por ello he logrado agradecer a Dios por todo lo que he pasado con la enfermedad. En realidad, esos días en que perdí la noción del tiempo en cuidados intensivos, sucedieron muchas cosas", admitió.

Español. Jorge tiene 16 años de vivir en España, allí ha desarrollado su vida y ya es ciudadano español.

Escobar no recuerda nada de lo que le sucedió desde el primer momento en que lo durmieron en cuidados intensivos previo a su entubación, pero lo que sí recuerda es un pasaje que vivió en su sueño profundo.

"Para ser sincero, me sedaron, me quedé dormido y los primeros cuatro días no recuerdo nada, solo recuerdo que en ese sueño inducido iba caminando sobre un desierto árido y que alguien me había tomado de la mano y me guiaba, me halaba hacia adelante. Cuando desperté estaba consciente que estaba entubado, con sondas en mi cuerpo, al despertar me asusté mucho al verme así, con mucho temor, pero luego confié en Dios", indicó.

Esta ha sido una experiencia fuerte para él y los suyos.

"Son momentos difíciles en que debes de aprender a estar con un ventilador artificial porque uno debe adaptarse al movimiento de la máquina, ya que creo que cada cinco o seis segundos le tira aire y uno debe aprovechar ese lapso de tiempo para inhalar oxígeno, es un ritmo que uno debe aprender a manejar a fin de adaptarse a recibirlo".

Luego de 16 años de radicar en España y sobrevivir a una pandemia como el covid-19, Jorge Escobar admite que estar ahora en casa, con su esposa Sandra es una bendición de Dios y que el apoyo que ha recibido para combatir esta lucha ha sido ejemplar.

"A mi actual esposa la conocí en El Salvador hace 20 años, rompimos y luego me la encontré otra vez y volvimos a estar juntos, me la traje hace ya dos años a España, que los cumplirá en agosto.

Español. Jorge tiene 16 años de vivir en España, allí ha desarrollado su vida y ya es ciudadano español.

Ha sido mi compañera en todo esto y me ha apoyado en todo", confesó este sonsonateco que lanzó un ferviente llamado a sus compatriotas.

"Le pido a la población en El Salvador que anden con precaución, que hagan caso a las órdenes gubernamentales.

De haber tenido la oportunidad de vivir en Sonsonate la verdad haría caso, ya que a nadie le gustaría pasar lo que yo sufrí en el hospital", acotó.

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