Rousseff denuncia un intento de golpe de Estado

La mandataria dice que no renunciará y denuncia la posible aparición de salvapatrias. “Se planta el caos y luego vienen los salvadores”.
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Corrupción.  La marcha reunió a quienes apoyan a Rousseff y a Silva en el caso de Odebrecht, una de las cerca de 20 empresas acusadas de integrar la gigantesca red de corrupción que operó en Petrobras.

Corrupción. La marcha reunió a quienes apoyan a Rousseff y a Silva en el caso de Odebrecht, una de las cerca de 20 empresas acusadas de integrar la gigantesca red de corrupción que operó en Petrobras.

Rousseff denuncia un intento de golpe de Estado

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Dilma Rousseff advirtió que no renunciará a la presidencia de Brasil y denunció que el proceso abierto en la Cámara de Diputados del país para tratar de destituirla es “un golpe de Estado”. “Un ‘impeachment’ sin base legal es un golpe. Rompe el orden democrático. Por eso es peligroso”, aseguró en Brasilia, en un encuentro con corresponsales de varios países, entre ellos, el del diario español El País, que publicó sus declaraciones.

En medio de la gran crisis política en el país suramericano, Rousseff no se plantea dejar la presidencia. “Piden que renuncie para evitarse el mal trago de tener que echar de forma ilegal a una presidenta elegida (...) Yo luché en condiciones muy difíciles. Así que no voy a renunciar, claro que no”, zanjó.

La mandataria rechazó las críticas por el nombramiento de Luiz Inácio Lula da Silva como ministro. Un juez suspendió provisionalmente el movimiento al considerar que podría tratarse de una maniobra para intentar ayudar al expresidente a eludir la justicia ordinaria por su presunta implicación en el escándalo de fraude de Petrobras.

“Pensar que porque es ministro se escapa de la Justicia es ver un problema donde no lo hay. Supongamos que es cierto, que viene a protegerse. Qué protección más extraña, diría yo, ya que puede ser investigado por los magistrados del Supremo Tribunal Federal”, dijo.

Preguntada por qué no eligió antes a Lula da Silva como consejero, aseguró que le había animado “desde hace tiempo” a integrarse en el Gobierno. “Y él lo rechazó. Siempre lo utilicé de asesor. Pero ahora él quiso sumarse al ver que la crisis era más fuerte”, matizó.

Al hilo de las protestas surgidas en los últimos días en Brasil, Rousseff alertó de que la desconfianza de los ciudadanos es “una consecuencia grave”. “Cuando se comienza a cuestionar a los políticos, en Brasil surgen los salvapatrias. Se planta el caos y luego vienen los salvadores del caos”, apuntó.

“Nosotros defendemos un pacto, defendemos que se abra un diálogo, pero eso se tiene que hacer sin rupturas democráticas, sin intentos infundados de ‘impeachment’. Debemos discutir y reformar el sistema político brasileño”, añadió. La presidenta de Brasil, de 68 años, aseguró que la situación no le quita el sueño ni le suscita ningún “sentimiento de culpa. Duermo muy bien. Me acuesto a las 10 de la noche y me levanto a las 6 menos cuarto de la mañana. Cada día”, explicó.

Miles de brasileños salieron el jueves a las calles en Sao Paulo para mostrar su apoyo a la presidenta Dilma Rousseff, que enfrenta un procedimiento de juicio político en el Congreso por presunta mala administración fiscal.

Los organizadores dijeron que unas 30,000 personas participaron en la marcha, aunque la policía señaló que fueron 17,000.

Muchos de los inconformes se dirigían a la sede del canal TV Globo. Los simpatizantes de Rousseff acusan a la popular estación televisiva de obrar sin imparcialidad y de hacer campaña a favor de la destitución de la mandataria. Brasil atraviesa su peor recesión en décadas, y un escándalo de corrupción en la compañía estatal Petrobras ha alcanzado al círculo interno de Rousseff en las últimas semanas.

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