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Reclaman a gobiernos por no frenar éxodo en Triángulo Norte

Amnistía Internacional señala que las pandillas han hecho de Guatemala, Honduras y El Salvador una región peligrosa y demanda acción a sus gobernantes.
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Drama al interior y exterior.  Amnistía Internacional encontró que antes de decidir emigrar a EUA los centroamericanos se desplazan al interior del país, buscando una salida.

Drama al interior y exterior. Amnistía Internacional encontró que antes de decidir emigrar a EUA los centroamericanos se desplazan al interior del país, buscando una salida.

Reclaman a gobiernos por no frenar éxodo en Triángulo Norte

Reclaman a gobiernos por no frenar éxodo en Triángulo Norte

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Un informe de Amnistía Internacional (AI) demanda a los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras a tomar acción frente al éxodo de sus ciudadanos hacia Estados Unidos. También exige a las autoridades del Triángulo Norte de Centroamérica a hacerse responsables de que la violencia, propiciada por su incapacidad de controlar a las pandillas, es el factor detrás del repunte de la migración irregular. También señala que se debe dejar de minimizar y eludir la problemática y dar seguimiento a los migrantes retornados.

Según la investigación, dada a conocer ayer en Managua, Nicaragua, y disponible en la web, en El Salvador negar que esta crisis existe solo agrava el problema. Defiende que en el país la “pobreza, falta de empleo y separación familiar” no son causas nuevas de la migración. Lo que “sí es nuevo es tener la tasa de homicidio más alta del mundo fuera de una zona de guerra”, señala el estudio de AI.

Para elaborar el informe “¿Hogar dulce hogar?”, AI se embarcó en una indagación a fondo en la que concluyó que la violencia y “el incremento del territorio controlado por las bandas (pandillas)” afectan la libertad de circulación.

Además, citó que “el fuerte aumento de las solicitudes de asilo de personas procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador cuantifica la magnitud del número de personas que huyen en busca de protección”. De este modo, la crisis migratoria que vive Centroamérica es menos visible que la que vive Europa.

Para AI, los dirigentes del istmo están todavía en una etapa de negación y se empeñan en minimizar la violencia como “causa principal de la expulsión” de sus propios ciudadanos.

Amnistía reclama que los que son los encargados oficiales “no estaban dispuestos a reconocer hasta qué punto la violencia había cambiado la migración, convirtiéndola en expulsión” y que para suavizar el preocupante panorama funcionarios se abocan al Plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, que se impulsa con el apoyo de Estados Unidos para paliar las causas de la migración indocumentada.

El canciller salvadoreño, Hugo Martínez, aseguró en agosto pasado que en lo que va de 2016 se registró un “leve incremento” en la cifra de niños migrantes sin acompañantes detenidos en la frontera estadounidense, comparando con el mismo lapso de 2015.

En ese momento, el país rebasaba el total de detenciones registradas en 2015. En ese mes, 20,816 unidades familiares fueron aprehendidas, según el conteo que publica todos los meses la Patrulla Fronteriza. Hoy, el número roza las 40,000.

Una crisis “sin importancia”

AI también se tropezó con este discurso que minimiza la crisis que viven quienes se ven obligados a emigrar, y relata en su informe que un funcionario no identificado del Ministerio de Relaciones Exteriores (de El Salvador) dijo durante el estudio que, a menudo, “quienes afirman haberse marchado a causa de la violencia citan ‘temores colectivos’ sin haber sido víctimas de un delito en específico”.

Según el informe, quienes emigran lo hacen porque “le pasó algo a tu vecina, tú tienes un comercio y pues en la esquina sucedió algo, entonces entra como esa ansiedad... Pero no necesariamente te está pasando... (quizás) por el temor de reclutamiento de su hijo en la pandilla, por el temor de que me suceda algo, porque yo tenía un negocio y hay muchas pandillas. Pero no se logra establecer en una persona el hecho delictivo”.

En septiembre pasado, el director de la Policía Nacional Civil (PNC), Howard Cotto, restó importancia al desplazamiento interno forzado de más de medio centenar de familias de los municipios de Caluco (en Sonsonate) y Panchimalco (San Salvador): “Lamentablemente, hay casos en los cuales se ha dimensionado a proporciones que no corresponden a la realidad”.

El número de solicitudes de asilo presentadas en todo el mundo por solicitantes de El Salvador, Honduras y Guatemala se incrementó en un 597 % entre 2010 y 2015, según estadísticas de ACNUR.

El movimiento global con presencia en más de 150 países recalca finalmente que las condiciones violentas son parte de la “nueva realidad” de Centroamérica.

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