Nuevo escándalo corrupción en Brasil

Abogada cercana a la presidenta Dilma Rousseff implicada en favorecer a una empresa china.
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Cercanas.  Erenice Guerra ha ocupado importantes cargos en los gobiernos de Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff. Fue la mano derecha de la actual mandataria cuando era ministra de Energía y luego jefa de gabinete.

Cercanas. Erenice Guerra ha ocupado importantes cargos en los gobiernos de Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff. Fue la mano derecha de la actual mandataria cuando era ministra de Energía y luego jefa de gabinete.

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El nuevo escándalo de corrupción que sacude a Brasil y que superaría con creces las multimillonarias pérdidas que generaron al Estado los desvíos en Petrobras involucra a una exministra de Luiz Inacio Lula da Silva y exasesora cercana a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

Se trata de la abogada Erenice Guerra, quien fue jefa del Gabinete Civil de la Presidencia durante el gobierno de Lula, al sustituir en ese cargo a la actual mandataria, cuando esta lo dejó para dedicarse a la campaña que la llevó a conquistar su primer mandato.

De comprobarse la vinculación de Guerra con este último caso de corrupción –que podría haber ocasionado pérdidas estimadas en $6,000 millones al fisco–, sería la cuarta “primer ministra” de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) en verse directamente implicada en los tres de los mayores escándalos de corrupción que vive el país desde la restitución democrática, en 1985.

Desde que el partido de izquierda asumió el poder en Brasil, en 2003, seis políticos ocuparon ese importante puesto.

El caso

El estrecho vínculo laboral entre Guerra y Rousseff comenzó cuando esta última comandaba el Ministerio de Minas y Energía, y designó a Guerra para dirigir la consultoría jurídica de esa cartera.

Más tarde, cuando Rousseff fue designada por Lula como jefa del Gabinete Civil, se llevó consigo a su mano derecha, a quien colocó en el segundo cargo más importante de ese organismo, la secretaría ejecutiva.

Los presuntos nexos de Guerra con este último escándalo fueron reportados por el semanario Veja en su edición de este fin de semana.

La sospecha es que Guerra integró una red que operó durante años en el Consejo Administrativo de Recursos Fiscales (CARF) del Ministerio de Hacienda. La acción del grupo consistía en sobornar a los miembros del CARF para que redujeran o anularan las multas por evasión fiscal impuestas por la Recaudadora Federal a grandes contribuyentes.

La presunta vinculación de Guerra con el grupo se basa en un contrato que la abogada firmó con la filial brasileña del gigante chino de las telecomunicaciones Huawei, en el cual Guerra se comprometió a prestar “servicios profesionales relativos a la defensa de la contratante en el ámbito de la Administración Tributaria Federal”.

Para cumplir el acuerdo, Guerra se habría asociado secretamente con el también abogado José Ricardo da Silva, quien fue miembro del CARF hasta febrero de 2014, y es señalado como uno de los líderes de la red ilegal.

La deuda con el fisco que cuestiona el grupo chino asciende a unos $227.6 millones. Según lo acordado, la abogada recibiría el 1.5 % del valor que la empresa dejara de pagar.

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