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Último adiós a Mandela en el hogar de su infancia

El ataúd de Mandela fue cubierto con una bandera sudafricana y llevado en procesión en un carruaje hasta la gran tienda, seguido de cientos de soldados. A su lado se sentaron luego en el servicio fúnebre su viuda, Graça Machel, el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, y la ex esposa del dirigente Winnie Madikizela-Mandela.
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El ex presidente sudafricano Nelson Mandela fue enterrado hoy en la tumba familiar en el pueblo en el que creció, Qunu, diez días después de su muerte a los 95 años.

A la parte final de la ceremonia asistieron junto a su familia unos 400 invitados de honor. Mandela fue sepultado a las 12:40 horas (local, 10:40 GMT).

Previamente, el carismático líder anti-apartheid fue honrado por última vez en un funeral celebrado en una gran carpa en Qunu, al que asistieron unas 4.500 personas. La tienda fue levantada cerca de la antigua casa de Mandela en la localidad situada en la provincia de Cabo Oriental, en el sudeste del país, en los verdes campos en los que el Nobel de la Paz cuidaba al ganado cuando era un niño.

Estuvo presente la familia del luchador anti-apartheid, miembros de su partido, el Congreso Nacional Africano (CNA), del gobierno sudafricano, amigos y dignatarios extranjeros. Entre las personalidades mundiales presentes estuvieron el vicepresidente iraní, Mohammad Shariatmadari, y los ex primeros ministros noruego Jens Stoltenberg y francés Lionel Jospin.

También celebridades como el príncipe Carlos de Inglaterra, la "reina" del talkshow
estadounidense Oprah Winfrey o el reverendo baptista Jesse Jackson. Y asistió asimismo el arzobispo sudafricano Demond Tutu, que el sábado había dicho que ante su sorpresa no había sido invitado.

El ataúd de Mandela fue cubierto con una bandera sudafricana y llevado en procesión en un carruaje hasta la gran tienda, seguido de cientos de soldados. A su lado se sentaron luego en el servicio fúnebre su viuda, Graça Machel, el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, y la ex esposa del dirigente Winnie Madikizela-Mandela.

Los actos cierran diez días de duelo oficial por el Nobel de la Paz, que murió el 5 de diciembre a causa de una enfermedad pulmonar que contrajo durante los 27 años que pasó en prisión.
El padre de la Sudáfrica democrática fue honrado entre otros en discursos pronunciados por un jefe tribal, un ex compañero de celda y una de sus nietas.

"Madiba (el nombre tribal de Mandela), extrañaremos tu sonrisa, tu risa, tu amor y tu liderazgo", señaló Jacob Zuma. "Aunque tu largo camino hacia la paz ha terminado en sentido físico, tu propia travesía continúa", añadió, y destacó que Sudáfrica "seguirá creciendo", pues no solamente necesita libertad política, sino ser liberada de la criminalidad, la violencia y la pobreza.

El discurso más emocionante fue el de uno de los presos que estuvo encerrado junto con Mandela por luchar contra el régimen racista del apartheid, Ahmed Kathrada.

De 84 años, Kathrada pasó 26 entre rejas junto con Mandela y fue liberado en 1989, un año antes que su compañero. En su discurso, recordó "al hombre sano y fuerte, el boxeador, el prisionero que tomaba el pico y la pala cuando nosotros no podíamos hacerlo".

Kathrada recordó a otros líderes del movimiento contra el racismo ya fallecidos, como Walter Sisulu y Oliver Tambo, y aseguró que ahora Mandela se les ha unido.

"Cuando murió Walter, yo perdí un padre, y ahora he perdido a un hermano", señaló. "Mi vida está vacía", dijo con voz quebrada. "Y no sé a quién recurrir".

Dentro de la carpa, 95 velas encendidas ardían frente a una gran foto del Nobel de la Paz. El
servicio comenzó con un himno en la lengua xhosa, la tribu a la que pertenecía el dirigente, titulado "Lizalis' Idinga Lakho" (Cumple tu promesa). Al igual que en el funeral principal el martes en un estadio de Johannesburgo, también la ceremonia de hoy estuvo plagada de cantos y bailes.

El líder tribal thembu Ngangomhlaba Matanzima dijo que Mandela unificó a las personas, no sólo en el país, sino también en el seno de su tribu.

Por su parte, su nieta Nandi Mandela contó una de las historias con las que su abuelo se reía de sí mismo, acerca de la primera vez que intentó comer con cuchillo y tenedor cuando era joven y quería impresionar a una mujer. "¡Caramba! ¡Cada vez que pinchaba ese pollo, saltaba!", recordó sus palabras.

Al entierro acudieron finalmente muchos invitados, pese a que al principio se había dicho que sólo iría la familia. La ceremonia se realizó con elementos de la cultura xhosa pero también cristiano-metodista. Mandela descansa ya junto a sus padres y tres de sus hijos.

La muerte del dirigente generó una ola de duelo tanto en Sudáfrica como en el mundo, donde se lo reconoce como una de las figuras clave del siglo XX por la transición pacífica hacia la
democracia que encabezó pese a haber pasado 27 años en prisión.

Durante la pasada semana, casi 100.000 personas hicieron cola para rendirle homenaje en la capilla ardiente instalada en Pretoria.

Zuma dijo que las larguísimas filas mostraron que "cuando la gente ve la bondad en una persona, responden reflejando bondad hacia esa persona".

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