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Ríos Montt condenado a 80 años por genocidio

Un tribunal condenó en un fallo histórico a un expresidente por delitos contra la humanidad. Ríos Montt, que gobernó de facto Guatemala entre 1982 y 1983, fue hallado culpable de genocidio contra los mayas ixiles. El general irá a la cárcel.
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Guatemala

La jueza Jazmín Barrios tomó el micrófono y la voz le flaqueó. Frente a ella, una atiborrada sala de vistas, la principal y más grande de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala, la recibió con un gutural sonido de expectación. El ruido poco a poco se fue apagando hasta dejar únicamente la voz de la jueza en el aire, un silencio casi total que solo se rompió cuando la jueza leyó, al cabo de 40 minutos, que la conducta de José Efraín Ríos Montt “encuadraba en el delito de genocidio”.

Esas seis palabras fueron el anticipo de lo que la mayoría de la sala esperaba, incluso la misma defensa del ex presidente de facto, que desde las 8:21 de la mañana de ayer había vaticinado una sentencia condenatoria.

Para llegar a ese momento, ese instante que provocó una bulla inevitable, la jueza Barrios había leído durante 40 minutos la sentencia contra Ríos Montt y su ex jefe de Inteligencia, el también general José Mauricio Rodríguez Sánchez, por los delitos de genocidio y deberes contra la humanidad.

La jueza recordó lo dicho por los cientos de testigos y decenas de peritos que desfilaron por su tribunal, el Primero A de Mayor Riesgo, durante los casi dos meses que duró el juicio contra los dos generales, iniciado el pasado 19 de marzo. Barrios, la misma jueza que integró el tribunal que condenó a los responsables del asesinato de monseñor Juan Gerardi –cometido en 1998–, fue enfática al asegurar que su tribunal había encontrado suficientes evidencias para determinar que en Guatemala se cometió genocidio: la intención del Ejercito, siguió la jueza, era la destrucción de un grupo étnico.

“Se llegó a considerar a los ixiles como enemigos públicos”, agregó Barrios, “se produjo la criminalización de los ixiles” y pertenecer al grupo “era un delito mortal”.

Durante el juicio, el Ministerio Público de Guatemala (fiscalía) y los abogados querellantes (acusadores particulares) de las víctimas demostraron, según la jueza, que en no menos de 17 masacres, cometidas en varios municipios del Quiché entre 1982 y 1983 (el período de Ríos Montt), hubo 1,771 muertos. Todos miembros de la etnia maya ixil.

La defensa de Ríos Montt se había centrado, a lo largo del juicio, en tratar de desvirtuar la cadena de mando militar, algo que incluso manifestó el propio Ríos Montt cuando declaró el jueves: “Yo no era un comandante de compañía, yo no era un jefe de batallón, yo no era un comandante de zona, yo era un jefe de Estado”.

La jueza no le creyó. Su relato pasó del plan del Ejército para destruir a los ixiles, las fosas clandestinas a la responsabilidad de mando. Y en ese punto, Barrios fue explícita, lo cual quedó claro con la seguidilla de frases: “Los juzgadores consideramos que Efraín Ríos Montt tenía conocimiento de lo que ocurría, y no lo detuvo”. “Ríos Montt tenía conocimiento de la planificación para tomar el control de las zonas rojas donde podía haber guerrilla”. “Sería ilógico pensar que el jefe de Estado guatemalteco no sabía lo que ocurría en las aldeas del Quiché”.

El momento había llegado. La jueza seguía leyendo y en la sala de vistas estaba muy claro lo que estaba por pronunciar. Barrios lo dijo, que Ríos Montt era responsable de genocidio, pero la multitud no reaccionó. Hubo rumores, algún barullo, pero nada que evitara que la jueza Barrios siguiera leyendo.

La situación fue muy diferente segundos después, cuando Barrios nombró la pena de cárcel. “Cincuenta años inconmutables”, dijo, y la sala rompió en aplausos. Muchos aplausos.

Pero no fueron 50 años. La pena de cárcel para Ríos Montt será de 80 años: 50 por genocidio y otros 30 por deberes contra la humanidad. Y además en la cárcel porque la jueza Barrios revocó el arresto domiciliar.

El tribunal absolvió de todo cargo a Rodríguez Sánchez pues aseguró que no se pudo determinar que, desde el puesto que tuvo en el gobierno del general Ríos Montt, hubiera sido responsable de las masacres contra los ixiles.

La lectura del fallo dio paso a un desorden en la sala. Decenas de periodistas se abalanzaron con cámaras para captar la reacción del exdictador, que dijo que todo era “un show político internacional”. La jueza se vio en aprietos para poner orden.

Ríos Montt fue retirado de la sala poco antes de las 6 de la tarde. La policía lo trasladó al cuartel de Matamoros, en espera de un centro penal. Al mismo tiempo que salía, un grupo de mujeres ixiles se puso de pie y, en su lengua, se dirigió al tribunal: “Muchas gracias”. El juicio había terminado.

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