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Se multiplican pedidos de refugios antinucleares en costa oeste de EUA

Una de las pocas constructoras de refugios antinucleares en Estados Unidos manifiesta que ha recibido constantes llamadas de personas preguntando sobre el producto. Lo atribuyen a la preoucupación por las tensiones entre Corea del Norte y EUA. Antes de esto, la aparición del Estado Islámico también también hizo que el negocio de los refugios antinucleares se volviera más estable con el temor de la gente, dice el dueño de Atlas Survival Shelters.
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Se multiplican pedidos de refugios antinucleares en costa oeste de EUA

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EFE/MIKE NELSON

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El aumento de la tensión con Corea del Norte ha hecho crecer el interés por los refugios subterráneos antinucleares y reforzar los protocolos de seguridad en la costa oeste de Estados Unidos la más cercana a Pyongyang y sus misiles.

Las constantes llamadas para pedir información a uno de los pocos constructores de refugios antinucleares del país son prueba fehaciente de que la preocupación por un posible ataque con armas atómicas está en aumento, incluso aunque el régimen norcoreano haya "pospuesto" sus anunciadas acciones contra la isla de Guam.



"Vivimos en una nueva era, y ya no estamos en la Guerra Fría con los rusos, estamos en una guerra caliente con Corea del Norte. Va a ser una guerra nuclear o nada", dijo a Efe Ron Hubbard, propietario de Atlas Survival Shelters.

Hubbard es pionero en la construcción de refugios subterráneos a precios asequibles en Estados Unidos. En las últimas semanas los pedidos se han multiplicado y el interés por este producto ha llevado a decenas hasta las instalaciones de la fábrica en la ciudad de Montebello, un vecindario latino al este de Los Ángeles.



Entre los compradores también hay hispanos que están dispuestos a gastar más de diez mil dólares por tener un lugar donde resguardarse, con comida, agua potable y oxigeno.

"Queremos tener detalles sobre los precios y donde se puede instalar, no es tan sencillo como comprar el refugio y ya", explicó la guatemalteca María Hernández.



El empresario asegura que sus refugios deben estar enterrados a veinte pies (seis metros) del suelo. "Esto le dará la máxima protección, lo puede proteger de la explosión (nuclear), la radiación gama y la lluvia radiactiva", asevera.

Los refugios no son la única opción con la que los residentes de la costa oeste cuentan para afrontar un posible ataque nuclear.



El condado Ventura, en el sur de California, elaboró un plan de casi 300 páginas sobre cómo actuar si una bomba estalla en el centro de Los ngeles y cómo sobrellevar la emergencia.

En un vídeo publicado en las redes sociales y Youtube, Robert Levin, funcionario de salud pública del condado, se dirige a los residentes y les brinda consejos para estar preparados.



"Estar educado puede marcar una gran diferencia en un evento nuclear y salvar cientos de miles de vidas", sostiene Levin.

El plan de Ventura comenzó a implementarse en 2013, justo cuando el negocio de Hubbard comenzó a expandirse.

"Cuando ISIS (Estado Islámico) apareció hace tres o cuatro años la gente lo tomó más en serio, se dieron cuenta que si los terroristas tienen acceso a una bomba sucia o una bomba nuclear, pueden usarla contra los Estados Unidos, entonces el negocio se volvió más estable", dice el dueño de Atlas Survival Shelters.



El director de la Oficina de Servicios de Emergencia del gobernador de California, Mark Ghilarducci, asegura que el "estado dorado" está más avanzado que otros en el manejo de emergencias, entre las que se incluye un ataque nuclear.

No obstante, líderes de ciudades como San Francisco están discutiendo cómo abordar la amenaza de un ataque, según dijo el encargado de emergencias de esa ciudad, Michael Dayton, al periódico San Francisco Chronicle.

Tanto Hubbard como los funcionarios locales y estatales coinciden en que los refugios y los planes de emergencia dan un sentido de seguridad a la gente: "les dan paz mental".

Atlas Survival Shelters ha sabido capitalizar esta necesidad de seguridad. En 2011 tenía cinco empleados y hoy son 20 personas las que construyen estas residencias subterráneas.

Ahora está contratando más trabajadores, la mayoría hispanos, para la planta que abrirá el próximo mes en el estado de Texas y a futuro se plantea abrir una planta en Monterrey (México), para construir allí sus refugios.

Dependiendo del precio, el refugio puede tener ducha, baño, seis camas, cocina y espacio para almacenar comida y agua para 28 días.

Mientras todos esperan que la confrontación entre los dos países no derive en un ataque nuclear, Hubbard insiste que el auge de los refugios continuará, porque es la respuesta para un terremoto, un tornado u otros desastres naturales.

"Es como tener un seguro de automóvil, eso va a ser un refugio de estos", vaticinó.





 

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