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Mesquite: La tranquila ciudad en la que vivía el asesino de Las Vegas

En lo alto de la colina se alza una solitaria casa de ladrillo acordonada por la Policía. Se trata del número 1372 de Babbling Brook Court, en Mesquite, Nevada: esta fue la última residencia de Stephen Paddock, el atacante de Las Vegas.

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En lo alto de la colina se alza una solitaria casa de ladrillo acordonada por la Policía. Se trata del número 1372 de Babbling Brook Court, en Mesquite, Nevada: esta fue la última residencia de Stephen Paddock. Foto AP/Chris Carlson

En lo alto de la colina se alza una solitaria casa de ladrillo acordonada por la Policía. Se trata del número 1372 de Babbling Brook Court, en Mesquite, Nevada: esta fue la última residencia de Stephen Paddock. Foto AP/Chris Carlson

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Aquí arriba todo está tremendamente tranquilo. Tan solo llega el sonido lejano del campo de golf y el zumbido de los aparatos de aire acondicionado. En lo alto de la colina se alza una solitaria casa de ladrillo acordonada por la Policía. Se trata del número 1372 de Babbling Brook Court, en Mesquite, Nevada: esta fue la última residencia de Stephen Paddock, el atacante de Las Vegas.

Una solitaria casa de ladrillo acordonada por la Policía, del número 1372 de Babbling Brook Court, en Mesquite, Nevada, fue la última residencia de Stephen Paddock, el asesino de Las Vegas. Foto/Policía de Mesquite vía AP

"Pasaba muy desapercibido y era muy solitario", dicen Steve y Sandra Bolin, ambos de 66 años, frente a la casa. "No quería tener nada que ver con nadie. Iba y venía, y a menudo pasaba mucho tiempo fuera".

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El vecino de la derecha de Paddock se encuentra en la entrada de su casa en calcetines blancos. No quiere decir su nombre y solo desea tranquilidad, pues su mujer no puede dormir desde que un comando especial SWAT de la Policía evacuó repentinamente el vecindario de Paddock.

Una solitaria casa de ladrillo acordonada por la Policía, del número 1372 de Babbling Brook Court, en Mesquite, Nevada, fue la última residencia de Stephen Paddock, el asesino de Las Vegas. AP/Chris Carlson

"Nunca vi a ese tipo. A su mujer sí, pero a él nunca. Incluso les dejamos un mensaje en la puerta cuando nos mudamos aquí y nunca reaccionaron. Y ahora esto. Todas esas víctimas. Uno no se puede preparar para algo así. Esto te destroza", cuenta.

Sun City es una zona residencial de Mesquite con un campo de golf en medio del desierto. "Es un vecindario muy tranquilo", dicen los vecinos. Aquí nadie molesta a nadie, nadie hace preguntas, los residentes no conocen a demasiados vecinos.

En los pasos de cebra de la zona hay que ceder el paso a los carritos de golf. "¡Encuentre nuevos amigos, pruebe algo nuevo!", anuncian los carteles. Además, se están construyendo más edificios. Mesquite se encuentra a casi una hora y media de Las Vegas, si el tráfico es denso, pero en términos estadounidenses cuenta como las afueras de la ciudad de los casinos.

Una solitaria casa de ladrillo acordonada por la Policía, del número 1372 de Babbling Brook Court, en Mesquite, Nevada, fue la última residencia de Stephen Paddock, el asesino de Las Vegas. AP/Chris Carlson

Aquí viven apenas 20,000 personas, hay muchas tiendas de armas, restaurantes mexicanos, un par de palmeras, el cauce seco de un río y un horizonte tan extenso como si estuviera uno junto al mar. No hay mucho más. Arizona no está lejos.

Pequeña tienda Guns and Guitars. AP/Chris Carlson

A solo cinco minutos en coche de la última residencia de Paddock se encuentra en el número 170 de West Pioneer Boulevard la pequeña tienda Guns and Guitars, con armas en una pared y guitarras en la otra.

Aquí compró Paddock de forma reglamentaria alguna de sus armas, según confirmó el propietario, Christopher Sullivan, a "The New York Times".

Pequeña tienda Guns and Guitars. AP/Chris Carlson

La tienda está hoy cerrada y desde la trastienda alguien realiza un gesto negativo con la mano. Más tarde, por teléfono, aseguran que el negocio permanecerá cerrado todo el día.

A la izquierda del local hay una empresa de seguros, detrás un gimnasio y un restaurante tailandés. Allí, los residentes se preguntan mientras comen: ¿Y bien? ¿Dónde estaba usted cuando se enteró de que era uno de aquí?

Stephen Paddock era un estadounidense muy callado del que se sabe mucho y no se entiende nada. Tenía 64 años, era alto, en las fotos aparece casi siempre con barba de pocos días. Según su hermano, era millonario y se había mudado varias veces. Tenía licencia de piloto, poseía dos aviones y fue contable de la multinacional de armamento Lockheed Martin.

Una solitaria casa de ladrillo acordonada por la Policía, del número 1372 de Babbling Brook Court, en Mesquite, Nevada, fue la última residencia de Stephen Paddock, el asesino de Las Vegas. EFE/PAUL BUCK

Era hijo de un ladrón de bancos, un jugador experimentado y llevaba una vida muy discreta. Los medios estadounidenses citaron a su familia diciendo que todo su dinero procedía de la venta de inmuebles. Paddock también vivió en Reno, curiosamente también en Sun City.

"¿Qué le llevó a hacer eso?", se pregunta Teri, en una empresa de alquiler de coches. "No se sabe nada. ¿Y qué pasa con su mujer? ¿Dónde está? ¿Se supone que él hizo todo esto solo? ¿Con todas esas armas? ¿Y nadie sabía nada? ¡Venga ya!", continúa.

Cerca de la casa de Paddock se encuentra el edificio bajo del Casino Eureka, que ocupa una extensa superficie. Al hombre que se convirtió en asesino en masa le gustaba jugar aquí. Dentro se encuentran las mesas de dados y una sala de bingo, además de un bufé. Solo se oye la cacofonía de las máquinas de juego y los trabajadores se niegan a responder preguntas sobre Paddock.

De vuelta en el silencio de Sun City se encuentra el residente del número 1360. "El vecino de al lado, dios mío", dice mientras se acaricia la barba. "¿Cómo se supone que tenemos que lidiar con eso?"

Desde el garaje de Paddock, en la colina de Sun City, hasta el lugar del ataque de la terrible noche del domingo, que ya ha entrado en la historia de Estados Unidos, hay 141 kilómetros.

En la autopista se refleja el sol y unas montañas escarpadas flanquean el camino. Cuando quedan 33 kilómetros para llegar a la depresión del terreno en la que se encuentra Las Vegas, aparece por primera vez el contorno de la ciudad del juego. A la izquierda, en el extremo de los enormes edificios, brilla el Mandalay Bay Resort desde el cual salieron los disparos que causaron una muerte despiadada a al menos 59 personas que disfrutaban de un concierto.

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