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Visso, uno de los pueblos más afectados por sismos en Italia

El centro del país europeo fue golpeado el miércoles por dos fuertes sismos, dos meses después de un devastador terremoto.
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Daños.  Un bombero camina cerca del campanario colapsado en la iglesia Santa María de Camerino.

Daños. Un bombero camina cerca del campanario colapsado en la iglesia Santa María de Camerino.

Afectados.  Vista de una iglesia dañada en la localidad de Visso. Las autoridades buscaban ayer albergue para damnificados.

Afectados. Vista de una iglesia dañada en la localidad de Visso. Las autoridades buscaban ayer albergue para damnificados.

Visso, uno de los pueblos más afectados por sismos en Italia

Visso, uno de los pueblos más afectados por sismos en Italia

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Recorrer las calles de la italiana Visso supone adentrarse en un silencio perturbador, un paseo por el epicentro de unos terremotos que han vuelto a sacudir en los últimos días el corazón del país y provocaron graves daños materiales.

Visso es una localidad enclavada en las montañas de la región de Las Marcas y en la que residen alrededor de 300 habitantes, quienes el miércoles por la noche se sobrecogieron al sentir cómo todo comenzaba a temblar.

A partir de las 19.00 hora local inició una serie de sacudidas sísmicas que derivó en cuatro fuertes terremotos, el mayor de 5.9 grados de magnitud en la escala abierta de Richter y que devastó municipios de la zona como Visso, Camerino, Ussita y Castelsantangelo.

En Visso, como en el resto de pueblos, no se han registrado víctimas mortales y pocos son los heridos, pero sus calles permanecen cubiertas por una polvareda que el viernes en la mañana aún estaba húmeda a raíz de la intensa lluvia de la última noche.

En sus calles, las tiendas aún mantenían sus escaparates abiertos y en las terrazas de los bares las mesas permanecían cubiertas por vistosos manteles y tazas con azucarillos, muestra de que tras los temblores solo hubo tiempo para salir corriendo.

En el pueblo no reside nadie, han sido todos evacuados, y los pocos que aún recorren sus calles, teléfono en mano, aseguran que su intención es marcharse lo antes posible.

María, una joven que tiene una casa vacacional en el lugar, recordó cómo su sofá se movía por todo el salón: “Regreso hoy (jueves) mismo a Roma”, aseguró.

Efectivos de las Fuerzas Armadas custodiaban las calles para controlar el número de personas que se adentra en ellas, y varios técnicos comenzaron ya a acceder a los domicilios para realizar las primeras pericias.

En el horizonte, el municipio aparece cubierto por numerosos tejados que han perdido sus tejas, y, entre ellos, sobresale intacta la torre de la colegiata de Santa María, precioso ejemplo de arquitectura gótico-románica del siglo XIII.

La insigne plaza Garibaldi, corazón del lugar, aparece cubierta de cascotes, y el colegio de educación primaria Pietro Capuzi demuestra que el desastre pudo ser mayor de haber ocurrido de día, cuando en sus aulas los niños atendían a sus profesores.

El colegio, rodeado por un jardín, presenta en su fachada principal un aspecto normal, se diría que incluso intacto, pero basta girar la esquina para comprobar que toda su parte trasera se vino abajo.

Aparece ahora rodeado de grandes cascotes que sepultan lo que parece una escalera metálica de emergencia y, junto a la misma, unos columpios inmóviles y que seguramente tardarán en volver a moverse.

Toda la zona está rodeada por enormes paredes de roca, al estar situada entre dos montañas, y el acceso al pueblo es casi impracticable, hasta el punto de que su carretera aparece repleta de enormes rocas y gran cantidad de grava.

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