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Las otras luchas por autonomía en el Viejo Mundo

Las aspiraciones de secesión en otros países de Europa vienen desde hace varios años. Hubo casos, similares a Cataluña, en que los sometieron a votación de la ciudadanía.

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La cuna de Angus Young. Esta es Glasgow, capital de Escocia, que sigue buscando maneras legales de separarse del Reino Unido.

La cuna de Angus Young. Esta es Glasgow, capital de Escocia, que sigue buscando maneras legales de separarse del Reino Unido.

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Cataluña no es la única región en la Unión Europea (UE) que aspira a una mayor autonomía o a la independencia del Estado central. No muy lejos de esa región próspera y popular entre turistas está el País Vasco, que ha intentado también separarse del gobierno central y de la monarquía. A continuación, un panorama de la situación en el bloque europeo.

Cataluna declara independencia de España

El País Vasco, conocido también como Euskadi, por su lengua original, es otra comunidad autónoma en España que ha intentado separarse. Ya durante la Edad Media los vascos obtuvieron una amplia autonomía concedida por la corona española. Durante casi 50 años la organización armada separatista ETA luchó por conseguir un Estado independiente, dejando saldo de centenares de muertos, hasta que en 2011 declaró el fin unilateral de la lucha armada y en abril de este año entregó las últimas armas, aunque el Gobierno y la Policía creen que esto último fue solo una escenificación. El Partido Nacionalista Vasco (PNV), que gobierna la región, aspira, al igual que el Ejecutivo regional de Cataluña, a un Estado independiente. Pero apuesta por el diálogo y por un referendo pactado, no unilateral como el catalán.

Luego está el caso del Reino Unido y las islas que están bajo la corona de la reina Isabel. El Reino Unido aprobó, con una elección popular, proceder a separarse del bloque de 28 países –todavía– que conforman a la Unión Europea (UE). Esta separación del bloque dio origen a la locución conocida como “brexit” y que ya está en marcha. Pero además, de manera interna, el Partido Nacional Escocés (SNP) de la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, aplazó sus intentos de lograr la independencia de Escocia tras la pérdida de apoyo en las elecciones anticipadas de junio pasado. Ahora, Sturgeon quiere esperar a que haya una mayor claridad sobre la futura relación de Reino Unido con la Unión Europea (UE) tras el “brexit”. Por su parte, en Irlanda del Norte, el proirlandés Sinn Fein ve en el “brexit” una oportunidad para lograr la secesión de Londres y unirse al resto de Irlanda. El país vivió décadas de lucha armada durante el siglo XX por este motivo.

En Alemania también existe una formación que promueve la independencia en la rica e industrializada Baviera, el Partido de Baviera (Bayernpartei), aunque de carácter minoritario y sin representación parlamentaria. Alegan que el Estado bávaro existía antes que el alemán, además de diferencias lingüísticas o religiosas. Sin embargo, la estructura federal alemana disipa las analogías con Cataluña. A principios de este año, el Tribunal Constitucional alemán falló en contra de que el “Land” pudiese celebrar un referendo de independencia, en respuesta a la pregunta de un ciudadano que pretendía saber si sería legal convocar una consulta popular de autodeterminación.

Disturbios en Cataluña por el referendo independentista

Otro grupo que sí ha celebrado votaciones pero no se decide a una decisión unilateral está en Italia. Las aspiraciones de una mayor autonomía cuentan con una larga tradición en Italia. Las regiones norteñas muy desarrolladas de Lombardía y Véneto votaron el domingo 22 de octubre en dos referendos a favor de una mayor autonomía. El Partido Liga Norte, que en el pasado aspiraba a la secesión del rico norte del pobre sur del país, destacó, sin embargo, que esas votaciones no vinculantes se enmarcan en la legalidad y no son comparables a la consulta en Cataluña. En Cerdeña, siempre en la república italiana, los separatistas se ven animados por lo que ocurre en Cataluña e incluso viajaron a Barcelona. El presidente del movimiento autonómico Unidos, Mauro Pili, llevó incluso al Parlamento de Roma un borrador de ley para pedir un referendo de independencia.

Francia no se ha librado de los movimientos separatistas. Numerosos corsos aspiran desde hace décadas a una mayor autonomía de la isla Córcega, frente al Estado francés, incluso con atentados perpetrados por separatistas. En 2014, el Frente de Liberación Nacional de Córcega (FLNC) dejó las armas, al tiempo que las fuerzas nacionalistas ganaban fuerza conquistando tres de los cuatro escaños reservados a la isla en la Asamblea Nacional francesa en los comicios de junio. “Nuestro objetivo no es la independencia, sino un estatus de autonomía”, dijo el jefe del gobierno regional, el nacionalista Gilles Simeoni.

Las historias siguen. Son más de 10. En Bélgica la lucha la libran los nacionalistas flamencos, que quieren un Flandes “totalmente independiente”. Frente al Mar Báltico está Polonia, donde el Movimiento por la Autonomía de Silesia (RAS) quiere lograr una autonomía similar a la que tenían antes de la Segunda Guerra Mundial. Más al sur, en Rumania, las exigencias de autonomía de los representantes de los húngaros étnicos son un foco de conflicto desde la caída del comunismo. Ellos pujan por separar a Transilvania del Estado central. Y así, las otras aspiraciones son la que tiene Moravia de separarse de la República Checa, la región norte de Chipre de la isla, y las islas Groenlandia y Feroe de Dinamarca.

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