Fumata negra anuncia que aún no hay papa

Como se esperaba, la primera fumata del cónclave de cardenales fue negra, señal que ningún candidato logró los 77 votos necesarios para ser electo papa. Expertos vaticanistas indicaron que el cónclave no se extendería más de cuatro días.
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Previsible. La intensidad del humo negro no dejó dudas de que no se eligió papa.

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Invocación.  Los cardenales electores entraron a la Capilla Sixtina entonando un canto para pedir la intervención del Espíritu Santo.

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Apuestas.  En el mundo de las apuestas ya hay favoritos para papa.

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Transmisión.  En la Plaza de San Pedro se vio el inicio del cónclave.

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Fumata negra anuncia que aún no hay papa

Fumata negra anuncia que aún no hay papa

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Un denso humo negro emergió ayer en la noche de la chimenea de la Capilla Sixtina al cielo encapotado de Roma para anunciar que la Iglesia católica sigue sin papa, en uno de los momentos más trascendentales de su historia.

Aunque era de noche y en el cónclave de 2005 hubo dudas sobre el color de las fumatas, en esta ocasión el humo fue muy denso y evidentemente negro, no dejando espacio a equívocos gracias a los nuevos elementos químicos introducidos en la quema de papeletas de votación de los cardenales. Además, el humo salió por la chimenea por largo rato.

La normativa vaticana establece que para ser elegido papa son necesarios dos tercios de los votos, por lo que al ser 115 los cardenales electores, se necesitaban 77 votos, que ningún candidato logró.

Los 115 cardenales, incomunicados con el mundo exterior, realizarán dos votaciones en los días sucesivos. Sin embargo, si después de tres días ninguno ha alcanzado los 77 votos, se procederá a una jornada de reflexión y plegarias en la que no se votará. Luego se reanudarán las votaciones para otros siete eventuales escrutinios.

A pesar de los fuertes aguaceros en Roma, miles de personas se acercaron a la Plaza de San Pedro para vivir en directo el veredicto de la fumata. Grupos con paraguas, personas solas, monjas de dos en dos, parejas, estudiantes, familias, turistas y romanos han ido llenando la plaza a medida que oscurecía.

“La fumata será negra, pero no deja de ser un día histórico porque se trata de un pontífice que renuncia”, comentaba el estudiante Diego Jerez, de Madrid.

Se cumple tradición

El segundo cónclave del siglo XXI y el primero en 600 años para elegir al sucesor de un papa que renuncia, comenzó siguiendo el rito previsto paso a paso.

Primero se celebró la misa “Pro eligiendo Pontífice”, en el interior de la Basílica de San Pedro, presidida por el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano.

En su homilía, Sodano llamó a la unidad de la Iglesia. “Cada uno de nosotros está llamado a cooperar con el sucesor de Pedro, el fundamento visible de la unidad eclesial”, dijo. Sodano fue interrumpido por aplausos cuando tuvo palabras de recuerdo para Benedicto XVI.

Después, las cámaras de televisión acompañaron a los cardenales hasta el interior de la Capilla Sixtina. Vestidos con sus roquetes blancos, sotanas rojas y el capelo, los 115 purpurados electores entraron solemnemente en el oratorio papal, donde bajo los frescos pintados por Miguel Ángel, entre la Creación y el Juicio Final, deberán afrontar la tarea de elegir al líder de 1,200 millones de católicos.

Todos cantaron el “Veni Creator Spiritus” (“Ven espíritu creador”), himno gregoriano para invocar al Espíritu Santo, quien según la fe es quien guía la elección.

Después, uno a uno juraron en latín ante el Evangelio que guardarán silencio sobre todo lo que ocurra entre esas cuatro paredes. Acto seguido, se escuchó el grito “extra omnes”, señal de que deben salir todos los que no participan de la elección y así también lo hicieron las cámaras que vieron cerrarse las puertas de la Sixtina.

Ahora los objetivos de las televisiones de todo el mundo apuntan a la chimenea desde la que ayer, como se esperaba, salió una primera fumata negra, símbolo de que no hubo acuerdo sobre un candidato concreto.

No se sabe cuánto tardará en llegar la esperada fumata blanca que anuncie la elección del papa número 266, aunque los vaticanistas no prevén que se haga esperar más que en cónclaves anteriores.

“Apuesto a que en el cónclave no habrá más de dos o tres fumatas, o no muchas más”, afirmó el experto Éric Frattini, convencido de que muchos cardenales ya tomaron su decisión antes de entrar.

También el Vaticano parte de la base de que el cónclave no durará más de dos, tres o cuatro días a lo sumo. Para la elección de Benedicto XVI en 2005 fueron necesarias tan solo 26 horas.

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