Lo más visto

Las caras de la frontera de EUA-México en Tijuana

Uno a uno, posan para la cámara delante de un fondo negro y le cuentan a los periodistas algo sobre su vida, por qué están allí y como es vivir en la frontera en un momento de incertidumbre para las relaciones entre Estados Unidos y México desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
Enlace copiado
Las caras de la frontera de EUA-México en Tijuana

Las caras de la frontera de EUA-México en Tijuana

Enlace copiado
Durante dos semanas, los periodistas de The Associated Press Rodrigo Abd y Christopher Sherman recorrieron casi 5,000 kilómetros (3,000 millas) en un Jeep alquilado desde el Golfo de México hasta el océano Pacífico, cruzando la frontera entre México y Estados Unidos, la décima más larga del mundo, 22 veces y escribiendo sobre su experiencia.

Durante el periplo buscaron el lugar adecuado para que Abd pudiera pasar un día trabajando con su caja de madera para tomar impactantes retratos en blanco y negro de la gente que vive en tierras fronterizas. Se trata de un dispositivo primitivo que consiste en una caja con una lente y espacio para un laboratorio de revelado en el interior. Tomar las imágenes, revelarlas y digitalizarlas es un proceso minucioso.

En el último día del viaje, instalan por fin la cámara en una acera en Tijuana, México, cerca del lugar por el que la gente entra y sale del paso fronterizo del Chaparral. La mayoría pasan con prisa. Pero algunos, como los recién deportados de Estados Unidos, pasan el día intentando decidir cuáles serán sus próximos pasos.

Uno a uno, posan para la cámara delante de un fondo negro y le cuentan a los periodistas algo sobre su vida, por qué están allí y como es vivir en la frontera en un momento de incertidumbre para las relaciones entre Estados Unidos y México desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Después, Abd y Sherman utilizaron la cámara de caja para tomar imágenes de sí mismos, documentando el final de su aventura.


Christopher Sherman (izquierda) y Rodrigo Abd (derecha), reportero y fotógrafo de AP.


Juan Lopez y esposa Luz Noris, originarios de Sinaloa. La pareja vive en Tijuana y atraviesa el puente hacia Estados Unidos sólo para ir de compras y visitar a familiares. Dicen que es mucho más difícil cruzar ahora que en el pasado.


Yesenia Huerta, de 23 años, originaria de California. Dice ser ciudadana del universo, vive en Tijuana porque es más asequible que San Diego. Cruza a San Diego casi a diario para estudiar periodismo y trabajar a tiempo parcial en una tienda de artículos deportivos.


Miguel Trejo, originario de Michoacán. Está jubilado y ha vivido en Tijuana durante los últimos seis años, dice que cruza el puente tres veces a la semana como una forma de ejercicio.


Californian Jorge Estrada. Nació en San Diego pero vive en Tijuana, va a la rehabilitación una vez por semana en San Diego para tratar su adicción a la heroína.


Una mujer transgénero, que prefirió reservar su nombre, posa para un retrato mientras espera a un amigo en el cruce fronterizo Chaparral, en Tijuana, México.


Ursulo Montenegro, de 51 años, posa para un retrato en Tijuana, México, un día después de ser deportado. Dice que mató a un hombre en Yuma, Arizona con un cuchillo en defensa propia y cumplió la pena de prisión.


Paul Johnson, de 31 años, trabajador de la construcción de San Diego. Johnson regresó a los Estados Unidos después de pasar algún tiempo en la playa al sur de Tijuana.


Víctor Daniel Bonilla Montes, de 35 años, de Jalisco. Él fue deportado hace 15 años después de trabajar en Lake Tahoe, Nev, y ha intentado sin éxito volver muchas veces.


Emilio Barrera Mondregón, de 43 años, del estado sureño de Guerrero, fue deportado el año pasado a Tijuana, México. Él está tratando de recolectar dinero para hacer otro intento de entrar a EUA.


El californiano José Salazar Luna, de 65 años, cruza el puente a Tijuana en su silla motorizada una vez por semana, para comer chilaquiles en su restaurante favorito.


Amber Robinson, de 39 años, de San Diego. Originalmente de Alabama, visita regularmente Tijuana porque le recuerda a Afganistán donde ella sirvió tres giras con el Ejército de los Estados Unidos.


Mario, trabajador de restaurante, de Tijuana. Sostiene un montón de dinero en efectivo mientras posaba para un retrato. Fue deportado en 2000 y tiene tres hijos que viven en los Estados Unidos.


Abigail Rodríguez y su hija Valeria, de 7 años. Rodríguez dice que el negocio en la tienda donde trabaja vendiendo herméticos cerca del puente cayó drásticamente desde los ataques del 11 de septiembre.


Jesús Ontiveros, de 26  años. Nacido en Tijuana, pero criado en California, cruza a los Estados Unidos donde trabaja en un Wal-Mart y estudia enfermería.


La haitiana Marie Mirlande Caceus posa para un retrato con sus hijos, Miguel y Lilliam, y un amigo de la familia, Ryan, de 3 años. Caceus, que quedó sin hogar por el huracán Mateo, emigró a Brasil y luego a la frontera de los Estados Unidos. Ella y su marido han decidido no cruzar a los Estados Unidos por temor a ser deportados de regreso a Haití. Caceus, cuyo idioma principal es el criollo, está aprendiendo lentamente español, agregando amigo, hola, arroz, pollo y pantalón a su vocabulario.


Darius Jaeger, de 45 años. Nacido en San Diego, Jaeger ha vivido en Tijuana durante siete años porque dice que es más asequible.














 

Tags:

Lee también

Comentarios