Trata de personas: Una "Amiga" la engañó con oferta de trabajo para llevarla a red de trata

Criminales utilizan redes sociales para engañar a las jóvenes. Expertos lanzan alertas.

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Trata de personas: Una "Amiga" la engañó con oferta de trabajo para llevarla a red de trata

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Alicia* mantiene los ojos ansiosamente fijos en la propuesta que le acaban de hacer por redes sociales. Su mejor amiga del colegio la deslumbra con fotos en México, donde aparenta darse la gran vida. “Me está yendo bien aquí, ven y te puedo ayudar”, le dice.

Tatiana*, desde páginas de citas que abundan en la red, mantiene una conversación por semanas con un hombre mayor y extranjero que a través de redes sociales la intenta conquistar. “Me gustas, ¿te gustaría que nos conociéramos?”, le pregunta.

Camila* recibe una propuesta en WhatsApp para trabajar como mesera en Estambul, Turquía, un conocido árabe es quien la contacta. La supuesta oferta contempla el pago del pasaporte, vuelos y estadía los primeros días.

Todas ellas deciden viajar a donde les pintaron un mundo ideal. El paraíso, apenas estas mujeres pisan suelo extranjero, se transforma en un largo callejón con obstáculos y sufrimientos.

El modus operandi: vendiendo sueños

Rocío Urón, coordinadora de Lucha contra la trata de personas de Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), explica que la explotación sexual es la forma de trata de personas más común en el mundo, con el 50 por ciento de los casos.

También es frecuente hallar casos de matrimonio servil, cuando lo que se ofrece es una relación afectiva, pero la mujer termina siendo víctima de explotación sexual, de abuso y de violencia.

Detrás de las propuestas a Alicia, Tatiana o Camila hay un plan premeditado, en el cual participa toda una red criminal donde cada integrante tiene una función clara en la organización.

“Hay quienes se encargan de captar víctimas, otros de sacar documentos, organizadores del viaje, quienes reciben a las víctimas. Hay una división de trabajo y más personas detrás del delito”, explica Urón.

A Alicia, con apenas 18 años cumplidos, la captó Daniela, su mejor amiga del colegio. A través de redes sociales le mostró la supuesta fortuna que tuvo tras salir de Colombia a México para trabajar como mesera en un hotel.

Daniela, por varios días, la sedujo con fotografías y algunos lujos que se daba en ese país. Hasta que lanzó el anzuelo: “así como me está yendo bien, quiero que tú también salgas adelante”.

“El modus operandi de los captantes es ganarse la confianza y deslumbrar a la víctima para convencerla que puede mejorar sus condiciones de vida”, dice Urón. Alicia viaja a encontrarse con su amiga, pero allá la reciben otras personas.

Juan Carlos Gutiérrez, jefe del grupo de articulación operacional de Policía Judicial de Migración Colombia, especialistas en investigación de trata de personas transnacional, señala que, de esta manera, el primer eslabón de la cadena es el captante o reclutador.

“Lo que más se ve es que el reclutador sea un amigo. Hay menos tiempo de desgaste para la organización”, indica.

Como el caso de Alicia hay muchos en el país. Gutiérrez señala que las mayores captaciones ocurren en el Eje Cafetero, en Medellín, en Bogotá y en Cali.

Varios de los casos investigados por el grupo dirigido por Gutiérrez son en China, país que junto a México, España, República Dominica y Turquía, se convirtió en uno de los principales destinos de explotación sexual donde terminan las colombianas.

Gutiérrez manifiesta que no todas las mujeres que son víctimas de trata son engañadas. “Muchas son conscientes de que van a prostituirse, pero les ocurre que les cambian las condiciones al irse a ese país. Les retienen la documentación, les ponen multas, las maltratan”, señala.

En el caso de las colombianas en China se han hallado casos donde los captadores les cobran 10.000 dólares (unos 37 millones de pesos) tras arribar a ese país, por concepto de tiquetes, estadía y alimentación. La deuda va creciendo por intereses, mientras ellas son explotadas; en ese país son sometidas hasta a 30 servicios sexuales en una noche, revelan las investigaciones.

Y tras meses siendo víctimas de explotación sexual, la organización les realiza una oferta: captar a otra mujer y atraerla para que llegue al país. Si logran el cometido la deuda podría reducirse hasta en un 40 por ciento e ir recuperando la libertad, apunta el investigador.

“De víctimas terminan siendo victimarias. Le dicen a la prima, a la amiga, pues eso significa la disminución del 40 por ciento de la deuda. Si capta más, pues termina pagando la deuda. Terminan siendo explotadas y explotadoras, en una cadena que no termina”, explica Gutiérrez.

Y, justamente, esto pasó con Daniela y su amiga Alicia, quien una vez en México no fue a trabajar a un hotel como le prometieron, sino que terminó violentada física y sexualmente con servicios forzados.

Alicia, tras meses de abusos y sometida a la explotación sexual, logra escapar de sus captores y retorna a Colombia. Pero el drama de una víctima de trata de personas no termina ahí.

