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Los hoteles de los Kirchner, en franco declive

Sin el beneficio de los contratos con el Estado, sólo dos se mantienen abiertos y operando
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Los hoteles de los Kirchner, en franco declive

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Los prósperos negocios hoteleros de la familia Kirchner ya no son lo que eran. De los cuatro hoteles vinculados a la familia, sólo dos se encuentran abiertos y se mantienen al ritmo de la temporada de verano. No hay ocupación plena, sino fluctuante, tanto en el Alto Calafate como en Las Dunas, ambos gerenciados por Osvaldo Sanfelice, el hombre de los negocios de la familia Kirchner, a quien hoy la Justicia tiene en la mira.
 
Los otros dos hoteles están sin operar: uno es Los Sauces, el hotel boutique de Cristina Kirchner en la misma manzana que su chalet y que tuvo alquilado a la familia Relats durante siete años. En tanto que La Aldea del Chaltén, el menos conocido y el menos glamoroso del grupo, en la localidad meca de los amantes del montañismo, se encuentra cerrado desde marzo pasado, cuando iniciaron una demolición.
 
Los Sauces hoy apenas conserva al jardinero de los casi 30 empleados que supo tener y fueron despedidos e indemnizados a finales de agosto pasado, cuando ya estaba iniciando aquí la temporada turística. Algunos se fueron, otros se reinsertaron en el rubro y algunos hasta se animaron al cuentapropismo encarando sus propios emprendimientos.
 
Sin duda, la ruptura contractual traumática con los Relats significó un cimbronazo económico a los ingresos de los Kirchner, cuyo contrato con esa familia les permitió ganar cerca de US$ 9 millones en siete años. La relación comenzó en 2008 cuando Néstor Kirchner selló un acuerdo con Juan Carlos Relats, un contratista del Estado dedicado a las concesiones viales y dueño de hoteles en Corrientes y en Buenos Aires, como el Panamericano.
 
Pactaron que el ex presidente cobraría US$ 200.000 por mes a cambio de ceder la explotación del hotel boutique, por entonces con 22 habitaciones. El contrato se renovó cada año, con algunos cambios sustanciales, entre otros, Relats bajó el valor del alquiler a US$ 90.000 por mes, aduciendo razones de baja rentabilidad.

Esa cifra ni siquiera se modificó tras la ampliación del hotel -realizada sobre hectáreas que los Kirchner permutaron con Báez-, que pasó de 22 a 42 habitaciones, más otras dependencias de lujo.
 
Hoy el hotel está cerrado, con todo el mobiliario listo para ser usado, tal como fue entregado el 31 de agosto pasado por los anteriores inquilinos. Ya no se ven ni los turistas paseando en los carritos de golf ni las camionetas con el logo del hotel estacionadas en la puerta. La tranquera está cerrada y todas las casonas distribuidas en dos predios, totalmente deshabitadas.
 
El segundo hotel cerrado, La Aldea de El Chaltén, a 230 km de aquí, también fue este año centro de allanamientos judiciales. En el último peritaje de la Corte se determinó que el inmueble estaba construido y habilitado cuando los Kirchner compraron el terreno a través de Los Sauces SA, pese a que el fondo de comercio nunca figuró en las declaraciones juradas de la ex familia presidencial.

 

Cierre


 
El hotel, que estuvo gerenciado por Báez a través de Valle Mitre hasta 2012, está cerrado por refacciones desde marzo pasado cuando se iniciaron las demoliciones de gran parte de su estructura. En el invierno las obras quedaron paralizadas y los últimos días se reactivaron.

Al igual que el resto de los hoteles del grupo, también está gerenciado por Idea SA, la sociedad comercial donde Sanfelice es el principal accionista y se encarga de los hoteles desde que Báez fue apartado del negocio en 2013.
 
De los cuatro hoteles de los Kirchner, el Alto Calafate es el más conocido. Una rápida búsqueda a través de Google devuelve tanto respuestas de las ofertas hoteleras en los buscadores como noticias con las causas judiciales que lo involucran. La habitación base doble a través de Booking se encuentra de $ 2313 a 2378 en los principales buscadores de hoteles; si la compra es por ventanilla ésta asciende.
 
Sin los contratos de la tripulación de Aerolíneas que tuvo durante años, el hotel de los Kirchner compite en la temporada como uno más de los casi 180 hoteles que el destino promociona.
La suerte de Las Dunas es similar al Alto Calafate, sólo que aún se mantiene como una hostería 3 estrellas, pese a haber triplicado su capacidad desde que Néstor Kirchner lo adquirió por 700 mil dólares en 2008, como lo reveló LA NACION.

La compra la concretó a sólo 70 días de dejar la presidencia, se declaró en dólares y se asentó así en los registros catastrales. Si bien está alejado del centro, una habitación base doble se puede encontrar allí desde $ 1758 en las ofertas que ofrecen los portales.

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