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Papa lleva unión a una Colombia que ha sufrido por conflictos

Los colombianos se olvidaron ayer de medio siglo de conflictos internos con diferentes grupos armados. Recibieron a Francisco entre cánticos y danzas. Los jóvenes ven en él esperanza.
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Laureado.  El papamóvil se detuvo ayer por unos minutos al acercarse al centro de la ciudad porque una multitud  le cerró el paso para aclamarlo.

Laureado. El papamóvil se detuvo ayer por unos minutos al acercarse al centro de la ciudad porque una multitud le cerró el paso para aclamarlo.

Entre aplausos.   El presidente Juan Manuel Santos (segundo a la izquierda) recibió ayer al papa Francisco a su llegada.

Entre aplausos. El presidente Juan Manuel Santos (segundo a la izquierda) recibió ayer al papa Francisco a su llegada.

Papa lleva unión a una Colombia que ha sufrido por conflictos

Papa lleva unión a una Colombia que ha sufrido por conflictos

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El papa Francisco llamó ayer a los jóvenes colombianos a no dejarse robar la alegría ni la esperanza, poco después de arribar para una visita en la que buscará impulsar la reconciliación tras un prolongado conflicto armado que desangró a la nación.

“¿Qué es lo que no se tienen que dejar robar?”, preguntó el papa a un grupo de chicos de barrios marginales que respondió: “¡La alegría!”

Los jóvenes lo esperaban con bailes y regalos en la Nunciatura Apostólica después de que millares de colombianos lo saludaron en su recorrido en el papamóvil tras su arribo. “Que nadie se las robe, que nadie los engañe, ni se dejen robar la esperanza”.

Esas fueron las primeras palabras del pontífice argentino después de llegar a la capital del país para una visita de cinco días cargada de simbolismos y en la que tratará de sanar heridas históricas y reconciliar a una nación dividida tras desactivar el conflicto armado más largo de Latinoamérica. Esta es la tercera visita de un papa a la nación suramericana luego de los viajes de Pablo VI y Juan Pablo II en 1968 y 1986.

Tras la llegada del avión de Alitalia al Aeropuerto Internacional El Dorado poco después de las 4 de la tarde, el presidente Juan Manuel Santos y su esposa, María Clemencia Rodríguez, recibieron al papa al bajar de la escalera del avión, en cuya cabina ondeaban dos banderas: la de Colombia y el Vaticano.

Minutos después, el papa recibió como gesto de paz la escultura de una pequeña paloma de manos de Emmanuel, hijo de Clara Rojas, que nació en cautiverio luego de que la política fue secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), cuando acompañaba a la entonces candidata presidencial Íngrid Betancourt, en 2002. El chico, que nació dos años después del secuestro de su madre en la selva, recibió unas palmaditas de Francisco tras entregar el objeto.

Santos comentó a los medios después de la recepción que el papa le comentó que rompería el protocolo para saludar a ese grupo de afectados por la guerra de guerrillas.

“Hay que aprovechar esta visita para quienes tengamos diferencias que las dejemos a un lado... trabajando juntos lograremos grandes cosas”, manifestó el mandatario.

Durante su visita se espera que el pontífice presione a los líderes colombianos para que aborden las disparidades sociales y económicas que alimentaron cinco décadas de rebelión armada, al tiempo que alentará al pueblo colombiano a equilibrar su necesidad de justicia con perdón.

En un mensaje en video difundido en la víspera de su partida, Francisco pidió a todos los colombianos que den un “primer paso” y salgan al encuentro del otro por el bien de la paz y el futuro. “La paz es la que Colombia busca desde hace mucho tiempo y trabaja para conseguirla”, dijo.

Un grupo de niños también engalanó la recepción en el aeropuerto colombiano bailando cumbia, tradicional de Colombia y de otros países de Suramérica, ante la sonrisa de Francisco.

Tras los saludos de rigor a autoridades gubernamentales y eclesiásticas, Francisco saludó y abrazó a algunas personas con discapacidad y víctimas del conflicto armado. Luego subió al emblemático papamóvil para recorrer unos 15 kilómetros, ante miles de personas apostadas a lo largo de la calle que con banderitas colombianas y del Vaticano lo saludaban hasta llegar hasta la Nunciatura.

La multitud lanzó flores y banderas al paso del santo padre, que levantaba las manos para saludar.

El momento más simbólico de la visita de Francisco se producirá mañana cuando habrá una reunión y una oración de reconciliación entre las víctimas del conflicto y exguerrilleros en Villavicencio, una ciudad al sur de Bogotá rodeada por territorios controlados durante años por las FARC.

A un año de que el gobierno de Bogotá rubricara un acuerdo de paz con este grupo guerrillero, el país sigue dividido por los términos del pacto.

Incluso la jerarquía de la iglesia Católica, que fue clave para facilitar las conversaciones de paz y ahora encabeza el proceso de reconciliación, tiene posturas contrastantes.
 

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