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Miles de personas marchan de forma pacífica en Managua

A pesar de que el presidente Daniel Ortega dio marcha atrás con las reformas al Seguro, las protestas siguen y esta vez los ciudadanos piden “libertad” y el cese de la opresión.
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FOTO DE LA PRENSA/CORTESÍA Clamor.  Los nicaragüenses marcharon con banderas y vestuario alusivo. No se reportaron actos de violencia  por la marcha.

FOTO DE LA PRENSA/CORTESÍA Clamor. Los nicaragüenses marcharon con banderas y vestuario alusivo. No se reportaron actos de violencia por la marcha.

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Miles de manifestantes se concentraron ayer en Managua, la capital de Nicaragua, para exigir al gobierno sandinista de Daniel Ortega el cese de la represión de las protestas que mantienen en zozobra al país desde el miércoles pasado.

La marcha pacífica avanzó sobre la principal avenida de la capital, Juan Pablo II.

Convocados por el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), cuyo líder principal, José Adán Aguerri, marchó al frente, miles de trabajadores caminaron con camisas blancas y carteles.

“No puede seguir habiendo más represión. No puede seguir habiendo más muertos. No pueden seguir perdiendo la vida nuestros jóvenes”, escribió en redes sociales el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), José Adán Aguerri, luego de que esta madrugada la policía asaltó a estudiantes atrincherados en la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI), en Managua.

Los manifestantes en la marcha de ayer portaban banderas de Nicaragua y vestían de blanco o negro en señal de duelo por los casi 30 muertos que acumula esta crisis. Entre las consignas se escucharon cosas como “¡fuera (el presidente Daniel) Ortega!”, “¿qué quiere la gente?¡ Que se vaya el presidente!” o “¡libertad, libertad!”.

La protesta estalló la semana pasada por una reforma a la seguridad social que imponía un impuesto del cinco por ciento a la pensión de miles de jubilados y aumentaba el monto de la cotización para trabajadores y patronos. Si bien fue derogada el pasado domingo, las protestas continúan. 

Durante la marcha, los conductores de los automóviles hacían sonar sus bocinas en señal de respaldo a la demanda del fin de la actuación policial, que ha sido calificada de desproporcionada por el uso de gases lacrimógenos, balas de goma y armas de fuego con grueso calibre.

A diferencia de otras manifestaciones, la policía se abstuvo de movilizar efectivos en la zona de la marcha. Tampoco fueron vistos grupos de choque del Gobierno que aterrorizaron a los jóvenes manifestantes en los primeros días de las protestas.

Ayer varios estudiantes seguían atrincherados en la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI) en los barrios orientales de la ciudad. Durante la jornada del lunes no se registraron enfrentamientos, aunque los medios locales advirtieron de una emboscada de las fuerzas del orden en la UPOLI el domingo por la noche.

Los manifestantes, en tanto, se dirigían a la UPOLI para apoyar al grupo de estudiantes que se mantienen en las instalaciones. El domingo en la noche, un intento de desalojo de parte de las tropas antimotines dejó a varios civiles heridos.

“No podemos dejar solos a los estudiantes después de tanta muerte y dolor”, afirmó una mujer que se identificó como miembro de la Universidad Agraria (UNA) de Managua.

“Estamos apoyando a los estudiantes, queremos un diálogo de verdad”, dijo un joven al canal 15.

Señales de diálogo

El domingo, el gobierno de Ortega indicó que daría marcha atrás con las polémicas reformas. Como consecuencia, la derogatoria de estas medidas fue publicada este lunes en La Gaceta, el diario oficial con los nuncios de la administración pública.

Por su parte, Rosario Murillo, esposa de Ortega y vicepresidenta de ese país, anunció: “A solicitud de su eminencia cardenal Leopoldo Brenes, los padres de distintos municipios del país han recibido de nuestra Policía Nacional a personas que estaban detenidas (...) precisamente estableciendo las bases para el diálogo”, sin más detalles.

Antes este mismo lunes el subdirector de la Policía Nacional, Ramón Avellán, dijo a medios oficiales que 10 detenidos fueron liberados a “solicitud de los padres salesianos” y “como una muestra de apertura, de búsqueda de diálogo para mejorar la situación de la seguridad”.

Desde que comenzaron las protestas, el miércoles pasado, el Gobierno no ha dado cifras de detenidos. El viernes reconoció 10 muertos, pero no ha vuelto a pronunciarse al respecto.

En cambio, el pasado fin de semana, el Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE) junto a otra organización calculan que la cantidad es de 27 muertos –que según el periódico La Prensa ya habría superado los 30– y la Cruz Roja Nicaragüense suma 428 heridos, de los cuales 235 han necesitado traslado a los hospitales por la gravedad de heridas.

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