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“Para mí, Juan Pablo II siempre ha sido un santo”

Se espera la canonización de Juan Pablo II para finales de 2013. Floribeth Mora, de Costa Rica, fue sanada de un aneurisma.
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Testimonio. Floribeth Mora se describe como una mujer sencilla, madre, esposa, ama de casa y como testimonio de sanación.

Testimonio. Floribeth Mora se describe como una mujer sencilla, madre, esposa, ama de casa y como testimonio de sanación.

“Para mí, Juan Pablo II siempre ha sido un santo”

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La mujer que dijo haber recibido un milagro con la mediación de Juan Pablo II ha llamado a los ticos a tener más fe y ver reflejada en ella un testimonio de sanación, según el sitio costarricense Nacion.com.

El testimonio de la sanación llegó a Roma vía internet, cuando el padre Donald Solano le recomendó a Floribeth Mora contar la historia, tras una visita que ella había hecho a la casa cural, en Paraíso de Cartago, Costa Rica.

Una vez que la noticia tocó las puertas del Vaticano, esta ama de casa y estudiante de Derecho inició una travesía por comisiones de médicos y teólogos de la Santa Sede, que comprobaron entre 2011 y finales de 2012 el milagro.

“En cada paso del procedimiento, ellos (el Vaticano) se sorprendían más de que era un milagro. Sin embargo, para mí, Juan Pablo II siempre ha sido un santo”, rememora esta vecina de La Unión y que en su infancia vivió en el barrio Cristo Rey de San José.

“Soy una mujer sencilla, madre, esposa, ama de casa, me crie bajo el cuidado de una madre que me enseñó el amor a Dios. Esto no es una cuestión de imagen, sino que solo soy un testimonio de sanación”, añadió la mujer.

Su devoción por el papa Juan Pablo II está expresada en las estampillas que guarda, en las flores que adornan el altar del corredor de su casa y en el recuerdo que mantiene vivo de la visita de Karol Wojtyla a Costa Rica, en 1983.

La confirmación del decreto del papa Francisco sobre el milagro tico pone a Costa Rica ante los ojos del mundo, tras el camino de santidad de quien fue líder de la Iglesia católica durante 26 años.

Aunque el sumo pontífice aún no ha definido cuándo será la ceremonia de canonización de Juan Pablo II, Mora tiene previsto viajar a Roma con su esposo y su hijo Keyner, de 14 años.

“Ahora, tenemos que esperar a que el papa Francisco determine la fecha. En el rito se acostumbra que la persona lleve las reliquias del nuevo santo”, concluyó Daniel Blanco, canciller de la Curia Metropolitana.

El milagro

La desaparición del aneurisma cerebral de una mujer costarricense por intercesión de Juan Pablo II fue presentada oficialmente por la Iglesia católica como el milagro que llevará a los altares al difunto papa.

La Iglesia presentó a Mora y su médico luego de que el papa Francisco aprobó el milagro necesario para proclamar santo a Juan Pablo II. En compañía de su esposo, médicos y autoridades de la Iglesia católica, Mora relató entre lágrimas cómo pasó de estar al borde de la muerte a ser una mujer perfectamente sana.

El 8 de abril de 2011, Floribeth, de 50 años, despertó con un fuerte dolor de cabeza, que inicialmente se le diagnosticó como una migraña severa.

Después se le descubrió un aneurisma en el lado derecho del cerebro, que según el neurólogo que le atendió, Alejandro Vargas, presentaba hemorragia.

El 14 de abril se le practicó una artereografía y un cateterismo, pero los médicos no pudieron frenar la hemorragia.

Vargas consultó a colegas de América Latina y España, quienes no recomendaron una intervención. Tras este diagnóstico, la enviaron a casa bajo medicamentos. Pero asistió a una celebración en una parroquia y el 1.º de mayo vio la beatificación de Juan Pablo II.

Llegada al Vaticano

Como una campesina que llega a una gran ciudad: con humildad, ilusión y curiosidad por lo desconocido, Mora recuerda su arribo al Vaticano, en Roma.

Según Nacion.com ese pasaje lo revivió Mora cuando se conoció públicamente que la Santa Sede aceptó que esta vecina de Dulce Nombre de La Unión, Cartago, fue curada de un aneurisma cerebral por la intercesión del extinto papa Juan Pablo II.

Este segundo milagro es el requisito final que permitirá la canonización del pontífice, fallecido en abril de 2005.

Sin embargo, la historia del milagro de Mora comenzó a escribirse el 1.º de mayo de 2011 –cuando Juan Pablo II fue beatificado por el entonces papa Benedicto XVI–. Ese día, esta cartaginesa recuerda que al despertarse escuchó su voz.

“Yo lloraba desesperada en la cama porque tenía mucho miedo de morirme y dejar a mis hijos solos. Los médicos me habían dicho que no había cura para mi enfermedad que era el aneurisma; así que desde la cama me despedí de mi familia... pero el 1.º de mayo Juan Pablo II me sanó”, dijo Mora.

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