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Relato “Les dije adiós para siempre”

Ella se convirtió en el rostro del terremoto de Italia: sor Marjana Lleshi, con su velo manchado de sangre, mientras enviaba un mensaje de texto a su familia y amigos en su natal Albania, diciendo que estaba viva.
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Relato.  La monja albana Marjana Lleshi llora al recordar el terremoto del miércoles pasado en un convento en Ascoli Piceno, Italia.

Relato. La monja albana Marjana Lleshi llora al recordar el terremoto del miércoles pasado en un convento en Ascoli Piceno, Italia.

Relato “Les dije adiós para siempre”

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En una entrevista el jueves en el recinto de su orden religiosa, la monja de 35 años relató que pensó que moriría cuando colapsaron las paredes de su convento. Ella escribió a sus amigos pidiéndoles que rezaran por su alma, luego fue rescatada por un hombre a quien llamó su “ángel”.

Ahora a salvo, Lleshi dice que no hay nada que quiera más que ir la próxima semana a Roma para asistir a la canonización de la Madre Teresa, la monja de etnia albana “que dio esperanza a aquellos que no tenían ninguna”.

Lleshi estaba durmiendo en el convento Don Minozzi junto a la Iglesia del Santísimo Crucifijo en Amatrice cuando ocurrió el terremoto el miércoles a las 3:36 de la mañana. Ella había estado allí, con otras seis monjas, cuidando a seis ancianas. Su orden, Siervas del Señor, maneja guarderías y casas para atención de ancianos. Ella despertó cubierta de polvo y sangrando. Al percatarse de lo que había sucedido, inmediatamente trató de solicitar ayuda a quien estuviera fuera de su habitación.

Nadie respondió y ella no podía salir.

“Cuando comenzaba a perder toda esperanza de ser salvada, me resigné a ello y comencé a enviar mensajes a amigos diciendo que oraran por mí y que oraran por mi alma, y les dije adiós para siempre”, relató afuera de la sede de la orden, en Ascoli Piceno.

“No podía enviar un mensaje como este a mi familia, porque temía que mi padre tuviera un colapso emocional y muriera escuchando algo como eso”.

Eventualmente fue rescatada por un hombre joven que cuidaba a una de las ancianas en la casa. “En ese momento, escuché una voz que me llamaba: ‘Hermana Marjana, hermana Marjana’”.

Él la sacó. Con el suelo aún sacudiéndose, ella se sentó al costado de un camino, y comenzó a escribir a sus amigos y hermanas diciendo que había sobrevivido.

Ese momento fue inmortalizado en una imagen tomada por un fotógrafo de la agencia de noticias italiana ANSA y reproducida en todo el mundo.

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