Obama llega a Cuba en el mayor gesto diplomático de EUA

La histórica visita durará tres días. Obama llegó a la isla con su familia, con varios congresistas y una comitiva empresarial. El martes partirá hacia Argentina, a otra visita.
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Recibimiento.  El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fue recibido ayer en la isla por el canciller cubano Bruno Rodríguez.

Recibimiento. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fue recibido ayer en la isla por el canciller cubano Bruno Rodríguez.

Casco Viejo.  La familia Obama recorrió el casco viejo de la isla y cenó en un restaurante de esa zona junto a su familia.

Casco Viejo. La familia Obama recorrió el casco viejo de la isla y cenó en un restaurante de esa zona junto a su familia.

Obama llega a Cuba en el mayor gesto diplomático de EUA

Obama llega a Cuba en el mayor gesto diplomático de EUA

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Barack Obama se asomó por la entrada del avión presidencial, saludó, esperó a su mujer, Michelle Obama, y salió, sonriente, junto a ella, apresto a convertirse en el primer presidente de Estados Unidos en pisar Cuba en 88 años.

Una leve llovizna acompañó a Obama y su familia al descender por la escalinata del avión presidencial. Obama sostuvo un paraguas para cubrir a su mujer; detrás, lo siguieron sus hijas, Malia y Sasha, y su suegra, Marian Robinson. Todas fueron recibidas con un ramo de flores y Michelle Obama lo tomó de manos del canciller cubano, Bruno Eduardo Rodríguez Parrilla, quien llegó al aeropuerto José Martí para dar la bienvenida. “Esta es una visita histórica y una oportunidad histórica”, definió Obama en sus primeras declaraciones en suelo cubano. “En 1928, el presidente Coolidge vino en un buque de guerra. Le tomó tres días llegar hasta aquí. A mí me tomó solo tres horas”, bromeó.

Con esas palabras, al saludar en el hotel Meliá Habana al personal de la embajada de Estados Unidos, Obama marcó un nuevo hito en su presidencia y en la turbulenta historia entre Washington y La Habana, y abrió una nueva era no solo entre ambos países, sino también entre Estados Unidos y América latina.

Obama también le agradeció al personal de la embajada por haber llevado a sus hijos a la ceremonia.

“Espero que para cuando sean adultos, ellos piensen que es algo normal que un presidente de Estados Unidos visite Cuba y que es algo normal que los dos pueblos trabajen juntos”, dijo Obama.

Fue una de las pocas definiciones que dio en sus primeras horas en La Habana. La otra fue en el mismo tuit en el que saludó al país: “Espero reunirme y escuchar directamente al pueblo cubano”.

Un mensaje tal vez dirigido a cubrirse de los críticos que acusan a Obama de no ser más firme en los reclamos al régimen. En ese sentido, el nuevo comienzo en las relaciones quedó teñido por las viejas tensiones de la isla, que ayer, horas antes de la llegada de Obama, volvieron a despuntar con el arresto de decenas de disidentes durante una protesta en La Habana.

Obama llegó acompañado de una gigantesca delegación: viajaron alrededor de 800 personas, incluidos sus asesores más cercanos, funcionarios de su gobierno, ocho senadores, 31 congresistas y 11 empresarios, entre ellos los CEO de PayPal, las cadenas hoteleras Marriott y Starwood, Xerox y Airbnb, el sitio para reservar alojamiento en casas, donde ya pueden encontrarse las tradicionales “casas particulares” de Cuba.

Esa enorme comitiva refleja el carácter histórico de la visita. Pero, además, la Casa Blanca quiso mostrar un sólido respaldo a la política de apertura con la isla, una de las apuestas centrales de la política exterior de Obama, que estará a prueba durante los próximos días en La Habana.

