No puede haber un silencio cómplice”

La Sociedad Interamericana de Prensa exhorta a los gobernantes del continente a no olvidar reclamar por las violaciones a la libertad de expresión en Venezuela.
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No puede haber un silencio cómplice”

No puede haber un silencio cómplice”

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Lo primero que llama la atención de esta VII Cumbre de las Américas es ver a dos facciones de cubanos y de venezolanos. Unos acusan a otros de oficialistas. El otro bando acusa a sus adversarios de “terroristas”. Y eso ocurre en el denominado “foro de la sociedad civil”, donde, por primera vez en una cumbre hay cubanos, de ambos bandos del estrecho de la Florida, y simpatizantes del régimen de Nicolás Maduro y de la oposición.

En torno, precisamente a Venezuela, hay dos posturas. Los que están a su favor de manera incondicional (o ambiguamente, como ha sido el caso de El Salvador) y los que respaldan las sanciones impuestas por Estados Unidos a funcionarios venezolanos por atentados contra los derechos humanos, al reprimir violentamente protestas o por actos de corrupción.

Para Gustavo Mohme, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), no es malo que un gobierno se alinee con Venezuela, sino que haya ciudadanos dentro de Venezuela (o Ecuador o Argentina) que no sepan las cosas malas que pasan en su país o los comentarios adversos porque, sencillamente, no hay prensa independiente.

La SIP lanzó una carta abierta dirigida a todos los presidentes presentes en la cumbre, para que no callen lo que sucede en Venezuela.

“Lo que la SIP denuncia es que la información no fluya, que los países tomen libremente la decisión y la dirección que quieran, pero que sea en un ambiente de libertad y democracia. Y, en eso, es imprescindible la libertad de expresión. No existe democracia sin libertad de expresión”, asegura.

¿Cuál ha sido el recibimiento de la carta abierta que la SIP ha hecho a los presidentes?

Primero quiero saludar a todos los miembros de la SIP. Todos han publicado, a nivel de las Américas, el manifiesto, lo cual expresa el sentimiento de la SIP, que siempre ha sido solidaria con todos los países que han sufrido recortes en esos derechos fundamentales. Tenemos una expectativa. Queremos enfatizar nuestra preocupación para que ni los gobiernos ni las instituciones permanezcan impasibles ante lo que está pasando en este momento en países como Venezuela, Cuba o Ecuador.

¿Qué espera?

Hemos mandado la carta a todos los presidentes, a todos los cancilleres. Hemos hecho la petición en una misión de la SIP para darle toda la difusión posible a este comunicado. No puede haber un silencio cómplice de lo que están sufriendo colegas y ciudadanos.

En el caso de Centroamérica, ¿ven algún riesgo en particular?

Hemos tenido, precisamente aquí en Panamá, hace un mes, la Asamblea anual, en donde hemos tenido la evaluación de todos los países de América. A raíz de esto emitimos nuestros pronunciamientos habituales en donde denunciamos excesos, atropellos y, en algunos casos, muertes de periodistas. En esa ocasión, hubo la feliz coincidencia que en la inauguración al presidente Carlos Varela le hicimos esta invocación, la misma que hacemos a todas las autoridades. Y el presidente Varela, con un talante democrático verdaderamente admirable, recogió la invocación y dijo que será nuestra voz en la cumbre. De esta manera, esperamos que este tema sea contemplado, que no sea dejado de lado, como si no existiera. No es posible que algunos gobernantes se expresen libremente y hablen lo que quieren decir y que esta información no sea conocida por sus ciudadanos; la parte adversa, desde luego. Es inaceptable que esto ocurra. Frente a esto, no debe haber límites de fronteras, países o ideologías. Esto no es un tema ideológico, sino de principios y de derechos.

¿Cómo ven las posturas de los gobiernos respaldando a Venezuela, cuando son sanciones por violaciones a los derechos humanos?

No las compartimos. Está el ámbito de las libertades que todos deseamos disfrutar. Pero, ante eso hay que hacer notar que 24 presidentes han hecho una denuncia seria. No podemos permanecer callados más tiempo. Lo grave de todo esto no son las expresiones a favor o en contra, sino que esta información no es conocida en esos países. Solo se conoce la parte en la que apoyan al presidente Maduro. Eso es lo serio y lo grave. Lo que la SIP denuncia es que la información no fluya, que los países tomen libremente la decisión y la dirección que quieran, pero que sea en un ambiente de libertad y democracia. Y, en eso, es imprescindible la libertad de expresión. No existe democracia sin libertad de expresión. El resto, como las elecciones y otros, solo es una pantalla para seguir permaneciendo en el poder y ocultar, seguramente, actos de corrupción o actos más serios.

La SIP ha dicho en su comunicado que no solo bastan las elecciones, que también debe haber independencia de poderes, ¿temen que esto se expanda por toda la región?

La libertad de expresión no es un fin, es un ejercicio. En la actividad misma la logramos y la obtenemos. Creo que el ambiente que se respira en la cumbre es fantástico. Es una gran cobertura, una serie de medios con gran despliegue para llevar a todo el mundo lo que acá se discute y que es trascendental a sus países. Lo lamentable es que esta información no llegue a determinados países.

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