Lo más visto

La fábrica rusa de troles que incidió en campaña

Los dirigentes de empresas como Twitter y Facebook han admitido que permitieron a estas cuentas operar. Tenían miles de seguidores, en su mayoría cuentas de robots.
Enlace copiado
La sorpresa. Donald Trump y Hillary Clinton en tiempos de la campaña. Las encuestas favorecían a Clinton, pero ganó Trump.

La sorpresa. Donald Trump y Hillary Clinton en tiempos de la campaña. Las encuestas favorecían a Clinton, pero ganó Trump.

Enlace copiado

Las investigaciones alrededor de las posible influencia que pudo tener un grupo de rusos —relacionados con el Gobierno de ese país— han arrojado más evidencias de cómo las redes sociales afectan la opinión de los usuarios y sus preferencias electorales.

Uno de los casos más recientes son las cuentas bot en redes sociales como Twitter que tienen un origen en Rusia. Es decir, detrás de esas cuentas no está una persona con sus nombres y apellidos originales, sino que son robots. Un informático los programa para publicar cierto contenido de manera periódica y así van inundando las redes con esos mensajes.

En Rusia, estos creadores de cuentas en redes sociales para crear la sensación de un falso apoyo tenían su propia oficina, con parqueo y demás. Es una fábrica de trols, como lo plantea el sitio web especializado en tecnología Xataka.

Debido a que los bots se siguen entre ellos y se hacen eco de sus mensajes, de pronto parece que son un gran ejército influyente. Pero no. En el fondo, todo es un montaje de cuentas fantasmas coordinadas.

El usuario de Twitter “Texas Lone Star” (Estrella Solitaria de Texas) es el caso que toma Javier Lacort para escribir su artículo “Biografía de un bot ruso: Brexit, Trump, racismo y más de 50,000 seguidores”. Es el de la imagen de esta página, junto a tuits de otro bot, llamado @TEN_GOP. Ambos están suspendidos de Twtiter.

¿Qué publicó el supuesto texano? Mensajes contra el expresidente Barack Obama, la excandidata demócrata Hillary Clinton (rival del actual gobernante estadounidense, Donald Trump), mensajes racistas, y palabras de apoyo a Trump. Una foto denigrando a una mujer que usaba su hijab, prenda característica de las musulmanas, se volvió viral por los motivos equivocados. Era información falsa.

Lacort partió de esa foto, que pretendía incitar a la islamofobia, o terror y desprecio hacia los que vienen de Oriente Medio.

“La cuenta del falso texano no es más que la cabeza visible de un entramado de bots que lleva unos meses trayendo de cabeza a Twitter y Facebook”, destacó Lacort.

En Olgino, San Petersburgo, (Rusia), está la Internet Research Agency (IRA, entidad privada). Según las investigaciones que describe Lacort, ahí está la fábrica: son los trols de Olgino. Esta empresa propició la creación de miles de bots, como el “Texas Lone Star”, para incidir sobre los que sí usan las redes sociales con la intención de informarse.

Detrás de IRA está el Kremlin, el Gobierno del presidente ruso Vladimir Putin, “con el apoyo del Gobierno de Putin, crean auténticas campañas de desinformación y manipulación de la realidad”, sostiene Lacort. Desde el aborto hasta el uso de armas de fuego, los bots trabajaron “también para promover la desconfianza hacia ciertas instituciones políticas y, sobre todo, a intoxicar debates de la agenda pública”.

Twitter ya suspendió al menos 200 cuentas vinculadas a bots rusos y Facebook añadió nuevas medidas de seguridad para ayudar a solucionar el problema.


29
 millones de estadounidenses habrían visto en sus páginas de redes sociales los anuncios pagados con dinero ruso para influir en la elección.

Lee también

Comentarios