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La salida es renegociar los acuerdos de paz

Analistas colombianos coinciden en lo que antes era un imposible: volver a negociar el acuerdo con las FARC.
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En vilo.  La cúpula de las FARC siguió el resultado del plebiscito desde Cuba.

En vilo. La cúpula de las FARC siguió el resultado del plebiscito desde Cuba.

Respaldo.  La convocatoria del plebiscito buscaba que los ciudadanos impulsaran el acuerdo de paz con la guerrilla.

Respaldo. La convocatoria del plebiscito buscaba que los ciudadanos impulsaran el acuerdo de paz con la guerrilla.

La salida es renegociar los acuerdos de paz

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Tras la victoria del “No” en el plebiscito de ayer, parece haber coincidencia entre los analistas en dos aspectos: no se pueden tirar por la borda los casi cuatro años de acercamientos con las FARC y hay que renegociar los acuerdos alcanzados en La Habana. “Como demócratas, debemos aceptar los resultados. Pero existen alternativas políticas para no perder la oportunidad de zanjar un conflicto de 52 años”, afirma el profesor Jairo Libreros, de la Escuela de Gobierno de la Universidad Externado de Colombia.

En esa misma línea, Juanita León, directora del portal La Silla Vacía, comenta: “Algo importante de rescatar es que entre Gobierno, FARC, uribistas y muchos otros colombianos se logró un consenso que no existía hace un par de años: que la salida negociada es la mejor manera de terminar el conflicto, por encima de la militar”.

“No podemos tirar todo por la borda. Las fuerzas políticas deben deponer sus intereses, bajar la pugnacidad y encontrar una salida a esta situación”, subraya Rodrigo Lara, presidente de Cambio Radical, el partido del vicepresidente, Germán Vargas Lleras.

Volver a negociar los acuerdos con las FARC, algo que el Gobierno ha dicho que es imposible, aparece como la opción número uno.

“Yo mismo pensé que no era posible, porque nadie suponía que podía ganar el ‘No’, pero ahora toca renegociar”, confiesa Iván Garzón, director del programa de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sabana.

En su opinión, la victoria del “No” terminará adelantando el gran pacto político nacional del que han hablado el Gobierno y la guerrilla. Lo mismo piensa Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC). “La ONU no solo debe seguir con el monitoreo del cese bilateral del fuego, que debe mantenerse a toda costa, sino buscar el acuerdo nacional para reiniciar las negociaciones”, plantea.

Ahora, después del plebiscito, “hay un nuevo contexto político, que obliga a dialogar con todas las fuerzas y eso incluye, por supuesto, al Centro Democrático. Eso es una realidad política y nosotros la planteamos incluso desde antes”, anota el senador Iván Cepeda, uno de los líderes más visibles del Polo Democrático Alternativo.

Arlene B. Tickner, profesora de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario, propone dos frentes de trabajo para darle continuidad al proceso de paz: “Se debe buscar el mecanismo para hacer un acuerdo amplio con la gente, con el fin de implementar algunas fases acordadas en La Habana, mientras otras entran a un proceso de renegociación”.

Pero para eso es necesario que ocurra algo que no ha sido posible durante los últimos cuatro años: un acercamiento entre la administración de Juan Manuel Santos y las fuerzas que respaldan al expresidente Álvaro Uribe, hoy senador de la República.

“Los que votamos por el ‘Sí’ tenemos a un representante, que es el presidente Santos. Y los que votaron por el ‘No’ tienen a un representante, que es Uribe. Ellos dos tienen que dialogar: las diferencias se dirimen conversando y no por la vía de las armas. No queremos más violencia”, propone el senador Horacio Serpa, codirector del Partido Liberal.

La paz llegó para quedarse

A diferencia de sus colegas, la directora de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), María Victoria Llorente, piensa que la propuesta de renegociar los acuerdos de La Habana –caballito de batalla del uribismo– no tenía ningún sustento sobre la realidad. Sin embargo, coincide en que hay que encontrar un mecanismo que acerque a las partes, hoy tan divididas. “Vamos a ver cuál es la propuesta de Uribe, porque la pelota quedó en su campo”, dice.

El profesor Libreros tiene una posición muy parecida: “El uribismo tiene que asumir el liderazgo en adelante y, de la mano del presidente Santos, buscar un mecanismo para reabrir la negociación”.

Y, al menos por lo expresado ayer, esa parece ser la intención del Centro Democrático, partido liderado por Uribe y el gran promotor de la campaña por el ‘No’. Según el exvicepresidente Francisco Santos, uno de sus voceros, su colectividad le tenderá la mano al presidente Santos y buscará “reconducir el proceso” con las FARC, para que llegue “a un buen fin”.

El Gobierno está en una onda similar. Anoche, durante su alocución presidencial, Santos anunció que este día convocará a “todas las fuerzas políticas, y en particular a las que se manifestaron por el ‘No’, para escucharlas, abrir espacios de diálogo y determinar el camino por seguir”. En su opinión, “buscar puntos de encuentro y de unidad es ahora más importante que nunca”.

¿Y la guerrilla? “Las FARC ya están comprometidas con la paz y no pueden dar marcha atrás, lo dijeron en su décima conferencia”, recuerda la periodista colombo-española Salud Hernández.

Y parece tener razón. Anoche mismo, el jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño, “Timochenko”, aseguró que las personas bajo su mando “mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro. Al pueblo colombiano que sueña con la paz, que cuente con nosotros. La paz triunfará”.

El martes pasado, un día después de la firma de la paz, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, afirmó que si el ELN libera a los secuestrados en su poder "la semana entrante" podría comenzar la fase pública de diálogos de paz con esa guerrilla.

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