La presencia de los empresarios subrayó uno de los objetivos del viaje: el impulso al desarrollo económico de Cuba y los lazos comerciales con Estados Unidos, donde existe un fuerte apetito por los futuros negocios en la isla. Una empresa ya capitalizó el deshielo: gracias a un acuerdo firmado en la víspera, Starwood asumirá el control del histórico hotel Inglaterra, frente al parque Central y del hotel Quinta Avenida, en Miramar. Es la primera cadena norteamericana que manejará un hotel en Cuba en más de medio siglo.

RECORRIDO POR LA HABANA

Sin dejar los paraguas, Obama y su familia recorrieron La Habana Vieja cuando ya comenzaba a caer la tarde sobre la ciudad. Saludaron a la gente en la calle y visitaron la catedral, donde fueron recibidos por el cardenal Jaime Ortega, el brazo en Cuba del papa Francisco, uno de los artífices del acercamiento entre Washington y La Habana que culminó con el deshielo anunciado el 17 de diciembre de 2014, que llevó a la reapertura de embajadas.

Por la noche, toda la familia cenó en San Cristóbal, uno de los “paladares” más famosos de Cuba.

Hoy, Obama abrirá su agenda oficial con una ofrenda floral en el monumento a José Martí. Luego, tendrá una reunión bilateral con Raúl Castro. Hablarán sobre los avances en la relación bilateral y tocarán el tema espinoso: las libertades políticas y los derechos humanos en Cuba.

La Casa Blanca anticipó que Obama será “muy sincero” sobre las discrepancias. Un matiz que no es menor: habrá declaraciones ante los periodistas, pero no conferencia de prensa.

Luego del encuentro bilateral, Obama tendrá un encuentro enfocado en el fomento a los emprendedores. Por la noche, Castro lo agasajará con una cena de Estado en el Palacio de la Revolución. Mañana será el día fuerte: Obama brindará su esperadísimo discurso en el Gran Teatro Alicia Alonso y luego se reunirá con disidentes. Aún hay grupos que, hasta anoche, no habían confirmado su presencia en el encuentro.

La Habana Vieja, de punta en blanco, aunque sobria, sin ninguna decoración alegórica a la visita, recibió a Obama con una mezcla de expectativa y esperanza, ante la posibilidad de que la apertura con Estados Unidos acelere el proceso de normalización política y económica que ya ha empezado,

El entusiasmo y el sentido histórico de la visita quedaron opacados por las tensiones, palpables en las calles, donde no hay que caminar mucho para atestiguar represión política o violaciones de derechos humanos. Aunque la autocensura es franca, hay voces que advierten que nada ha cambiado en el último año.

Un rato antes del aterrizaje de Obama, más de 50 integrantes de las Damas de Blanco, uno de los grupos disidentes emblemáticos de Cuba, fueron detenidas, en una de sus habituales protestas dominicales. “La actitud del pueblo cubano hacia la visita de Obama es una actitud de esperanza, la misma esperanza que estamos teniendo desde hace muchísimos años atrás, de que haya algún tipo de cambio, de apertura, no solo económica, sino política”, dijo un rato después a La Nación Lázaro Armando Apiaú Vázquez, integrante de la Unión Patriótica de Cuba, uno de los grupos disidentes, en el parque Central.

“Estamos de acuerdo con cualquier tipo de apertura, así sea este tipo de apertura utilizada por el gobierno castrista para entronizarse aún más en el poder y conseguir una inyección de la economía o de una inversión extranjera en gran escala”, agregó. “No creemos que el gobierno cubano haga grandes concesiones”, completó luego.

Granma, el diario oficial, anunció la visita de Obama en su edición del sábado (el periódico no se imprime los domingos). En la tapa se ven dos fotos de Raúl Castro con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acérrimo enemigo de Washington, que dejó Cuba el viernes. En una de ellas, Maduro recibe la Orden José Martí, la condecoración cubana más alta.

El periódico oficial no hace mención alguna a la agenda de Obama más allá de su encuentro con Castro, pero sí publica un artículo sobre el concierto de los Rolling Stones el viernes, otro sobre el partido de béisbol entre los Tampa Bay Rays y la selección de Cuba –al que asistirán Obama y Castro–, el martes.

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