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La ilusión de popularidad que dan falsos seguidores

Modelos, personajes de la política partidaria, consultores y una larga lista de profesionales compran seguidores en redes sociales para engañar a los demás de que, en verdad, son famosos.
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Hace unos cinco años, las redes sociales eran una opción para las celebridades, los empresarios o los innovadores. Ahora, los sitios como Twitter y YouTube son incubadoras de celebridades.

El periódico The New York Times (NYT) publicó una investigación acerca del fenómeno de personas famosas en redes sociales (más que en cualquier otro espacio). Un grupo de cuatro periodistas del NYT se dio a la tarea de investigar el negocio de la compra y venta de seguidores falsos en redes sociales. Encontraron a la empresa Devumi, que tiene un inventario de 3.5 millones de cuentas falsas, de robots o bots, a disposición de los que quieren presumir de famosos.

“Los usuarios falsos actúan como soldados de infantería durante batallas políticas en internet”.
The New York Times,  investigación 

“Las cuentas que más se parecen a gente real, como la señorita Rychly, revelan una especie de robo de identidad social a gran escala. Al menos 55,000 de esas cuentas usan los nombres, fotos de perfil, domicilios y otros detalles personales de usuarios reales de Twitter, incluyendo menores de edad”, mostró la investigación cimentada sobre datos del Times. Este tipo de usuarios son los famosos bots.

La señorita Rychly es Jéssica Rychly, quien fue víctima de robo de identidad en Twitter por parte de la empresa Devumi.

El reportaje incluye los resultados de la investigación conjunta entre las universidades de Indiana y California Sur. En ese trabajo encontraron que hay 48 millones de cuentas registradas en Twitter, o el 15 % del total de usuarios activos, que son falsas. Mientras que en Facebook son 60 millones de usuarios inventados.

“Estas cuentas falsas, conocidas como bots, puede ayudar a influir a las audiencias de los anuncios y replantear el debate político. Pueden defraudar negocios y arruinar reputaciones. Aún así, su creación y venta caen en una zona gris de legalidad”, consigna el reportaje del Times.

No todo es Twitter y Facebook. Los comerciantes de la popularidad comprada también ofrecen vistas en YouTube, escuchas en SoundCloud y también comentarios de apoyo en LinkedIn. Y sus clientes son políticos, pero también pastores evangélicos, atletas y modelos, entre otros más.

Devumi no solo vende en Estados Unidos. De acuerdo con la investigación del Times, también le vendieron usuarios a Lenín Moreno, actual presidente de Ecuador, cuando estaba en campaña. Otro cliente es la agencia oficialista noticiosa de China Popular: Xinhua.

Devumi. Hasta la fecha, no ha hecho distinción política de sus clientes, vende tanto a liberales como a conservadores.

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