Justicia tardía: juicio a exguardias de campos de concentración

Debido a un cambio de enfoque, la Justicia alemana se afana por esclarecer crímenes nazis revisando antiguos casos, en una carrera contrarreloj debido a la avanzada edad de los sospechosos.
Enlace copiado
Justicia tardía: juicio a exguardias de campos de concentración

Justicia tardía: juicio a exguardias de campos de concentración

Enlace copiado
Reinhold H., de 94 años de edad, tenía veinte cuando empezó como guardia de seguridad en el campo de concentración de Auschwitz. Un ayudante en la maquinaria de muerte nazi. Según el fiscal es corresponsable de la muerte de al menos 170,000 personas. La justicia alemana lo dejó en paz, a él y a otros como él, durante décadas. Ahora, más de 71 años después de su época en las SS, se los juzga.
 
Su procedimiento ante el Tribunal Regional de Detmold no es un caso aislado, aunque, de los 6,500 guardias que había aproximadamente en Auschwitz, hasta ahora sólo 49 fueron condenados. Desde hace tiempo el fracaso de la administración de justicia se considera una "segunda culpa" de los alemanes. En comparación, la justicia polaca condenó ya a casi 700 miembros de las SS en Auschwitz.
 
Cuando el Ejército Rojo llegó a Auschwitz, en Polonia, el 27 de enero del 1945, había todavía unos siete mil prisioneros. De los últimos 60,000 reclusos, la mayoría habían sido fusilados hacía poco. O habían muerto en las llamadas marchas de la muerte hacia el oeste. Entre 1940 y 1945 fueron asesinadas en Auschwitz de 1.1 a 1.5 millones de personas. Gaseadas, golpeadas, fusiladas, inyectadas… Todo quedaba burocráticamente documentado, por ejemplo, bajo el término "tratamiento especial".
 
Tras la guerra, estos crímenes fueron un tabú en Alemania occidental, sobre todo para el poder judicial. La era Adenauer (canciller entre 1949 y 1963) estuvo marcada por una amnesia generalizada. Los fiscales y jueces de la recién instaurada República Federal, algunos con un oscuro pasado, mostraron una patente pasividad contra los crímenes nazis. Sólo en Baja Sajonia y Renania del Norte, la sospecha que el 80 por ciento de los jueces había simpatizado con los nazis.
 
Fritz Bauer no estaba entre ellos. El Fiscal General de Hesse inició los Procesos de Auschwitz, en Fráncfort del Meno. Inmaculado jurista, fue durante años considerado un traidor por sus compañeros. En 1959, la Corte Federal de Justicia transfirió a Bauer la responsabilidad sobre los Juicios de Auschwitz.
 
Tarea hercúlea en Ludwigsburg
 
Los procesos pudieron comenzar en 1963, porque en 1958 se creó la Oficina Central de la Administración de Justicia del Estado para investigar los crímenes nazis. Hasta entonces, los criminales de guerra no fueron procesados de forma sistemática y coordinada, aunque la oficina también tenía sus límites. Sólo se perseguían los casos en que de demostraba algún delito concreto. Esto propició pocas condenas.
 
El Tribunal Supremo Federal dictaminó además en 1969 que no todo el que hubiera estado involucrado en la maquinaria de exterminio de los campos de concentración podía ser considerado responsable de las atrocidades. Eso cambió en 2011, cuando John Demjanjuk fue condenado por el Tribunal Regional de Múnich como cómplice de asesinato. El ucraniano se había unido a las SS y fue vigilante en el campo de concentración de Sobibor. Aunque no se demostró su participación en ningún asesinato concreto, se le condenó a cinco años de prisión. Fue un punto de inflexión.
 
Casos recientes
 
Demjanjuk murió un año después, antes de que la sentencia fuera firme tras su apelación. Tenía 91 años. Una vez más, la Justicia llegaba demasiado tarde. Como en el caso del guardia de seguridad de Belzec, Samuel Kunz, acusado de diez asesinatos y de complicidad en otros 430,000. Murió en 2010 antes de que llegara el juicio. Ese mismo año, el Tribunal Regional de Aquisgrán impuso cadena perpetua a Boere por participar como miembro de las SS en fusilamientos contra civiles holandeses. Murió en 2013, en la cárcel.
 
Más sonado fue el caso contra Oskar Gröning, condenado a cuatro años en julio de 2015 como cómplice de 300,000 asesinatos. Conocido como "el contador de Auschwitz", fue considerado moralmente corresponsable por los asesinatos de Auschwitz. El tribunal atestiguó que la gente como él, de 94 años, había contribuido meticulosa, eficaz y cruelmente al funcionamiento de la maquinaria de muerte.
 
La sentencia no es aún firme, pues el Tribunal Federal todavía tiene que decidir esta primavera sobre una apelación. Si el tribunal considera que la actuación en un campo de exterminio es suficiente para condenar a un acusado como cómplice de sus crímenes sin que se les pueda probar casos concretos, veremos abrirse nuevos procedimientos contra otros ancianos nazis. Si el tribunal considera que sería suficiente la actividad en un campo de exterminio para condenar a un acusado de coparticipación en asesinatos, otros procedimientos contra ancianos nazis seguirán. Serán realmente los últimos.

Tags:

  • auschwitz
  • alemania
  • holocausto

Lee también

Comentarios

Newsletter