Nicaragua, Venezuela, Brasil: ejemplos de democracia amenazada

El Salvador está en la categoría de democracias deficientes: la facilidad para gobernar es uno de los problemas. ¿Qué conclusión alcanza el BTI? La represión ha incrementado en todo el mundo.
Enlace copiado
Nicaragua, Venezuela, Brasil: ejemplos de democracia amenazada

Nicaragua, Venezuela, Brasil: ejemplos de democracia amenazada

Enlace copiado

La regresión autoritaria en Nicaragua, el endurecimiento de la autocracia en Venezuela y la inestabilidad en Brasil son los casos que ilustran de forma ejemplar los crecientes peligros para las democracias en América Latina, advierte el Índice de Transformación (BTI) presentado por la Fundación Bertelsmann.

El informe, que analiza la calidad de la democracia, la economía de mercado y la gobernanza en 129 países en desarrollo y emergentes, constata que Nicaragua forma junto con Bangladesh, Líbano, Mozambique y Uganda el grupo de cinco países entre los 13 “perdedores” del índice que viven una regresión a la autocracia, una forma de gobierno más dura.

El punto culminante de esta regresión tuvo lugar cuatro meses antes de las elecciones de 2016, con la destitución decretada por el Tribunal Supremo del líder del principal partido de la oposición y candidato a la presidencia, lo que hizo que por primera vez desde 1990 se celebrase unas elecciones sin candidato alternativo y Daniel Ortega siguió al mando.

En este informe, la democracia salvadoreña logró una mejor evaluación que sus pares de Centroamérica. Solo dentro de la región de América Latina y el Caribe, El Salvador tiene la posición 7.3 de 10 puntos posibles (entre más puntos, mejor). Al final, el país obtuvo una mejor evaluación que Honduras, Guatemala y Nicaragua. Panamá resultó exactamente igual y solo Costa Rica despunta entre los primero tres.

Así, la democracia de El Salvador es “defective”, que puede traducirse como averiada o deficiente. Sin embargo, al hacer la comparación con otros países en la región, los problemas que arrastra el sistema de representación en El Salvador son “funcionales”, es decir, que no constituyen un impedimento grave, de acuerdo con el mapa elaborador por los autores.

Uno de los principales desafíos que, a juicio de Bertelsmann Stiftung, tiene El Salvador es la gobernanza. La dificultad para mantenerla está en cinco de 10, a la mitad (casi reprobado). Dentro de este índice hay otros subíndices, La reconciliación, o poner los acuerdos en acción, tiene también un cinco.

Las puntuaciones más bajas para El Salvador son la intensidad del conflicto (por ejemplo, la notoria polarización en el país), los niveles de educación y el Estado de derecho, según los estándares del Bertelsmann. Los tres tienen cuatro puntos de 10.

Finalmente, en cuanto a la eficiencia en el uso de recursos, los autores destacan que hace falta destinar más recursos para políticas anticorrupción. Esa parte tiene cinco puntos de 10 posibles.

Entre las autocracias de línea dura figuran Venezuela y Cuba, con 3.80 y 3.58 puntos de 10, respectivamente, mientras que Nicaragua se sitúa con 4.92, dentro de autocracias moderadas.

Ecuador (5.90), Honduras (5.80) y Guatemala (5.05) forman parte de las democracias altamente deficientes, mientras Brasil encabeza con 7.65 puntos el grupo de democracias deficientes en América Latina, que incluye también a Bolivia (7.20), República Dominicana (6.95), Colombia (6.75), Perú (6.60), Paraguay (6.45) y México (6.10).

Uruguay encabeza con 9.95 puntos el grupo de democracias en consolidación, en el que figuran también Chile (9.20), Costa Rica (9.05) y Argentina (8.00).

La totalidad de la región se muestra debilitada en cada una de las tres dimensiones analizadas, aunque sigue mejor que otras regiones.

Aumenta represión en el mundo

Destaca también en el período de estudio, que abarca entre el 1.º de febrero de 2015 y el 31 de enero de 2017, el agravamiento de la situación política en Venezuela, “país inmerso en una dinámica de radicalización en la primavera de 2017” y donde “se ha agravado de forma dramática la situación de los derechos humanos”.

En tanto, en Brasil se percibe “claramente” una pérdida de la calidad de la democracia relacionada con la “dudosa destitución” de Dilma Rousseff.

En general, la polarización y la represión están aumentando en todo el mundo, constata el BTI.

Actualmente, 3,300 millones de personas viven en un régimen autocrático, frente a los 4,200 que lo hacen en un sistema democrático, cifra sin precedentes desde que se iniciaron los estudios en 2004.

El BTI cataloga 58 autocracias y 71 democracias, pero lo preocupante, sin embargo, no es el ligero aumento de las autocracias –tres más–, sino el número creciente de democracias que han recortado los derechos civiles y donde el Estado de derecho se ha erosionado, denuncia el informe.

“Los dirigentes políticos de todo el mundo deben resistir la tentación de pretender la estabilidad mediante el desmantelamiento de la democracia. El BTI refleja claramente que los sistemas antidemocráticos no son en modo alguno más estables y eficientes que las democracias”, manifestó Aart de Geus, presidente de la Fundación Bertelsmann.

Lee también

Comentarios

Newsletter