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México desea "humanizar" trato a migrantes

Al parecer, el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador viene con una visión más "humana" y de ayuda para los miles de centroamericanos que transitan por México en busca de asilo en EUA.

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Nueva gestión.   México es un país de tránsito y destino para los migrantes centroamericanos. Aquí, una familia hondureña en ruta hacia EUA.

Nueva gestión. México es un país de tránsito y destino para los migrantes centroamericanos. Aquí, una familia hondureña en ruta hacia EUA.

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México va a cambiar su tradicional "enfoque restrictivo" hacia la emigración para garantizar mejores condiciones al "más de medio millón anual" de centroamericanos que transitan por su territorio, según dijo el canciller Marcelo Ebrard en una entrevista con Efe.

Ebrard se encuentra en Marrakech, Marruecos, para adoptar el "Pacto Global para una migración regular, ordenada y segura" y presentar de paso en este foro un plan integral de desarrollo para Centroamérica junto a Guatemala, Honduras y El Salvador, de la mano de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Ebrard llevó a Marrakech un enfoque muy abierto hacia la migración, consciente de las diferencias a este respecto con su vecino del norte, Estados Unidos, que se opuso al pacto desde un primer momento y que no ha abandonado incluso su proyecto de levantar un muro en la frontera con México.

El canciller dijo que su país quiere "cambiar el paradigma migratorio desde una perspectiva humanitaria", tras reconocer: "Hoy es muy difícil ir a México a estudiar y trabajar, y queremos facilitar (el proceso) para hacerlo legalmente, pues es un error poner a la gente fuera de la ley y precarizarlos".

Sostuvo que actualmente su país soporta un flujo migratorio "de más de medio millón de personas al año", de los que la famosa caravana centroamericana es solo una pequeña parte, y al respecto aseguró que su gobierno ya ha comenzado a prestarle apoyo humanitario, sobre todo a las 6,000 personas que se encuentran en Tijuana.

Ebrard llamó la atención al hecho de que casi un tercio de la caravana de Tijuana está formado por menores de edad, algunos no acompañados por sus padres o familiares.

"Hay que poner mucha atención a eso", por lo que lo prioritario es que los niños estén atendidos, además de proveer condiciones sanitarias y albergue, y posteriormente trabajo, aseguró.

Un plan al lado de Centroamérica

Pero más allá de la cuestión urgente de la caravana, el nuevo gobierno mexicano "quiere hacer algo diferente" con la emigración, y por ello se ha asociado con tres gobiernos vecinos en un plan global de desarrollo para el sur de México, Guatemala, Honduras y El Salvador que ayude a las personas a asentarse en sus países en lugar de emprender un incierto viaje.

El plan fue presentado el 1.º de diciembre y ayer fue desarrollado en detalle en Marrakech; incluye propuestas para reducir el coste energético, promocionar el sector agropecuario reduciendo el impacto de una mala cosecha, como ha sucedido con el café, y mejorar la salud y la educación (solo en Honduras hay un 20 % de analfabetos, recordó).

Ebrard dijo no disponer de las cifras globales del costo del plan, pero sí de las que supondrá solo para el sur de México: allí se van a necesitar $25,000 millones en los próximos cinco años.

"Hemos pedido ayuda a muchos países y hemos encontrado muy buena disposición", dijo, sin entrar en detalles.

Con respecto a la actitud que puede tener su vecino del norte, Estados Unidos –el deseado destino último de toda la emigración centroamericana–, sobre este plan de desarrollo, Ebrard no ocultó que le daría "muchísimo gusto" que se sumara a él, pero "si no desea participar, lo haremos nosotros solos: son decisiones de México".

El canciller evitó criticar frontalmente a Estados Unidos, un país con un enfoque migratorio totalmente opuesto, ni siquiera en referencia al muro que su presidente, Donald Trump, quiere construir en la frontera. "Es una decisión de ellos, ahí no podemos ni debemos participar", señaló.

Y sobre la negativa de Trump a sumarse al pacto migratorio global de Marrakech desde el mismo principio, Ebrard dijo que no ve en el vecino flexibilidad: "No creo que podamos modificar decisiones propias de EUA, sería ingenuo pensarlo, pero nosotros hacemos lo que nos corresponde: suscribir el pacto y llevarlo a cabo".

Por último, y sobre la política exterior en general, Ebrard dijo que su país va a buscar "una mayor presencia en el mundo".

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