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Hernández asume en medio de incidentes

Juan Orlando Hernández tomó ayer posesión de su segundo mandato como presidente de Honduras. La forma y los números con los que llegó a la presidencia desataron una crisis en ese país que se mantiene vigente.
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Ap/LA PRENSA Barricadas.  Las autoridades pusieron un cerco lejos del estadio donde fue la toma de posesión, por los disturbios.

Ap/LA PRENSA Barricadas. Las autoridades pusieron un cerco lejos del estadio donde fue la toma de posesión, por los disturbios.

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Juan Orlando Hernández asumió ayer como primer presidente reelecto de Honduras en medio de una crisis política generada por denuncias de fraude en su continuismo en el poder y manifestaciones opositoras que chocaron con la policía antimotines. En su discurso, Hernández se comprometió a “iniciar un proceso de reconciliación para unir a la familia hondureña porque existen diferencias políticas, pero tenemos que sentarnos a dialogar abiertamente y sin barreras”. “Debemos unir al país porque, como decía Jesús, si una casa está dividida contra sí misma, no puede permanecer... y Honduras está para permanecer y seguir adelante”, añadió.

Durante su discurso de toma de posesión instó a la oposición a “planificar a largo plazo el desarrollo de la patria (porque) lo que viene sorprenderá a propios y a extraños, y Honduras crecerá de la mano de Dios y todos juntos”.

“Debemos unir al país porque, como decía Jesús, si una casa está dividida contra sí misma, no puede permanecer... y Honduras está para permanecer y seguir adelante”. 
Juan Orlando  Hernández, presidente de Honduras

Hernández, abogado de profesión, de 49 años, prestó juramento con la mano sobre la Constitución.

El presidente del Congreso, Mauricio Oliva, le impuso la banda presidencial en una ceremonia a la que no fueron invitados mandatarios extranjeros.

Cerco militar

Antes de la ceremonia, efectivos militares y policiales dispersaron con gases a miles de opositores que intentaban llegar al estadio Nacional de Tegucigalpa a boicotear la asunción del mandatario.

La multitud, que se disponía a emprender una marcha de 5 kilómetros, abandonó temporalmente las calles debido a la gran cantidad de bombas lacrimógenas, pero después se reagrupó a las cercanías para auxiliar a muchos de sus seguidores que resultaron afectados por el gas pimienta.

“Seguimos en la lucha por rescatar al país de la dictadura, sin reconocer a Juan Orlando  Hernández como presidente de Honduras”. 
Salvador Naralla,  excandidato presidencial de la Alianza de Oposición

“Así reprime el dictador a su pueblo”, declaró el excandidato de la Alianza de Oposición, Salvador Nasralla, quien alega haber ganado las elecciones generales del 26 de noviembre pasado. “Seguimos en la lucha por rescatar al país de la dictadura, sin reconocer a Hernández como presidente”.

En los resultados iniciales de la votación de hace un mes y con el 57 % de los votos escrutados por el Tribunal Supremo Electoral, Nasralla superó a Hernández, quien inesperadamente remontó y al final ganó los comicios por apenas el 1.53 % de los votos, y luego de casi tres días de desperfectos en las computadores estatales.

Allí surgió la crisis política que mantiene polarizada a Honduras y que hasta ahora ha cobrado la vida de al menos 31 personas, según el Comisionado Nacional de Derechos Humanos.

Los opositores indican que la cifra de muertos es de 41. Tres días después de las elecciones, el Gobierno impuso un estado de excepción de una semana para controlar disturbios y manifestaciones violentas de los opositores a nivel nacional, que dejaron pérdidas superiores a los $100 millones a la economía hondureña.

Unas 20 naciones han reconocido a Hernández como presidente, incluso Estados Unidos y El Salvador.

“Eso no sirve para nada porque el pueblo no lo reconoce como tal”, aseguró el derrocado expresidente izquierdista Manuel Zelaya, líder de la Alianza de Oposición contra la Dictadura.

La Constitución hondureña de 1982 prohíbe la reelección presidencial, pero Hernández logró un fallo de la Corte Suprema de Justicia en 2015 para burlar esa medida.

La ley fundamental establece que solo una consulta popular puede revocar esa disposición, lo que no hizo el Gobierno.

Conociendo de primera mano el descontento social, Juan Orlando Hernández utilizó buena parte de su discurso de toma de posesión para invitar a la oposición al diálogo.

Además, también prometió con especial énfasis que redoblaría esfuerzos para combatir la violencia y la corrupción que golpean a esa nación.

4
 años duran los periodos presidenciales en Honduras. Con la reelección, Juan Orlando Hernández podría gobernar por ocho años.


 

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