“Cómo retomar la vida cuando su dignidad quedó por el piso y su vida estuvo en riesgo. Todos los casos de trata de personas son dramáticos. Se violan muchos derechos del ser humano. Principalmente, la autonomía, pero se expone la vida, la libertad, violencia física, emocional y sexual, lo cual lleva a una tragedia que no queda ahí, sino después queda en cómo se puede reconstruir el proyecto de vida, su familia y entorno”, manifiesta Urón, de UNODC.

Redes sociales: 'el negocio ya está listo'

Las redes sociales se convierten en el espacio ideal para seducir con promesas a las víctimas. En la pandemia por el covid-19, explican los expertos, estas tecnologías acrecentaron su uso, situación que no pasa desapercibida por los tratantes.

“Hay perfiles falsos o quienes empiezan a mostrar cómo la vida cambió positivamente luego de salir del país a trabajar en otro lugar o cómo se puede mejorar sus condiciones laborales. La captación se logra creando un imaginario a partir de perfiles sociales”, dice la experta.

Las redes venden la ilusión y muchas personas caen en ella. A Camila, un hombre a quien conoció en Asia le propuso trabajar en Estambul. Y ella, por la situación de agobio que vivía por la pandemia en Colombia, le interesa la idea y convence a otra mujer, su prima, a que se aventuren a trabajar allí, supuestamente como meseras.

Gutiérrez, de Migración Colombia, señala que el hombre les ofreció desde el pasaporte hasta los vuelos. Así deciden volar.

Sin embargo, ese sujeto que se mostraba amable por redes sociales cambió de actitud tan pronto arribaron a suelo turco.

Dos hombres las recogen con nerviosismo y las llevan a un hotel cercano. Las tratan de forma ruda y les piden que les devuelvan parte del dinero que les enviaron a Colombia para poder ingresar a Turquía.

Mientras las dejaban en el hotel, uno de los hombres le dice a otro en inglés: “el negocio ya está listo”. Luego les manifiestan a las colombianas que mañana las llevarían a su lugar de trabajo.

Las jóvenes, cuenta Gutiérrez, se contactaron a través de internet con funcionarios de Migración Colombia, quienes sospecharon de que se podría tratar de un caso de trata de personas. En la investigación rápida por parte de funcionarios nacionales, se dan cuenta de que los tiquetes comprados no tenían facturadas maletas de regreso, un claro indicio de que estaban en riesgo.

Con otros investigadores de Turquía se realizan las conexiones para que, primero, las colombianas se escapen a otro hotel y, posteriormente, se dirijan en un vuelo de regreso al país, librándose de sus tratantes.

“Los victimarios planeaban no dejarlas regresar a Colombia. Un viaje que no tiene equipaje de regreso no es normal”, señala Gutiérrez.

Por eso Urón, cuando se presentan estas promesas en otros países, les dice a las personas que se pregunten si “de eso tan bueno no dan tanto”.

Peligros de las citas por internet: ‘sugaring’ 

La trata de personas es un delito que atenta contra la autonomía de los seres humanos y tiene finalidad de explotación. En ciertas situaciones hay casos relacionados con el ‘sugaring’, mujeres que buscan a hombres en plataformas de internet para tener una relación mediada por el dinero.

En una relación por este tipo de espacios, se envían fotos, hablan y, pasado un tiempo, las mujeres suelen ser invitadas a otro país.

Así le ocurrió a Tatiana, a quien la llevan a otro país con la ilusión de encontrar al amor de su vida, pero terminó siendo víctima de un matrimonio servil en Oriente Medio. El ‘príncipe’ que encontró por redes era un maltratador. La mujer queda inmersa en un país que no conoce y sin cómo pedir ayuda.

Aunque estos casos no son tan comunes, algunos de los que se descubren no pueden ser judicializados por falta de declaraciones de las víctimas o elementos materiales probatorios para acusar a los captadores.

María*, una consejera de mujeres que buscan una relación por medio del ‘sugaring’, dice hay ciertos límites en estas experiencias y, con facilidad, los casos pueden dejar de ser una ‘relación de azúcar’ para convertirse en prostitución.

Añade que están latentes los peligros, como las personas que a través de perfiles falsos buscan engañarlas. “Dicen tener cargos importantes, prometen matrimonio y viajes, pero termina siendo una ilusión para engañar y quién sabe que pueda pasar. Hay muchas promesas, muchas cosas que deslumbran”, cuenta.

Incluso, hay algunos casos que ha escuchado sobre ‘sugar babies’ que terminan tomando el riesgo de casarse, pero al estar con esa persona se encuentran con alguien totalmente diferente, como a Tatiana.

Durante la pandemia, coinciden los expertos, la trata viene en aumento, en parte debido al desempleo que puede facilitar la inserción a estos mundos que terminan en explotación sexual.

*Nombres cambiados a petición de las fuentes.

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