Temer muestra inquietud ante escándalo por carne podrida

El presidente brasileño, Michel Temer, se reunirá hoy con ministros y empresarios para analizar el impacto.
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El presidente de Brasil, Michel Temer, convocó ayer a varias reuniones de urgencia para analizar el impacto que el escándalo por la venta de carne podrida y vencida podría tener en las futuras exportaciones del gigante suramericano.

La primera reunión de Temer fue con el ministro de Agricultura, Blairo Maggi. Según el periódico Folha de Sao Paulo, el presidente está preocupado por cómo el escándalo de corrupción en torno a la venta de carne en mal estado puede afectar la exportación del producto.

Brasil es el mayor exportador mundial de carne. En total, en el país ingresan más de $14,000 millones anuales debido a la venta de proteína animal a diversas naciones.

Por eso, Temer también planea reuniones urgentes con asociaciones brasileñas de exportadores e incluso con los embajadores en los países que más carne le compran a Brasil.

Después de muchos años de ingreso restringido, Brasil consiguió en julio de 2016 que Estados Unidos abriera su mercado a la carne producida en el país. Muchas naciones de Europa importan también proteína animal brasileña. Sin embargo, tras el escándalo de corrupción, son varias las voces que alertan por la posible pérdida de algunos de esos compradores.

Entre el viernes y el sábado, la policía brasileña arrestó al menos a 20 personas por su presunta participación en una trama corrupta para vender grandes cantidades de carne vencida y hasta podrida en el mercado interno, y que implica también a políticos y funcionarios públicos, según las autoridades.

Operativo

La operación “Carne fraca” (Carne mala) reveló un esquema de corrupción por el cual varias de las empresas frigoríficas más importantes de Brasil cometían diversas irregularidades en la producción de carne y su respectivo ingreso al mercado, actuando para ello con la complicidad de controladores públicos, que hacían la vista gorda a cambio de sobornos.

Las empresas, entre otras irregularidades, “maquillaban” con productos químicos y cancerígenos carne vencida y la volvían a poner a la venta. También usaban carne de cabeza de cerdo para elaborar salchichas, lo que está prohibido, y llenaban de agua los paquetes para aumentar su peso.

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